¡Bienvenid@!

Tal vez usted es de aquellas personas que siendo niños -o aun de adulto- ha vivido en una familia de padres narcisistas [Ver más explicación]; o quizás es de aquellas personas que tiene o ha tenido en su vida (familia, trabajo, lugar de estudio, etc.) un encuentro o relación con un psicópata o un narcisista, un psicópata "compensado" o un sociópata violento [Ver más explicación]. Si usted intuye que es de alguna de aquellas personas, entonces ha llegado al lugar correcto.


Este blog le proveerá con información y links. Recolectaremos artículos que reflejan de mejor forma la historia y el estado del conocimiento de estos temas, así como material de investigación que esperamos sea útil en algunos asuntos que hasta ahora han permanecido en la oscuridad.


Este blog es la creación de un grupo de sobrevivientes, algunos de los cuales son profesionales en las áreas de la medicina, pero tenemos las intenciones de permanecer anónimos. No nos consideramos profesionales en psicología. Nuestra única intención es compartir nuestra investigación. Este blog no es acerca de nosotros, sino más bien, acerca de usted.


¿Es usted un sobreviviente de un encuentro o relación con un psicópata o narcisista? Está todavía esclavizado, comprometido en la lucha de vida o muerte?


Hay una salida.


Esperamos poder compartir con usted algunos de los secretos de escapar y sanar, de hacerse libres de esas características que hacen a los seres humanos normales víctimas ideales de personas con anomalías psicológicas que merodean nuestra sociedad; monstruos entre nosotros.


Una vez sabiendo lo que son, cuáles son sus debilidades y sus fortalezas, las técnicas que utilizan para paralizarle y drenarle de energía, una vez que sepa que no está loco/a y que sobre todo, no está solo/a, puede comenzar el proceso de vivir otra vez. ¡La mejor venganza es una vida buena y plenamente vivida!


Todo comienza con conocimiento; usted puede saber la Verdad, y la Verdad le hará libre.


http://psicopatia-narcisismo.blogspot.com/

NOTA IMPORTANTE: El equipo de este blog no necesariamente comparte ni promueve los puntos de vista y opiniones expresados en los artículos o comentarios publicados en este espacio. Nuestra única intención es compartir nuestra investigación y alentar a nuestros lectores a que también se informen acerca de los temas tratados, que lean sobre el tema en otras fuentes, y que busquen a un terapeuta si lo consideran necesario. Del mismo modo, nuestras opiniones no son más que eso, y rogamos no las tomen como un consejo profesional. Nada puede suplantarlo. Somos simples ciudadanos interesados en este tema, y no pretendemos tener todas las respuestas. Las estamos buscando, como muchos de ustedes. Para más información, los invitamos a leer Carta para nuestros lectores: próximos artículos

domingo, 4 de abril de 2010

La familia narcista - Fijar límites

Stephanie Donaldson-Pressman, Robert M. Pressman
Narciso y Eco. El Sistema Narcisista Original
El Modelo de la Familia Narcisista - Capítulo VI
La Familia Narcisista - Diagnóstico y Tratamiento
Editorial: Jossey-Bass

La capacidad para establecer límites personales ha sido identificada desde hace mucho tiempo como un componente esencial del funcionamiento saludable (1). Los límites tienen que ver con la diferenciación del ego – el viejo concepto del “tuyo, mío y nuestro”. ¿Qué es lo que propiamente te pertenece a ti, o a mí, y qué es lo que compartimos? Una persona cuyo ego tiene límites saludables tiene discernimiento respecto a su disponibilidad de cara a los demás (física, emocional y mentalmente). El o ella puede decir si o no a toda clase de cosas con relativa comodidad según lo que considere apropiado en su juicio. (Vean la historia de Janine en el Capítulo Cuatro).


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La historia de Ben. Cuando uno se siente cómodo a la hora de establecer límites, no tiene que atormentarse por decisiones de menor importancia, tal como lo hizo Ben cuando le pidieron que fuera parte del comité del colegio: “En realidad no tengo tiempo para estar en el comité del colegio; no puedo hacerlo. No. ¿Pero, es eso egoísta? Otras personas lo hacen, yo debo ser capaz de hacerlo – por los niños. Ok. Si. Pero – los niños sufrirán si estoy fuera una noche más a la semana. No. Pero – tal vez sólo son excusas porque estoy muy cansado, o tengo miedo que los del comité sepan que soy tonto. Así que sólo es mi inseguridad la que está hablando. Si. Lo haré. ¡Pero…no sé qué debo hacer! ¡Tú dime qué debo hacer!”

Ben (a quien conocimos en el Capítulo Dos), no tenía idea cómo establecer límites personales. Como padre acosado y divorciado con dos niños en edad escolar, Ben era el producto de una familia narcisista con una madre fría, crítica y emocionalmente abusiva y un padre ensimismado, colérico que infligía abusos físicos, y con expectativas cruelmente altas hacia Ben. Aún cuando Ben respondía a estas expectativas (lo cual sucedía a menudo, puesto que era un estudiante brillante y un atleta con talento), nunca recibió elogios, sólo una crítica de cómo pudo haberlo hecho mejor.

La niñez y adolescencia de Ben fueron un intento elaborado de responder a los objetivos cambiantes que merecían la aprobación familiar. Nunca lo consiguió. Mientras estuvo casado (con una mujer fría y desdeñosa que sostenía expectativas desmesuradas), personificó la “forma de vivir humana” de Kellog (juego de palabras de “ser humano” N. del T.) (2). Era una máquina de logros, con sentimientos tan profundamente enterrados que era incapaz de identificar lo que era un sentimiento. Cuando ocurrió el repentino e inesperado divorcio (por su parte) que lo hundiría en una depresión escalofriante y suicida, Ben entonces buscó ayuda por fin.

Para Ben, el divorcio fue la máxima expresión de su inhabilidad para lograr aprobación, la absoluta desesperación de su vida. Desde su perspectiva, había hecho todo lo que los demás le habían pedido, y no obstante no supo mantener ni una sola relación personal satisfactoria. Era un fracaso y una persona indigna.

A través de la terapia, Ben fue capaz de entender que él y sus hermanas eran personas periféricas en su familia de origen. Se esperaba de todos los niños – pero especialmente de Ben por ser el único varón, que fueran exitosos para satisfacer indirectamente la necesidad de estima de los padres. Se esperaba, de hecho, que se anticiparan a todas sus necesidades (una tarea evidentemente imposible) y que las cubriesen, o de lo contrario serían castigados por su “egoísmo”, “estupidez” o “ingratitud”.

Ben contó una historia de cuando volvía del colegio a casa estando en cuarto o quinto año escolar. Su familia vivía en una ciudad costera donde rara vez nevaba. Sin embargo aquel día nevó y Ben junto con sus hermanas y amigos estaban afuera jugando con la nieve cuando el padre llegó a casa. A pesar del hecho que era la primera nevada en muchos años y que nadie le dijo a Ben que barriese la nieve (tampoco había usado una pala anteriormente), el padre se puso furioso porque Ben no había despejado la entrada; le gritó y le pegó. Ben se fundió en lágrimas delante sus hermanas y amigos, más por la absoluta injusticia y frustración de la situación que por el dolor físico. Cuando entró en la casa más tarde, después de barrer rápidamente la nieve que ya se derretía (“¡Ya se había derretido en la mañana siguiente, de todas maneras!”, recuerda), su madre fue totalmente insensible a sus sentimientos, comunicándole en su lugar su disgusto y desaprobación por haber trastornado a su padre.

A medida que Ben contaba la historia veinte años después, todavía seguía furioso. “Me llamó egoísta y estúpido. ¿Puede creer eso? ¡Él me lo dijo a mi! ¡Él! ¡El bastardo más egoísta, más estúpido en la faz de la tierra! ¡Dios, lo odio!” Es un perfecto ejemplo de cómo un sistema de padres narcisistas opera para minar la auto-confianza y perjudicar la capacidad de tomar decisiones. Ben, como adulto, era incapaz de establecer límites en su vida esencialmente porque no fue entrenado siendo niño a creer que tenía esa opción.

Agradar a los demás

Las personas sometidas durante años a este tipo de entrenamiento deficiente pueden convertirse en personas que quieren gustar a todo el mundo o “encantadores de gente” (un término de Alcohólicos Anónimos) en extremo. Ya que nunca se les permitió establecer límites siendo niños, son incapaces de hacerlo de adultos. Tal vez sean capaces de poner límites razonables en algunas áreas de su vida, usualmente aquellas que no fueron objeto de “entrenamiento” por sus familias de origen (tales como las situaciones laborales). Estos mismos individuos, como se ilustra en el caso más adelante, pueden ser completamente incapaces de fijarlos en otras áreas - por lo común en relaciones familiares e interpersonales cuyo “terreno de entrenamiento” se ensayaba en el hogar narcisista.

La historia de Kate. Kate es administradora de una institución pública importante. En el ambiente laboral se desenvuelve maravillosamente: sus decisiones son apropiadas y no tiene dificultad en delegar trabajo a su equipo, haciendo declaraciones correctivas amables pero firmes, defendiendo sus puntos de vista ante su superior, manteniendo una relación cariñosa pero desprendida con su equipo, o – cuando es necesario – despidiendo personal. En otras palabras, sus límites están bien establecidos en su vida profesional.

Sin embargo, en su vida personal, no tiene virtualmente ningún límite. Madre divorciada, se afana haciendo cosas por su hija de doce años que muy bien podría hacer por ella misma (lavar ropa, ir de compras, prepararse el desayuno, transportarse al centro comercial ya que hay una línea del autobús directa, etc.). Como hija “responsable” de familia narcisista altamente disfuncional, Kate siente que debe permanecer “disponible” las veinticuatro horas del día para satisfacer las necesidades de sus padres y de sus hijos ya mayorcitos.

En sus relaciones con los hombres, no tiene idea cómo exteriorizar apropiadamente sus necesidades de respeto y atención, ni cómo establecer límites a comportamientos ajenos que no tolera. Como resultado, se encontró teniendo sexo no deseado con todos los hombres con los que tenía cita acabando aborreciéndose a si misma después. Decidió finalmente que era más fácil no salir con nadie, así que esta mujer muy atractiva e inteligente se encontraba sola y solitaria cada sábado por la noche (cuando su hija se quedaba con su padre).

Todo o Nada

La incapacidad para establecer límites racionales a menudo lleva al síndrome “todo o nada”. La mayoría de los terapeutas han visto pacientes que preferían divorciarse antes de sentarse a discutir algunos cambios que podrían hacerse en su relación. O la adolescente que no contesta al teléfono por temor a ser invitada a salir por alguien que no sea de su agrado y no saber decir que no. O el hombre que prefería renunciar a su trabajo antes de pedir un aumento a su jefe. Cuando estas personas no consiguen tener una relación perfecta con otras personas, basada en su intuición de cómo satisfacer todas sus necesidades (la parte del “todo”), entonces prefieren cortar y divorciarse, o renunciar, o permanecer aislado – esto es, no tener relación de ningún tipo (la parte “nada”).

Estos pacientes no son ni tan increíblemente estúpidos ni tan incapaces de resistir presiones como suelen pensar sus terapeutas, quienes tienen dificultad para manejar esta clase de pacientes: los pacientes “Si, pero…”. (3). Lo que son estas personas, sin embargo, son gentes que no pueden reconocer la legitimidad de sus sentimientos y necesidades – no pueden auto-validarse- así que genuinamente no pueden profundizar en la posibilidad de sentarse con una esposa, amigo, colega o quien sea y tener una discusión racional para establecer límites de tal modo que sus sentimientos y necesidades puedan ocupar su justo lugar.

Responsabilidad y Control

Como se mencionó anteriormente, los adultos educados en familias narcisistas tienden a tomar responsabilidad por cosas que no controlan. No ven ninguna inconsistencia lógica en ello ya que se ajusta tan bien a su visión del mundo. Les cuesta dominar el concepto de que asumir responsabilidad por algo sin estar en control es invitar a la locura – o, al menos, invitar al fracaso, aborrecimiento de si mismo, y sentimientos de desvalorización. Existen dos técnicas que hemos encontrado útiles para enseñar este concepto que son “el cuadernillo” y la “crisis mundial”.

El Cuadernillo

Durante la sesión de terapia, suelo tomar notas estenográficas de procedimientos en mi cuadernillo. Cuando los pacientes tienen dificultad para entender el concepto del establecimiento de límites y responsabilidad/control, saco mi cuadernillo y les digo, “Cojan esto”. Se quedan sorprendidos por la orden, pero siempre lo cogen. Entonces me reclino en mi sillón, cruzo los brazos y espero. Después de haberse quedado perplejos por unos segundos, les pregunto porqué querían el cuadernillo. Por supuesto, no pueden formular una respuesta sobre la marcha (ya que no es una pregunta legítima), pero finalmente dirán algo como que no querían el cuadernillo, pero ya que les dije que lo tomaran, entonces lo hicieron. Yo les pregunto, “¿Qué es lo que van a hacer con el cuadernillo?” (Allí comienzan a sentirse algo incómodos, preguntándose si su terapeuta está bien de la cabeza”). Tartamudean, exhibiendo emociones que oscilan desde la vergüenza, pasando por la confusión e irritación hasta la ira. Entonces les pregunto, “¿Quieren el cuadernillo?” En ese instante, por supuesto, desean no haber visto nunca el cuadernillo, ni a mi. Después de provocar varias protestas por el cuadernillo, les pregunto, “¿Les gustaría devolverme el cuadernillo?” Huelga decir que no pueden esperar a deshacerse de él.

Les explico que el cuadernillo representa la responsabilidad, que hay toda clase de opciones disponibles cuando alguien les pide “tomar el cuadernillo”. Exploramos algunas opciones para conseguir las informaciones siguientes:

• ¿Por qué me lo das?
• ¿Por cuanto tiempo?
• ¿Qué hay en el cuadernillo?
• ¿Puedo hacer lo que quiera con él?
• ¿Cuánto pesa?
• ¿Si lo tomo, se vuelve mío?
• ¿Por qué Ud. ya no lo quiere más?
• ¿Es peligroso tener el cuadernillo?
• ¿Alguien más querrá el cuadernillo y tratará de quitármelo?
• ¿Tiene Usted el derecho de darlo? ¿Es suyo?

Los pacientes también ven que pueden formular condiciones bajo las que tomarían el cuadernillo.

• Por unos minutos, mientras no se vuelva demasiado pesado
• Sólo si lo puedo leer
• Si usted me paga (¡me he acostumbrado muchísimo a esta respuesta!)

También pueden decir que no – con o sin explicación. Les aliento a proponer frases de rechazo que sean respetuosas y adultas, y no excusas como (“me siento enfermo”). Algunos comentarios inventados por los pacientes son:

• No quiero
• No es un buen momento para mi
• Estoy dejando de tomar cuadernillos
• He dejado de coger cuadernillos prestados

Mi respuesta personal favorita que es la que enseño a menudo a los sobrevivientes es, “creo que no, pero gracias por preguntar” – la cual es probablemente la frase de rechazo por excelencia.

La historia de Holly. Holly, una niña adulta de una familia narcisista encubierta, estuvo trabajando diligentemente en terapia para entender su dificultad en el área del establecimiento de límites. Sabía que soltaba mensajes desordenados debido a su problema de auto-valoración y su fuerte necesidad de aprobación. Como madre soltera financialmente atada, Holly estaba tratando de establecerse como ilustradora independiente. Al contactar con clientes potenciales, fue invitada a almorzar por el director de arte de un importante editor de catálogos. Halagó mucho su trabajo, y se comportó de una manera completamente profesional. Aunque al principio estuvo nerviosa por la reunión, particularmente en lo que se refería a su habilidad de permanecer en “modo adulto profesional” y evitar darle al hombre mensajes que no fuesen estrictamente profesionales en cuanto a sus intenciones durante el almuerzo, Holly se fue relajando gradualmente y disfrutó.

Su acompañante era inteligente y ocurrente, y no mantuvo en secreto el hecho que era un hombre casado, padre de cuatro niños. Habló extensivamente de su familia, especialmente de sus hijos, a quienes extrañaba; su horario requería separarse de ellos durante la semana (dormía en la ciudad, y ellos se quedaban en casa a dos horas de distancia). Holly encontró la conversación sobre la familia tranquilizadora, y sintió que el almuerzo iba por buen camino. Hacia el final de la reunión, el editor, cuya situación prometía el encargo de una gran cantidad de trabajo a Holly, comenzó a hablar de su colección de arte. Empezaron a dispararse señales de alerta en la cabeza de Holly, pero las ignoró. Entonces, al concluir el almuerzo, el editor puso como por casualidad la mano sobre su brazo diciendo, aparentemente preso de una inspiración repentina, “¡Oye, porque no vamos a tomar café a mi hotel, para que veas mi colección de primera mano!” Holly, viendo su ingreso potencial desvanecerse si ofendía al editor – pero reacia a pagar el precio que sugería con toda evidencia – apartó la mano de su brazo. Le dio un vigoroso apretón de mano, su mejor sonrisa, y un “creo que no, pero gracias por preguntar”, y se retiró apresuradamente hacia su vehículo.

Cuando Holly comentó el incidente en terapia, se sentía orgullosa de si misma por haber (1) sido capaz de rechazar, (2) rechazar sin tratar de congraciarse de alguna otra manera, y (3) no haber dado excusas. Como postdata, el editor nunca volvió a llamar – pero sí su superior al ver el trabajo de Holly en un diario local. Entonces ella se sintió bien consigo misma y pudo conseguir un trabajo sujeto a sus propias condiciones.

(En un sentido menos dramático, otra paciente cuenta una historia graciosa – y verdadera- en la que se encontraba esperando el tren en la “Grand Central Station” de Nueva York, cuando un borracho sucio se le acercó, la observó de arriba abajo, titubeando “¿Quieres f---- ?” sin perder un segundo, ella respondió, “Creo que no, pero gracias por preguntar!” (¡Se sintió muy bien con ella misma también!)

Volviendo al ejemplo del cuadernillo, discuto entonces el concepto de responsabilidad, y explico a los pacientes que todas las opciones que encontraron para no tomar el cuadernillo están disponibles también para asumir cualquier clase de responsabilidad. Normalmente lo entienden, con un “¡Aaah!” que es el equivalente a una bombilla que se enciende.

Crisis Mundial

Desde el cuadernillo paso directamente al ejercicio de la “crisis mundial”. En este punto, el paciente está relajado y se divierte propiciando que él o ella esté abierta a más juegos.

Escojo una situación mundial actual y les digo a los pacientes que son responsables del resultado. Por ejemplo, durante la elección presidencial de 1992, les pregunté a los pacientes quien querían que ganara la elección. Muchos dijeron Bill Clinton. Entonces les dije “Supongamos, sólo para ejemplificar, que les digo que lo haga realidad. Además, les digo que es responsabilidad suya el que gane las elecciones. Sino será culpa suya. Les doy la orden de que salgan y consigan que gane Clinton. ¡¿Ustedes ven un problema con eso?”

Después de un ratito de deliberación, los pacientes son capaces de identificar muy prontamente que efectivamente hay un problema: no tienen el poder de realizar la tarea. No tienen el control del mando de la campaña, de la cobertura en los medios, de quienes votarán, del clima el día de la elección, del comportamiento en los lugares de elección, o a quien votarán los electores. Por mucho que quisieran, simplemente no pueden hacerlo. Entonces les pregunto si sería justo o razonable el culparlos a ellos si (en el ejemplo de arriba) Clinton no ganara. Ellos pueden entender que no sería culpa suya.

Evidentemente, es poco realista asumir responsabilidad por situaciones o condiciones que uno no controla. Una vez que los pacientes entienden e interiorizan el concepto, les resulta enormemente libertador. Durante su niñez, se les hacia constantemente responsables de cosas que no controlaban y acarrearon esta percepción hasta la edad adulta, incorporándola a su visión del mundo. Llegar a entender y sentir finalmente que no tienen que volver a hacerlo es poderoso.

Aprendiendo como establecer límites

La comodidad en establecer límites se desarrolla naturalmente en niños cuyos sentimientos son respetados por sus padres. En este contexto, se les permite a los niños participar en las decisiones que les afectan, se les anima a hablar de sus sentimientos y reciben una validación por expresarlos acertadamente sin la necesidad de recurrir a gritos y/o lágrimas si la decisión no les favorece. En otras palabras, los niños aprenden a usar el formato “yo siento…yo quiero” (vea Capítulo Cinco).

Los niños no sólo aprenden a simpatizar con sus sentimientos y los de los demás, sino que pueden vivir con la desaprobación ocasional de los demás. Esta es una lección importante. Para la mayoría de las personas le resulta difícil provocar la desaprobación – y decir, “Quisiera poder satisfacer tus necesidades, pero no puedo. En este caso, nuestras necesidades están en conflicto, y tengo que atender las mías. Tengo que decirte que no”. Es importante que los pacientes entiendan que aunque esta habilidad resulta ardua de adquirir, no es menos vital para nuestra salud mental y una auto-imagen positiva el que aprendamos a ser nuestros propios abogados. De otra manera, terminamos cumpliendo las expectativas de los demás a expensas de las nuestras. Además, al ser capaces de comunicar nuestro mensaje de manera respetuosa y adulta, la gente podrá escuchar nuestro mensaje claramente sin sentirse amenazada o devaluada.

Si ello constituye una tarea difícil para un adulto razonablemente sano, es una labor monumental para un joven. Se vuelve inconmensurablemente más fácil si el niño aprende lo siguiente en casa:

1. La corrección, apropiadamente expresada, no es destructiva, hiriente o inductora de vergüenza.
2. Las necesidades propias no siempre pueden ser cubiertas por otros, pero siempre pueden ser apropiadamente articuladas a los demás.
3. Los sentimientos no necesitan justificación – uno siempre tiene derecho a tener sus propios sentimientos.
4. Uno no siempre tiene el derecho a actuar basándose en los sentimientos: todas las acciones tienen consecuencias, y estas necesitan pensarse antes.
5. El compromiso significa renunciar así como recibir.
6. Cambiar de parecer no es necesariamente algo malo: uno de los componentes de la madurez incluye la habilidad de reaccionar en base a nuevas informaciones.
7. Cometer errores es a menudo la manera de aprender. No involucra vergüenza.
8. Saber reconocer nuestros errores, disculparse si es apropiado, y rectificar dentro de lo posible es como maduraremos. “Lo siento; dime qué puedo hacer para compensarte” es una declaración de fortaleza, no una confesión de debilidad o vergüenza.

Si los niños tienen la fortuna de crecer en un hogar donde estas ocho reglas se ponen en práctica diariamente, probablemente se convertirán en adultos sanos y seguros de si mismos con una auto-imagen positiva. Probablemente se sentirán a gusto con sus sentimientos y tendrán poca dificultad en establecer límites razonables en sus vidas.

Primero, Actuar….Después Surgirán Los Sentimientos

¿Pero qué hay de los niños criados en familias narcisistas? ¿Qué hay de los Bens y Kates, con una confianza limitada en su capacidad de valorar el alcance de sus acciones y decisiones? Una parte esencial de la terapia de estas personas involucra el re-entrenamiento. Lo que no obtuvieron cuando niños de sus padres, lo pueden obtener de adulto por si mismos; una vez entendido cómo fueron desentrenados, pueden tomar la decisión de volver a entrenarse. Como adultos pueden tomar la decisión consciente de incorporar estas ocho reglas a sus vidas y actuar como si las creyeran. Cuando uno actúa “como si” por un tiempo bastante largo, se convierte finalmente en parte del sistema de creencia personal.

Los sentimientos siempre siguen a las acciones. Al trabajar con estos pacientes es imperativo que se les refuerce esta premisa continuamente. Los pacientes no pueden esperar a sentirse más confiados para poder actuar con más confianza – y realizar decisiones más firmes, ser sus propios abogados, establecer reglas y límites por ellos mismos y como esperan ser tratados. Pueden verificar con el terapeuta si sus decisiones son apropiadas, por supuesto, pero necesitan actuar “como si” creyeran en ellos mismos antes de poder sentir esa creencia y confianza. Las acciones preceden a los sentimientos; sin embargo con el tiempo los sentimientos las seguirán.

Conclusión

El reto al ayudar a los pacientes a lidiar con el tema del poder y control es asistirlos cuando empiezan a establecer límites apropiados en sus vidas, una dificultad presente en muchos adultos de familias narcisistas. Puede que les parezca amenazante, así como frustrante para el terapeuta. Se presentan muchas oportunidades en las que el cliente se queda atorado, ya que el concepto del establecimiento de límites golpea en el corazón mismo de lo que se les enseñó a los sobrevivientes. Sin la habilidad para establecer límites y ordenar sus vidas, sin embargo, los pacientes no serán capaces de progresar en la terapia.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Mi autoestima era bajisima, mas a medida que seguía teniendo relación con mi pareja narcisista. El golpe mas bajo que me dio en el asunto sexo fue... Estábamos haciendo el amor, estaba penetrándome, y respondió al teléfono como si no estuviera haciendo nada, como si en ese momento estuviera fumándose un cigarrillo. Yo me enfade, el me respondió que lo había hecho otras veces y no se habían molestado.

Matrimonio Olivares & Sira dijo...

Hola, primero que nada gracias por tener este espacio en donde los sobrevivientes de familias disfuncionales podemos informarnos.

Yo tengo un hermano psicópata y mis papas tienen todos los rasgos de ser narcisistas o si no son totalmente disfuncionales.

La historia es tremendamente larga, pero en resumidas cuentas a los 19 años después de haber estado internada en un psiquiátrico por haberme intentado suicidar por decima vez. Logre finalmente elegir no destruirme y lograr recuperarme. Mi hermano me saco antes de tiempo y me llevo a vivir con él, cuando los planes eran que me fuera con mis papas. Mudándonos lejos de mis papas y manteniéndome aislada de ellos.

Finalmente 4 meses después, logre tener la fuerza para despertarme una mañana e irme.

Actualmente han pasado 5 años desde esa decisión, conseguí los grupos de 12 pasos y en especial Comedores Compulsivos, tengo en terapia ya dos años y bueno el camino a sido largo.

También tengo 4 años de casada y podría decir que es la única área en donde por alguna razón logre tomar una decisión sana. Ambos provenimos de familias disfuncionales, ambos estamos en comedores compulsivos y conocemos a fondo nuestras historias.

Pero aproximadamente de unos 8 mese para acá, fue que pude comenzar a ver el papel de mis papas en todo lo que sucedió en mi vida, fue que pude comenzar a reconocer el papel que ellos jugaron y como quede completamente sola a manos de mi hermano.

Pero aunque yo no trato a mi hermano, no hablo con él, no lo veo etc. Mis papas de navidad para acá si lo hacen, aun cuando yo les he contado con todo detalle todo lo que sucedió. Su actitud es que no entienden por que yo no trato a mi bello hermano, le quitan toda importancia a mis sentimientos y me tratan como una problemática.

Sé que soy el paciente reconocido dentro del núcleo familiar, que en pocas palabras soy la oveja negra donde reflejan toda la disfuncionalidad.

Aun cuando yo ya había colocado limites a mis papas, el tema de que mi hermano este de nuevo, que ellos lo traten como su hijo adorado etc. Llevo a que fuera necesario que yo colocara más límites. En fin lo ideal sería que yo pudiera decir no mas papa y no mas mama y viviera mi vida a plenitud.

Pero estoy en ese proceso donde me siento totalmente dividida, culpable por no tratarlos, me encuentro frecuentemente pensando en que mi papa tiene 80 años, que se va a morir y que yo no voy a haber compartido con él, en el dolor que él pueda sentir porque yo me he alejado de esta manera.
Pienso en que soy una mala hija al tomar esta posición y crear revuelo, donde pareciera que ellos están perfectamente bien.

Pero por otra parte pienso en que no puedo exponerme a que mis papas me lastimen, que ellos han tomado sus elecciones y yo las mías. Que no es que yo sea culpable, ni mala hija sino todo lo contrario. Me elijo a mí.

Pero aun así estoy en ese proceso donde voy entre la culpa y los juicios. El intentar identificar cual es el punto en donde es sano para mí y que puedo aceptar. Ya que extraño la figura de tener unos papas, de tener ese núcleo familiar. Es como perder la ilusión de que en algún momento yo lograr ser lo suficientemente buena o lograr esa meta de que finalmente tuviéramos una relación medianamente sana.

Y bueno quería saber si no se, saben de algún otro caso como este donde es necesario colocar limites o como divorciarse de los papas.

Gracias nuevamente.

Anónimo dijo...

Benditas uniones, Bienvenidas separaciones.

Anónimo dijo...

Lo mismo que veo que el psico-narcisista no aprende de sus errores, sino que van repitiéndolos; Las victimas repetimos 'en' la esperanza de que cambien... En eso nos parecemos victimas y verdugos, REPETIMOS CIEGAMENTE.

Anónimo dijo...

Anónimo:

Estoy casi en el mismo proceso de lo compartido por el matrimonio, recién supe o creo que tengo una madre sicópata y una hermana perverso narcisista, no me siento tan culpable de haber roto relaciones con ellas y mis otros dos hermanos, porque al ver que me iba bien en un negocio de familia que me había rentado mi madre porque estaba casi en la quiebra mejor me corrieron del lugar incluso donde vivía, como que mi éxito les molesto y fui victima de acoso familiar perpetrado por mi hermana menor, tengo pena y dolor porque tuvo que pasar esto para empezar adarme cuenta ya ha mis 40 años de vida. Gracias a su pagina no saben como me han ayudado ha darme cuenta de lo que he vivido a poderlo llamar a cada conducta o todo lo sucedido por su nombre, al principio entre en gran depresión porque no sabia porque fui tratada de esa manera si siempre he tratado de desgastarme para lograr complacer a mi madre que nunca complazco. hasta que me canse y decidí retirarme totalmente de toda esa disfuncionalidad. afortunadamente tengo apoyo, un esposo increíble que me ama y dos pequeños maravillosos, y sobre todo a un Gran Dios que nunca me deja sola le pedí que me diera el mismo la terapia porque no podía costearme es estos momentos un sicólogo y me llevo a sitios en internet, TV, la Biblia como estos Gracias por hacerlo y por ayudarnos. Dios los bendiga.
Y quisiera agregar si fuera posible hacer una campaña en escuelas y colegios, universidades que temas como estos fueran enseñados para que tengamos mas cultura, mas salud mental, mas conocimiento sobre estos temas a nivel mundial. Así pienso que pararía esta hola atroz de enfermedades mentales que crece cada día mas en la población.
Gracias!

ella. dijo...

hola, estoy desesperada y ya no sé donde pedir ayuda, soy adicta a un psicópata con el q tengo una orden de alejamiento q nunca respetó, ahora vivimos separados y tenemos un juicio pendiente pero me sigue manipulando y maltratando a distancia, tengo un trastorno de afectividad por lo q se me ha concedido una discapacidad permanente y q imaginad, a él le viene perfecta. Estoy enferma de otras cosas incluidas vph q él me ha contagiado y me está destruyendo a todos los niveles torturándome a diario con mentiras para ilusionarme y volverme a traicionar una y otra vez,cada día me hace daño de alguna manera y le da la vuelta en mis narices, es implacable y yo no sé como parar. Lleva desde q le conocí inventando mentiras, mejor dicho, contando q soy yo la q le hago, lo q él me hace a mí, es una locura. En su trabajo está volviendo loco con su seducción y mentiras a todos, especialmente a su compañera y a su jefa, dando pena diciendo q yo soy la maltratadora celosa q le controla y amarga la vida, volviéndome loca y dejándome los contactos de ellas para q desquiciada como me tiene, me ponga en evidencia intentando saber y dándole así la razón aparéntemente, cuando es a mí a quién ha aislado totalmente. Aunque vivo sola e independiente me siento en una cárcel desde q le conocí mientras él hace lo q le da la gana, ha vivido conmigo mantenido por mí y arreglándole toda su vida y buscándole trabajos q ha dejado de las más increíbles formas y por supuesto diciendo q era por mis celos. Imagino q todos mis mensajes desesperados en los q, cuando decide dejarme después de ponerme histérica con sus incesantes y variados ataques a mi cordura , yo le suplico q no lo haga, los va a usar contra mí en el juicio y encima creo q es asesorado por su abogado, ya q tras la denuncia ha sido mas encantador conmigo q nunca, aunque jamás ha dejado de torturarme con mentiras,abandono, triangulación, poniéndome celosa y dejándome tirada....en fin, esas cosas q hacen ellos y te dejan totalmente descolocada y sin energía para poder remediar q lo vuelva a hacer. He pedido ayuda en todas los servicios de violencia de género, las psicólogas de este servicio me dicen q me aleje de él, q fuerte, si pudiera hacerlo no las habría llamado mil veces con ataques de ansiedad q no puedo ni respirara y me estalla la cabeza, ni estaría pasando por esto hace ya 2 años. He leído todo respecto a la psicopatía pq no es la primera vez q me pasa, sólo atraigo a este tipo de depredadores y me sirvió la primera vez q descubrí lo q es, con una anterior pareja, pero ya no puedo, siento q me estoy suicidando con este demonio pq aún sabiendo lo q es y lo q está haciéndome, no sólo no puedo dejarlo sino q como siga así me va a acabar metiendo en la cárcel él a mí o consiguiendo q me vuelva loca, me de un infarto, ictus o lo q sea o me mate y parezca un accidente, suicidio o cualquier cosa q no le incrimine e incluso le beneficie como ha hecho con todo hasta ahora. No puedo bloquearle, sacarle de mi vida o ir a la policía, sólo pensarlo me crea muchísima ansiedad, me siento atrapada en un infierno q no tengo idea ni energías ya para seguir intentando salir. Por favor si a alguien se le ocurre cómo poder ayudarme, se lo agradecería de corazón