¡Bienvenid@!

Tal vez usted es de aquellas personas que siendo niños -o aun de adulto- ha vivido en una familia de padres narcisistas [Ver más explicación]; o quizás es de aquellas personas que tiene o ha tenido en su vida (familia, trabajo, lugar de estudio, etc.) un encuentro o relación con un psicópata o un narcisista, un psicópata "compensado" o un sociópata violento [Ver más explicación]. Si usted intuye que es de alguna de aquellas personas, entonces ha llegado al lugar correcto.


Este blog le proveerá con información y links. Recolectaremos artículos que reflejan de mejor forma la historia y el estado del conocimiento de estos temas, así como material de investigación que esperamos sea útil en algunos asuntos que hasta ahora han permanecido en la oscuridad.


Este blog es la creación de un grupo de sobrevivientes, algunos de los cuales son profesionales en las áreas de la medicina, pero tenemos las intenciones de permanecer anónimos. No nos consideramos profesionales en psicología. Nuestra única intención es compartir nuestra investigación. Este blog no es acerca de nosotros, sino más bien, acerca de usted.


¿Es usted un sobreviviente de un encuentro o relación con un psicópata o narcisista? Está todavía esclavizado, comprometido en la lucha de vida o muerte?


Hay una salida.


Esperamos poder compartir con usted algunos de los secretos de escapar y sanar, de hacerse libres de esas características que hacen a los seres humanos normales víctimas ideales de personas con anomalías psicológicas que merodean nuestra sociedad; monstruos entre nosotros.


Una vez sabiendo lo que son, cuáles son sus debilidades y sus fortalezas, las técnicas que utilizan para paralizarle y drenarle de energía, una vez que sepa que no está loco/a y que sobre todo, no está solo/a, puede comenzar el proceso de vivir otra vez. ¡La mejor venganza es una vida buena y plenamente vivida!


Todo comienza con conocimiento; usted puede saber la Verdad, y la Verdad le hará libre.


http://psicopatia-narcisismo.blogspot.com/

NOTA IMPORTANTE: El equipo de este blog no necesariamente comparte ni promueve los puntos de vista y opiniones expresados en los artículos o comentarios publicados en este espacio. Nuestra única intención es compartir nuestra investigación y alentar a nuestros lectores a que también se informen acerca de los temas tratados, que lean sobre el tema en otras fuentes, y que busquen a un terapeuta si lo consideran necesario. Del mismo modo, nuestras opiniones no son más que eso, y rogamos no las tomen como un consejo profesional. Nada puede suplantarlo. Somos simples ciudadanos interesados en este tema, y no pretendemos tener todas las respuestas. Las estamos buscando, como muchos de ustedes. Para más información, los invitamos a leer Carta para nuestros lectores: próximos artículos

domingo, 4 de abril de 2010

Características de la Familia Narcisista

Stephanie Donaldson-Pressman, Robert M. Pressman
Narciso y Eco. El Sistema Narcisista Original
El Modelo de la Familia Narcisista - Capítulo II
La Familia Narcisista - Diagnóstico y Tratamiento
Editorial: Jossey-Bass


Dentro de una familia narcisista, las necesidades del sistema parental son enormes. Ya sea que la familia esté compuesta de dos padres, de un pariente consanguíneo y un padrastro o madrastra, de una madre o padre soltero, o de pariente directo soltero y su novio o novia, de un padre o madre soltera y otros parientes, de padres adoptivos, abuelos o cualquier configuración imaginable, la capacidad del sistema parental– o más exactamente, su incapacidad – para centrarse en las necesidades del niño o niños es factor determinante en una familia narcisista. En el Capítulo Uno, aludimos a dos categorías de familias narcisistas: abiertas y encubiertas. Ya que todas las familias narcisistas caen dentro de una de estas dos categorías, abriremos nuestra discusión considerando cada una de ellas.


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Familias Abiertamente Narcisistas

Estas familias son relativamente fáciles de reconocer por el terapeuta, ya que son las clásicas familias disfuncionales. Estas familias se caracterizan por un sistema parental que se ve afectado por el alcohol o drogas, abusos físicos o sexuales, crímenes, enfermedades mentales obvias (con antecedentes de ingresos a instituciones o depresiones inhibitorias, por ejemplo), y/o negligencias extremas. (Para una discusión más detallada de las implicaciones en el tratamiento de adultos criados en familias traumáticamente abusivas, vaya al Capítulo Ocho).

En estas familias, el sistema parental se centra sobre si mismo de manera tan arrolladora, que tal vez tengan dificultades en atender las necesidades más básicas (alimento, vestido, casa y seguridad). Los niños nacidos en familias abiertamente narcisistas se vuelven reactivos/reflectivos muy tempranamente – a menudo desde la infancia, o a partir del establecimiento de condiciones profundamente disfuncionales dentro del sistema parental.

El Secreto Familiar

Tal vez la característica que más sobresalga en estas familias sea la del secreto familiar. Para poder satisfacer las necesidades expresadas o implícitas de los padres, el niño oculta el abuso y/o descuido a otros y, como es común a veces, incluso a sus mismos hermanos. En vez de unirse para apoyarse, los niños de estas familias son a menudo aislados el uno del otro. El “secreto” es demasiado aterrador para ser discutido, aún entre ellos.

En terapia, los adultos de familias abiertamente narcisistas tal vez tengan muy pocos recuerdos de su niñez. Respuestas como las siguientes son comunes cuando estas personas son cuestionadas acerca de su familia de origen:

“Realmente no recuerdo mucho. Era una familia muy normal, creo. Quiero decir, nos castigaban si hacíamos algo mal: Papa nos golpeaba con el cinturón. Pero lo merecíamos”. Este fue el comentario de Ben hecho al comienzo de su terapia. Ben era cruelmente golpeado con regularidad por su padre desde su temprana infancia hasta la mitad de su adolescencia, justo cuando se volvió más alto y fuerte que su progenitor. Sin embargo, el abuso emocional por ambos padres sí continuó, y fue igual o más destructivo aún.

“Mi padre era más o menos un cabrón. Pero no me hizo mucho a mí; mis hermanos lo tuvieron mucho peor. Y mi madre era realmente maravillosa; todavía es mi mejor amiga. Tuvimos muchos momentos buenos. En realidad, apenas lo recuerdo”. Esta también fue una declaración al comienzo de la terapia con Eileen, cuyo padre alcohólico golpeaba a todos los niños mientras la madre observaba. El padre era particularmente abusivo verbalmente hacia Eileen y la escogía para ocasionarle castigos sádicos, como el dispararle a su perro para luego colocar el collar junto a su almohada mientras dormía. Cuando Eileen trataba de hablarle a su madre de las palizas, en particular hacia su hermano menor por correr el riesgo de un desenlace fatal, su madre la silenciaba diciendo, “Sólo lo vas a empeorar”. Cuando Eileen trató de llamar a la policía durante un incidente, su madre desconectó el teléfono.

“No hay razón para hablar de mi infancia. Fue perfectamente normal. De hecho, no puedo recordar nada; ¿no es terrible? Pero fueron buenos tiempos”. Esa fue una declaración de Kristen, también al comienzo de su terapia, cuyo padre era guardia civil. Continuamente se ausentaba y cuando estaba en casa, estaba borracho. Su madre estaba crónicamente deprimida e ingresaba en una institución mental por largos periodos de tiempo, durante los cuales Kristen – la única mujer de cuatro hermanos – tomó las riendas de las tareas domésticas, la preparación de alimentos y el cuidado de su hermano menor (nacido cuando tenía diez años). Este patrón continuó hasta que abandonó su hogar a los diecinueve años.

“Era lo que pudiera decirse una chica mala”, dijo Eleanor valientemente, tratando de no llorar pero al mismo tiempo obviamente sobrecogida por la vergüenza de haber tenido que admitir su sensación de “maldad” a su terapeuta. “No sé como mis pobres padres pudieron aguantarme. Yo era todo un caso, ¡de verdad! Pero ¿tenemos que repasar todo eso? En realidad no tengo muchos recuerdos. De todas maneras, ¡estoy aquí para tratar mis ataques de ansiedad, no mi niñez! Eso se acabó”. Su perturbada madre la aporreaba periódicamente durante su adolescencia, y constantemente la acusaba, desde los diez años, de ser promiscua, llamándola “prostituta” o “puta” comparándola con sus “buenas” hermanas. En realidad, Eleanor era una joven altamente moral que permaneció virgen hasta su matrimonio a los diecinueve.

El término abiertamente narcisista se aplica a lo que el terapeuta percibe, no lo que el paciente percibe. El que un paciente reconozca la realidad de su educación conforma la excepción, no la regla. El típico adulto proveniente de una familia narcisista está lleno de ira no reconocida, se siente vacío, desplazado y deficiente, sufre periódicamente de ataques de ansiedad y depresión, y no tiene idea de cómo llegó a ese punto.

La Tensión y Miedo al Abandono

La tensión es característica de la familia abiertamente narcisista. Todos los niños tratan desesperadamente de llamar la atención y lograr aprobación y/o tratan de evitar cualquier choque que empeoraría las cosas, con el fin de inyectar algún tipo de control sobre la situación para mejorarla. El miedo al abandono en los niños los empuja a tomar medidas extremas negando – a los demás, y a menudo a si mismos – la realidad de su situación en casa. Este miedo se prolonga frecuentemente hacia la vida adulta, volviendo difícil y dolorosa la toma de conciencia del origen de la familia durante la terapia.

Las Familias Encubiertamente Narcisistas

Estas familias son más difíciles de reconocer, ya que los comportamientos disfuncionales de los padres son más sutiles. Recordamos muchos casos de revisión de historias de pacientes completamente normales, en la que buscábamos un comportamiento abusivo que, basándose en los síntomas del paciente, debía de estar presente pero que no lo estaba. Durante una reunión con el equipo de trabajo para tratar un caso, un colega detalló maravillosamente un caso difícil para declarar después, lleno de frustración, “¿Quién es el alcohólico? ¡Yo sé que alguien en esta familia tiene un problema de alcoholismo!”, pero nadie lo tenía.

El problema radicaba en que el paciente manifestaba todos los síntomas que asociamos a una familia con problemas de alcoholismo, pero sin evidencia de abuso de alcohol o drogas; de hecho, sin evidencia de ningún tipo de abuso familiar. Tal como el Rey de Siam mencionó a Anna, “Este es un acertijo” (1).

La solución a este enigma muchas veces residía en que el paciente provenía de una familia encubiertamente narcisista. Sencillamente, este tipo de familias parecían normales desde el exterior y fantásticas desde el interior. De hecho, los sobrevivientes de este tipo de familias se desconciertan muchísimo ante la sugerencia de que cualquiera de sus problemas pudiese provenir de su familia de origen. Después de todo, nadie tomaba ni consumía drogas, nadie golpeaba a nadie, nadie tenía una enfermedad mental severa, etcétera. El papá podía ser del tipo que trabajaba su jornada de ocho horas, y Mamá el ama de casa horneando galletas para la Asociación de Padres de Familia. Simplemente no existían problemas.

Sin embargo, se volvió aparente a lo largo de la terapia que las necesidades de los padres constituía el enfoque de la familia, y de alguna manera se esperaba de los niños que cubriesen esas necesidades. Obviamente, si se espera que los niños satisfagan las necesidades parentales, entonces sus propias necesidades no están cubiertas, ni tampoco aprenden a expresar sus necesidades o sentimientos apropiadamente. Todo lo contrario: lo que los niños aprenden es a enmascarar sus sentimientos, como pretender sentir cosas que no sienten, y como evitar experimentar sentimientos reales. Becky, del Capítulo Uno, es un ejemplo.

La historia de Brad. “No avanzaremos mucho hablando de mi familia; mi familia inventó la palabra normal refiriéndose a si misma, dijo Brad, un ejecutivo varonil y atractivo de treinta y un años. Brad acudió a terapia por su incapacidad en sostener relaciones con mujeres. Brad era un hombre de negocios exitoso cuya confianza y entusiasmo resultaban contagiosos; su baja autoestima quedaba enmascarada de forma efectiva en el mundo de los negocios. Dedicaba la mayor parte de su tiempo a su trabajo. Esto influyó positivamente en su rápido ascenso a través de los rangos corporativos, pero negativamente en sus relaciones sentimentales. Su adicción al trabajo que inicialmente constituía una defensa contra sus pésimas relaciones, se convertía ahora en un problema al entablar cualquier tipo de relación.

Brad provenía de la típica familia encubiertamente narcisista. Sus padres eran maestros de escuela y activamente implicados en su comunidad. Brad y su hermana fueron buenos estudiantes, talentosos atletas y músicos, y también populares entre sus compañeros de clase. Los padres estaban en casa cuando los chicos estaban en casa, la familia comía junta seis días a la semana, y nadie se sobrepasaba con la bebida, ni consumía drogas, ni fumaba, ni insultaba o golpeaba a nadie. Eran absolutamente normales tanto por fuera como por dentro.

“Solía preguntarme por qué estaba tan asustado, por qué me sentía tan desplazado”, dijo Brad. “Observaba a familias de otros niños, quiero decir que realmente las observaba. La nuestra no era diferente. Era normal. Es decir, mis padres tenían sus peleas, y cosas así. Pero nada excesivo. En realidad sucedía lo contrario. ¡Ninguno de los dos dejaba que dijésemos algo malo sobre el otro! Mamá podía llegar a ser algo autoritaria y crítica. Pero era una familia amorosa, y siempre mencionaban lo importante que era la familia. Todo era bueno. Solo son ideas mías. Todavía las tengo; no puedo soportar regresar allí. Aunque a ellos no les parece importar.”

Cuando se le preguntó si sus padres habían tratado alguna vez de hablar con él de sus sentimientos, su respuesta fue: “No, no que lo recuerde. Nadie hablaba de sentimientos. Simplemente sabías lo que tenías que hacer. Si no lo hacías, te metías en problemas. Tal vez hablaron de sentimientos con Betsy (su hermana); ella era la buena en realidad.”

La hermana de Brad que le llevaba dos años y medio, era músico profesional. A pesar de haber sido muy unidos de niños, sus trabajos les reclamaban en costas opuestas, erosionando así su relación. En el transcurso de la terapia, Brad fue motivado a restablecer contacto con su hermana para averiguar las impresiones que guardaba de su educación. Se impresionó al saber que ella tenía sentimientos muy similares sobre su infancia. Más aún, sus percepciones eran más fuertes. Lo siguiente es el extracto de una carta que ella ilustraba así: “Siempre sentí que Mamá y Papá tenían otros planes...Estaban tan involucrados el uno con el otro que nosotros no importábamos...Estaban obsesionados o celosos entre ellos, sexualmente hablando. Recuerdo no hablar de sentimientos cuando quería hacerlo. Como si la tensión emocional entre los dos fuera tan fuerte que no podían soportar que fuésemos otra cosa más que niños exitosos de recortes de papel. Esa casa estaba tensa en permanencia. No podía esperar a graduarme para irme lejos a la universidad.”

Cuando Brad recibió la carta de su hermana, consiguió ver a su familia con ojos nuevos, y vio que sus percepciones eran acertadas. Aún sin saber por qué, estuvo de acuerdo en que las cosas iban bien en casa mientras los niños no hiciesen petición emocional alguna a los padres. Sino todo se pondría muy tenso. Dijo que aprendió a “actuar siendo siempre feliz”. Brad y su hermana aprendieron a satisfacer las necesidades de sus padres, y a no pedirles ayuda emocional. En pocas palabras, venían de una familia encubiertamente narcisista.

Más adelante en este capítulo, mostraremos la historia de Trisha. Su familia de origen es otro buen ejemplo de una familia encubiertamente narcisista. No hubo abuso sexual o físico, todas las necesidades físicas de Trisha estuvieron bien satisfechas, y no fue expuesta al uso inapropiado de drogas o alcohol, sexualidad o violencia. La “danza” parental simplemente no incluía a Trisha. A la edad de siete años, se volvió incapaz de cumplir con las necesidades de sus padres, y ellos se volvieron renuentes a cumplir las suyas.

Cuestión de Grados

Ya sea abiertamente o encubiertamente, el grado de disfunción de una familia no sólo varía en el sentido absoluto, sino de acuerdo a cada niño específico dentro de la familia. Los pacientes surgen de familias que varían, desde normales a extremadamente peculiares y aún en las más peculiares puede ocurrir que se conceda importancia a las necesidades y sentimientos de los niños, por lo que los padres se esforzarán en satisfacerlos. Por tanto, a pesar de sufrir la familia alguna inestabilidad o chao pasajero, los niños guardarán un buen sentido de quiénes son y de su importancia. Sabrán que sus sentimientos importan y que serán atendidos de la mejor manera por los padres.

Por lo contrario, todos hemos tenido pacientes de familias con problemas de alcohol (o algún otro problema clásico de familias disfuncionales) pero que sin embargo resultaron ser personas sorprendentemente coherentes. Tienen buen sentido de quiénes son y logran escoger parejas adecuadas, ser buenos educadores como padres, tener amistades cercanas y carreras satisfactorias. Las familias con cierto grado de disfunción tal vez tengan un niño que se porte muy bien mientras que los demás hermanos son un desastre, psicológicamente hablando. ¿Por qué un niño parece escapar relativamente indemne? Postulamos que este niño tuvo sus necesidades cubiertas en mayor grado que sus hermanos o hermanas.

Sabemos que ningún niño crece exactamente igual en el mismo ambiente; los padres responden de modo distinto ante cada hijo dependiendo tanto de la personalidad de los padres como la del niño. Quizás un hijo haya sacado el mismo extraño sentido del humor que la madre, otro hijo tal vez comparta el amor a la pesca de papá, y puede que el tercero sea muy cariñoso.
La manera en que se relacionen los padres con estos tres hijos puede variar porque los niños son diferentes en si, y porque los sentimientos de los padres (ante todo los suyos propios) en las distintas interacciones también varían. Por ello es posible que en una familia un niño o niña logre tener cubiertas sus necesidades emocionales de forma muy consistente mientras que los demás no lo consiguen.

Un paciente que había cambiado de terapeuta (por un traslado geográfico) comentó que su anterior terapeuta le había dicho en más de una ocasión, “Entiendo cómo tus hermanas llegaron a ser lo que son (alcohólicas, con esposos alcohólicos); ¡lo que no entiendo es como saliste indemne!” La respuesta fue que a pesar de haber nacido el paciente y sus hermanas en una familia narcisista, el grado en el que sus necesidades fueron cubiertas varió enormemente.

Problemas de Confianza

Hemos encontrado en la mayoría de las familias narcisistas características que nos muestran como enfocarlas de otra manera y que permiten identificar áreas clave en la dinámica de sus interacciones. La confianza, y el desarrollo de la desconfianza, es la más obvia.

Hemos encontrado que los sobrevivientes de familias narcisistas tienen dificultad para confiar, pero no forzosamente porque sus necesidades primarias hayan sido desatendidas durante la infancia. Por el contrario, muchos sobrevivientes de familias encubiertamente narcisistas parecen haber sido bien atendidos, tanto físico como psicológicamente, durante los primeros doce a veinticuatro meses de vida (y más en ciertos casos) durante los cuales se pudo establecer algún nivel rudimentario de confianza (2).

Como discutido en el Capítulo Uno, los problemas de las familias narcisistas a menudo comienzan cuando el niño intenta afirmarse a si mismo y a realizar peticiones emocionales al sistema parental (3). El sistema tal vez sea francamente incapaz de cumplir con esas demandas, y tal vez se sienta resentido o amenazado. Como anotamos anteriormente, más que no aprender nunca a confiar, el niño más bien aprende a no confiar, o va perdiendo la confianza poco a poco, .

La historia de Trisha. El padre de Trisha era un oficial militar condecorado, y su madre la
esposa eficiente y devota de un militar. Cuando Trisha era pequeña, recuerda su familia como siendo “perfecta”. Era la familia perfecta. Papá era el apuesto oficial naval, Mamá la bella y elegante esposa, y yo era el bebé adorable. La vida era una interminable sucesión de fiestas de té en el jardín, y yo el centro de atención. Me llevaban a todos lados con ellos. La gente siempre decía que era “como una pequeña muñeca”. Pensé que toda mi vida sería de esa manera – todo cariños y alabanzas y risas. Cuando lo recuerdo, me entran ganas de llorar; era tan maravilloso. No he vuelto a sentirme tan querida desde entonces”.

Pero, cuando Trisha creció, la situación cambió. “Recuerdo haberlo sentido a los siete años. Me desperté presa del pánico. Fui al baño y me observé en el espejo. Estaba traté de averiguar qué había cambiado en mi – por qué estaba equivocada. ¿Qué había hecho para que mis padres no me quisieran más? Y lloré y lloré. No podía averiguarlo. Al día siguiente, decidí que era porque era más alta (su madre era bajita, con una figura 'perfecta'), así que decidí no comer. Papa estaba en Vietnam en aquel entonces, así que sólo estábamos las dos, mi madre y yo. Mi madre no se dio cuenta que yo no comía, pero tampoco modificó su comportamiento respecto a mi. Estaba muy ocupada, siempre. Vivíamos en Virginia para estar cerca de mis abuelos. El ambiente era muy social y Mamá lo disfrutaba mucho. Cuando recibíamos visitas en casa, mi madre me vestía indicándome qué decir. Nunca parecía complacida conmigo, aunque me empeñaba mucho en ser linda. Mis padres siempre decían que era “tan linda, tan adorable”, así que puse más empeño aún en hacer lo que siempre había hecho. Entonces mi madre sólo decía, “¡actúa de acuerdo a tu edad, Trisha!” o hacía otro comentario demostrando su desdén. Me mandaba a mi cuarto nada más llegar las visitas, y la criada se quedaba conmigo. Sentía que molestaba y que era fea.

“Cuando Papi regresó a casa, supuse que las cosas serían como antes, pero no lo fueron. De pronto parecía muy irritado conmigo también. Le dijo a Mamá que parecía enferma, y ella me llevó al doctor que me dio una medicina. Tenía que tomar algo que parecía un licuado tres veces al día. Papi me apuntó en gimnasia para “ponerte en forma”, y Mamá se enojaba mucho conmigo si no comía. Ella quería complacer a Papá, creo. Comencé a comer de nuevo; no servía de nada pasar hambre, de todos modos seguiría creciendo. Pero estaba abatida. Trataba una y otra vez que me amaran como antes, que fuesen mi Mami y Papi de nuevo, ser la “misma” que había sido...”

En este momento Trisha se llenó de lágrimas. “De todos modos fue entonces cuando comencé a arrancarme las pestañas...Cuando me fui haciendo mayor, sobreactuaba mucho. Hacía todo lo que se me ocurría para captar su atención, o algo de atención. No me importaba. Entonces era realmente bonita, y parecía que ya no les importaba que estuviera en sus fiestas. Pero no podía confiar en ellos. Por mucho que pretendiera su aprobación - la necesitaba desesperadamente – estaba asustada. La tuve una vez, y la perdí. Así que hice muchas cosas para herirlos, avergonzarlos. Era muy promiscua, y seduje a unos jóvenes oficiales que estaban bajo el mando de Papi. Mi último “¡mírenme! ¡fastídiense!” creo. Nunca he confiado en nadie. Especialmente en mi”.

A medida que Trisha pasaba de la adolescencia a una edad más adulta, sus dificultades para confiar la empujaron a tener muchas relaciones y patrones de comportamiento dañinos. Tenía una abrumadora necesidad de atención y aprobación masculina, pero en cuanto las tenía se asustaba muchísimo, entonces precipitaba el final de la relación. Odiaba y desconfiaba de las mujeres, y no tenía amigas. (El enfoque inicial de su terapia fue su habilidad para lidiar con una terapeuta). Había descubierto una forma placentera de auto-mutilación en su temprana adolescencia (arrancarse el vello facial con pinzas) y, a pesar de las dificultades cosméticas que presentaba, mantuvo el comportamiento hasta convertirse en una compulsión profundamente arraigada.

Obviamente existe un número de factores en el caso de Trisha. La historia de su familia de origen, sin embargo, es un buen ejemplo de familia narcisista donde la niña inicialmente cumple con las expectativas de los padres y a cambio se cumplen las suyas también. (Vea, “El Modelo Parental Invertido”, abajo). Era bueno para la carrera de su padre, que también era la de su madre, aparentar ser una hermosa pareja joven con un hermoso bebé. Cuando el bebé creció, volviéndose más alto y torpe, pidiendo más atención, y con una agenda propia que seguir – dejó de ser visto como algo positivo por sus padres. Mientras las necesidades físicas de Trisha eran atendidas por una serie de criadas, nadie atendía sus necesidades emocionales. Su madre se volvió cada vez más cruel y abusiva verbalmente, su padre alternaba entre frío/distante y cálido/seductor. (4)

Trisha relató que había momentos en que sentían la necesidad de ser “padres” y de pronto e inexplicablemente la bañaban con atención y afecto. Este reforzamiento intermitente e impredecible es común en las familias narcisistas; mantiene a los niños “enganchados” al sistema parental con la esperanza de ser capaces de precipitar la repetición de este comportamiento, y al mismo tiempo los vuelven más desconfiados de si mismos (por darse cuenta de su incapacidad en provocar más interacciones positivas) y de los demás (“ellos me atrapan y luego me dejan, entonces no dejaré que me atrapen más”).

El Modelo Parental Invertido

Cuando el niño crece, la identidad de los padres se involucra cada vez más con el desarrollo del pequeño. (5) Simultáneamente, a medida que las necesidades del niño se vuelven más complejas y mejor articuladas, tal vez comience a infringir más visiblemente el sistema parental. Un niño irritante que reclama atención en un momento inoportuno puede, después de todo, ser colocado en su cuna a puerta cerrada. Un niño iracundo y lloroso de nueve años es algo totalmente diferente.

Es a medida que se imponen las necesidades psicológicas del niño en la vida de la familia, cuando verdaderamente se desarrolla la familia narcisista. El sistema parental es incapaz de adaptarse para cubrir las necesidades del niño, y el niño, para poder sobrevivir, debe ser quien se adapte. El proceso de inversión comienza: la responsabilidad de cubrir las necesidades gradualmente cambia de los padres al niño. Mientras que en la infancia los padres fueron los que cubrieron las necesidades del niño, ahora el niño es quien intenta más y más cubrir las necesidades del los padres, ya que de esta manera puede obtener atención, aceptación y aprobación.

En la infancia, el desarrollo normal del bebé es a menudo gratificante para los padres, por lo que a su vez gratifican al bebé. Por ejemplo, las sonrisas del bebé (¡con o sin gases!) representan habitualmente una fuente de placer para los padres y son recibidas con excitación, atención y cariño. El comer, gatear, moverse, hacer ruidos e intentar vocalizar son gratificantes y gratificados a cambio. Las necesidades de los padres y del niño están en sintonía; por tanto, no hay problema.

El desarrollo normal del pequeño, sin embargo, tal vez represente una amenaza para los padres. La exploración del niño requiere vigilancia y paciencia; sus gritos de “¡No!” y “¡Mió!” pueden ser exasperantes y desconcertantes. Las preguntas y llamadas de atención de un preescolar son invasivas y consumen tiempo. Más aún, las necesidades de los niños – especialmente las emocionales – se incrementan en la misma proporción que su docilidad disminuye. Conforme va desarrollándose un niño normal, la necesidad de complacerse a si y a sus amigos se incrementa mientras que la necesidad de complacer a sus padres disminuye.

Una familia sana no cambiaría el concepto básico de responsabilidad parental, por mucho que este hecho natural moleste; la tarea de los padres es satisfacer las necesidades del crío, no al revés. En una familia narcisista, por el contrario, al incrementarse la necesidad de diferenciación y satisfacción de necesidades emocionales del pequeño como consecuencia de un desarrollo normal, la creencia parental es que el pequeño está obstaculizándolos, volviéndose más egoísta y demás. Los padres, sintiéndose amenazados, se reafirman en su posición esperando que un niño más árido cubra mejor sus necesidades. (6) En algún punto entre la infancia y la adolescencia, los padres pierden el enfoque (si es que alguna vez lo tuvieron) y dejan de ver al niño como un ser independiente, con sentimientos y necesidades que cubrir y validar.

En su lugar, el niño se vuelve una extensión de los padres. El crecimiento emocional normal es visto como egoísta o deficiente, y esto es lo que los padres reflejan al hijo. Para que el niño logre aprobación, necesita satisfacer la necesidad expresada o sugerida de los padres; la aprobación está condicionada por la satisfacción de las necesidades del sistema parental por el niño.

La historia de Lynne. Lynne era una estudiante calificada con honores en el segundo año del bachillerato, una probable candidata a dar el discurso en la ceremonia de graduación (por tener las notas más altas) y a recibir ofertas de becas para poder seguir estudiando en la universidad. A pesar de ser una estudiante excelente y concienzuda, sus profesores comenzaron a preocuparse por sus frecuentes ausencias, retrasos y cambios de humor y apariencia. Lynne podía estar alerta, bien arreglada, respetando el horario un día y luego al siguiente llegar una hora tarde, despeinada y ausente. Su peso también pareció fluctuar erráticamente, aunque era dificultoso distinguirlo ya que usaba vestimentas holgadas y colores obscuros. Sus amigas cercanas estaban preocupadas también, y confesaron al consejero escolar que sus cambios de humor y episodios iracundos estaban aislándola de la mayoría de los amigos que le quedaban. Cuando Lynne fue confrontada por el consejero escolar, ella negó tener problemas. Ya que la madre de Lynne era empleada del mismo distrito escolar, el consejero escolar pensó que ella estaba siendo reacia a discutir cualquier problema por lealtad a su madre, así que le recomendaron una asistencia privada.

Cuando Lynne comenzó su terapia, quedaba claro su determinación en presentarse como una adulta madura y “a cargo de las cosas” ante la terapeuta. En unas pocas sesiones, sin embargo, la fachada se derrumbó. Lynne era una adolescente desesperadamente infeliz procedente de una familia narcisista, pero su lealtad y responsabilidad hacia su madre era tal que resultaba extremadamente doloroso confiar en alguien, incluyendo su terapeuta.

Los padres de Lynne se divorciaron cuando ella tenía ocho años y su hermana cinco. Los recuerdos de su primera infancia son escasos. Recuerda un padre más bien pasivo, gentil con ella, pero que se enredaría en peleas a gritos con su madre, quien acudiría entonces a Lynne en busca de consuelo. Su experiencia personal con su padre difería enormemente de la imagen negativa que su madre le pintaba, lo cual era confuso e inquietante para Lynne. Cuando ella sentía amor por su padre, “Me sentía mal, culpable de alguna manera. Como si estuviese desleal hacia mi mamá.”

Su madre se presentaba ante Lynne como alguien en constante necesidad de apoyo, y su papel lo describió como “una amiga más que una madre; nos contábamos todo”. La madre de Lynne se vestía y comportaba en muchos sentidos como una adolescente; arreglando su cabello justo como lo hacía cuando era una adolescente (muy largo y liso), y vestía las mismas ropas que su hija.

Después del divorcio, el papel de Lynne como confidente y apoyo emocional de su madre se fue reafirmando. Además de cuidar de su madre, ahora asumía la responsabilidad básica del cuidado de su hermana. Aunque no había nada intrínsecamente dañino por tomar más responsabilidad en casa para que su madre pudiera regresar a la escuela, la carga emocional de tener que tranquilizar constantemente a su madre asegurándole que era buena, responsable, alguien que había hecho todo lo posible para mantener a la familia unida, con un físico atractivo y joven de apariencia, que no descuidaba a June (la hija menor), y que también era la mejor amiga de Lynne, hizo que ésta ultima asumiera el rol de padres de su madre. Lynne también sentía una tremenda necesidad en hacer las cosas como si no le costara demasiado y sin comentario o queja, para que su madre no se sintiese incómoda. Lynne abandonó las excursiones escolares porque “Mamá estaría sola” (June a menudo pasaba los fines de semana con su padre; Lynne rara vez lo hacía); y no se reunía con nadie cuando su madre se había quedado sin novio,” para que Mamá no se sintiese mal”.

Al inicio de la terapia, Lynne era una adolescente seriamente deprimida coqueteando con la bulimia y el suicidio como un desafortunado intento de inyectar algún tipo de control en su vida. La tarea de ser padres de su madre fue demasiado para ella.

Las Reglas para el Funcionamiento de una Familia Narcisista.

Existen ciertas maneras predecibles mediante las cuales los miembros de una familia narcisista se relacionan unos con otros. Estas representan el criterio no articulado por el cual se espera que la familia funcione. El propósito de las reglas es aislar a los padres de las necesidades emocionales de sus hijos, proteger y mantener intacto al sistema parental. Por ello, todas estas “reglas para el funcionamiento” no articuladas desmotivan a los niños a comunicar sus sentimientos abiertamente a la vez que limitan su acceso a los padres, mientras que los padres tienen acceso ilimitado sobre los niños.

Comunicación Indirecta

En la familia narcisista, la comunicación directa y clara de los sentimientos es desalentada. Las personas expresan sus sentimientos de manera indirecta. Las peticiones rara vez son directas; en lugar de “Sam, ¿podrías poner la mesa?” uno escucha “¡Sería lindo que alguien pusiera la mesa!”.

Cuando los padres están disgustados o enojados, usualmente son incapaces de expresar esos sentimientos a su tiempo y de manera adecuada. Un paciente recordaba que cada vez que su madre estaba enojada con su padre, le dedicaba una atención exagerada durante la cena y se ponía muy severa con los niños por su supuesta falta de preocupación por el bienestar del padre: “Ed, pásale a tu padre las patatas primero. Stacy, dale a tu padre la mantequilla ahora mismo antes que se enfríe la verdura.” Continuaba haciendo esto hasta que toda la familia se pusiera realmente tensa e incómoda, arruinando la cena, entonces explotaba al más mínimo comentario banal hecho por el padre y se levantaba de la mesa en llanto. El padre se quedaba en la mesa unos minutos, y luego arrojaba su servilleta para irse, dejando a los niños asustados, confundidos y resentidos. En ningún momento se volvía a mencionar o a dar explicaciones sobre estos incidentes.

Comunicación Triangular

Otra técnica ineficiente de comunicación usada en las familias narcisistas es la comunicación triangular. Los padres se comunican a través de un tercero, normalmente un niño. Un paciente, sin embargo, relató que durante años sus padres se comunicaban a través de la perra: “Buffy, dile a tu Papi que Mami quiere salir el sábado por la noche”. “Buffy, recuérdale a Mami que el sábado es la noche de bolos de Papi”. Un día, Buffy decidió salir, y se llevó a Papi con ella. ¡El padre hasta firmó la nota de aviso con el nombre de la perra!

Sin embargo, los padres “confían” normalmente en los niños, con la expectativa implícita, que el niño lleve el mensaje al otro. Los padres también suelen utilizar al niño como intermediario para no tener que comunicarse directamente, planeando su vida alrededor del niño (o niños) y evitando así estar a solas entre si; en otras palabras, usan al niño en defensa a la intimidad. En un escenario a tres, uno de los padres emplea la comunicación triangular para formar una alianza con el menor en contra de otra persona, aplicando el concepto de “el enemigo de mi enemigo es mi amigo”. Esto confunde y daña al niño cuando el “enemigo” es el otro pariente del niño o un hermano o hermana. (7).

De nuevo tratamos con familias encubiertamente narcisistas. Aparentemente, las necesidades de los niños están siendo atendidas, y tal vez pasen hasta mucho tiempo con uno o ambos padres. El problema, desde luego, es que la preocupación de los padres por satisfacer sus propias necesidades es la que dicta las normas en las relaciones familiares. Los niños no pueden predecir cuándo o por qué llega una racha feliz ni cuando se va a acabar o ser denegada. Sienten como que han “logrado hacerlo correctamente” cuando la intimidad está siendo motivada, y que “lo han echado a perder” cuando está siendo desalentada. En realidad ellos no son responsables por su inclusión o exclusión de la intimidad parental; el verdadero motivo se halla en las necesidades de los padres, y no en el comportamiento de los hijos.

Falta de Disponibilidad Parental.

La falta de disponibilidad parental se refiere a la disponibilidad emocional – la habilidad de tener conversaciones acerca de sentimientos. Muchos sobrevivientes dirán no haber tenido nunca conversaciones profundas con sus padres. Que los padres “hacían cosas” por ellos (como transportarlos, darles cosas o comprárselas), pero si realmente querían o necesitaban hablar de sus sentimientos, la conversación rápidamente se convertiría en una sesión de consejos (haz esto, haz lo otro), una pelea (tú debiste haber hecho esto o lo otro), o negación (tú no te sientes deprimido, estás hambriento y cansado; las cosas estarán mejor mañana). Los padres estaban siempre “demasiado ocupados” para hablar. Y, por supuesto, los niños podían constatar como los padres estaban ocupados, haciendo cosas por los niños, o la familia o el trabajo. Por lo que si los niños se sentían resentidos, era porque eran egoístas, estaban equivocados o de mal humor.

La historia de Anna. Anna es una bella estudiante universitaria de diecinueve años que es modelo a tiempo parcial. Acudió a terapia por su distimia y bulimia. Anna y su hermano, Marshall, tenían ocho y once años respectivamente, cuando su madre divorciada decidió unirse al clero. Esto requirió seis años de educación, internado y trabajos a tiempo parcial.

“De tener una casa linda con dos padres, dos coches, un perro y un gato, pasé a tener un apartamento maloliente, sin mascotas, sin padre y – esencialmente – sin madre. Lo odiaba. No me importó el apartamento o el tema del divorcio; quería que se divorciaran de todas formas. Ambos, mi hermano y yo lo deseábamos. Papa era realmente una persona despreciable; engañaba a Mamá y era malintencionado con nosotros, así que estuvimos muy felices con el divorcio. Y el apartamento era genial, algo inconvencional. Pero en cierto modo, mi hermano y yo pensábamos que nosotros estaríamos ahora los tres contra el mundo; que Mamá estaría más disponible ahora que Papa se había ido.

“Después de tener esta gran experiencia religiosa, ella cambió. De la noche a la mañana. Y eso fue muy malo. ¡Era como vivir con una completa extraña! Después del divorcio, mi madre no se portó alocadamente sino que era fantástica. Quiero decir que se puso a dieta, dejó que le creciera el cabello y comenzó a tener citas. Cosas como esas. Era genial. Aún era Mamá, y mi hermano y yo pensamos que era muy gracioso. Era como si estuviese volviendo a vivir su adolescencia o algo parecido. Pero era una gran madre. Ella hablaba con nosotros – realmente hablaba. Podíamos decirle cualquier cosa. Nuestros amigos la adoraban también. Aunque éramos más bien pobres después del divorcio, esto no marcó ninguna diferencia. Nuestro apartamento era el lugar donde todos nuestros amigos querían estar; adoraban a Mamá, y ella los quería mucho. Ese fue un gran año. Entonces, como dije antes, ella tuvo esta cosa religiosa, y se convirtió en una persona distinta. Luego regresó a la escuela para convertirse en sacerdotisa y dejé de tener mamá.” (Anna comenzó a sollozar).

“Siempre andaba ocupada con cosas de la iglesia. Y siempre nos visitaban esos extraños sacerdotes, manteniendo discusiones largas y aburridas que se prolongaban hasta bien entrada la noche. Trataba de esperar hasta que se fueran para poder hablar con ella pero me quedaba dormida. O lloraba hasta dormirme. Entonces mi hermano empezó a distanciarse de mí. Yo lo entendí, quiero decir que él era un adolescente, y yo una niña todavía. Pero me dolió – estaba tan sola... Mamá tenía a Dios, y Marsh a sus amigos y su novia...y yo no tenía a nadie.

“A veces intentaba hablar con Mamá, pero ella sólo decía que sabía lo difícil que era para mi y que para ella también lo era. Que me extrañaba muchísimo. Luego me abrazaba y besaba prometiéndome que estaría conmigo más tiempo después. ¡Ha! ¡Ella me extrañaba a mí! ¡Eso sí que es bueno! Ella no tenía por qué extrañarme – ¡podía estar conmigo! Muchas de las cosas que hacía no tenía por que hacerlas. No era parte del programa. Lo hacía para quedar bien.

“Allí estaba yo, herida y solitaria. Furiosa también, creo. Comencé a desarrollarme a los once años, y a los trece años era sexualmente activa. ¡Lo odiaba! Pero al menos (Anna está llorando muy intensamente)...al menos alguien me abrazaba y dejaba hablar. Me quedé embarazada y tuve un aborto a los catorce años - dos semanas antes que mi mamá fuera ordenada”.

“En la...ceremonia de ordenación, se la veía como una santa. Todos decían entonces – todavía me lo siguen repitiendo – cuán abierta es, qué fácil es hablar con ella...cuan amorosa es...yo qué sé. Puedo verlo, creo. Así es como la ven. Todos adoran a mamá, ella hace el bien. Sé que lo hace. Pero – ¿cómo puedes odiar a alguien por hacer el trabajo de Dios? ¡Me siento tan mala persona!”

Límites confusos

En la familia narcisista, los niños carecen de derechos. Sus sentimientos no les pertenecen; sus sentimientos no son tomados en consideración. Si no tenemos sentimientos, entonces los demás no tienen por qué tomarlos en consideración.

Problemas como el derecho a la privacidad tienen un color distinto en la familia narcisista. Por ejemplo, en una familia sana, se respeta y alienta la privacidad: los padres no entran en los dormitorios o baños sin tocar a la puerta primero, no escuchan las conversaciones telefónicas de los demás, tampoco leen el correo ajeno, y no dejan que los niños invadan su privacidad tampoco. Hay límites claros, reglas claras que gobiernan lo que los miembros de la familia pueden esperar el uno del otro.

En una familia abiertamente narcisista, puede que no haya ninguna regla que gobierne el problema de limitación, como el caso de la privacidad. La privacidad tal vez sea un concepto totalmente ajeno. Las posesiones de las personas, su tiempo e inclusive sus propios cuerpos pueden ser propiedad de los padres, del cuidador, o de hermanos más poderosos o más fuertes. En la casa donde el padre esté abusando sexualmente de uno o más niños, por ejemplo, la idea de privacidad – o propiedad de la privacidad – es impensable para la víctima de incesto. Si ella no posee su cuerpo, no posee nada y no tiene derechos. No hay límites en absoluto en términos de lo que pueda esperar o requerir de otros (nada), y de lo que los demás puedan esperar o requerirle a ella (todo).

En las familias encubiertamente narcisistas, pueden existir reglas claras para gobernar los límites, incluyendo la privacidad física. El problema, sin embargo, es doble. Primero, los padres pueden infringir las reglas si su necesidad lo dicta, y segundo, no hay límites en términos de expectativas emocionales para los hijos. Siempre se espera que los niños cubran las necesidades de los padres, pero las necesidades de los niños se suelen cubrir por pura coincidencia afortunada. (Vea “El Blanco Movible” más abajo)

Los problemas de límites son enormemente complejos para el sobreviviente y por tanto se mencionan en muchas ocasiones en este texto (vea el Capítulo Seis). Los adultos criados en familias narcisistas a menudo no saben que pueden decir no – que tienen el derecho a limitar lo que quieren hacer para los demás, y que no tienen que estar física y emocionalmente disponibles para cualquiera en cualquier momento. En sus familias de origen, tal vez no hayan tenido el derecho a decir no, o a discriminar entre una petición razonable o descabellada. Los niños de de familias narcisistas no aprenden a establecer límites, porque no es del interés parental enseñarlos: ¡los niños podrían usar esas habilidades con ellos! (Vea la historia de Janine en el Capítulo Cuatro).

El Blanco Movedizo

En la sección anterior, se mencionó que en una familia narcisista los niños tal vez vean sus necesidades cubiertas por mero accidente – como un subproducto del cumplimiento de las necesidades de los padres. Por ejemplo, Susie (de 6 años de edad) tiene necesidad de ser atendida. La madre de Susie por lo general se encuentra “demasiado ocupada” (es irrelevante si está ocupada con Papá, con la cocaína, con el trabajo, o con una depresión mayor – el niño no ve diferencia) para atenderla, y le exige a la hermana mayor de Susie, Joyce (de doce años) que “¡se la quite de encima!”. La necesidad de atención de Susie no está satisfecha por su madre; Joyce tampoco tiene cubierta su necesidad de atención ni la de autonomía por su madre.

Pero supongamos que la suegra viene de visita. Mamá siente la necesidad de alabanza y estima por parte de su suegra, quien valora una buena educación parental. Así, durante la visita, Mamá se muestra disponible y cariñosa con ambas hijas. Susie y Joyce logran que sus necesidades de atención estén cubiertas, y Joyce puede pasar un rato, liberada de su papel de niñera. La suegra alaba la habilidad como educadora de Mamá, así Mamá ve cubierta su necesidad de estima. Todo el mundo está feliz – temporalmente. Mamá cubre las necesidades de sus hijas, pero sólo se trata de una coincidencia por la que la madre ve sus necesidades cubiertas.

En el ejemplo anterior, los efectos son particularmente dañinos. Las niñas creen que son la causa de que Mamá se comporte más afectuosamente, lo cual las motiva a creer que tienen el control sobre sus acciones. Cuando Mamá recobra su comportamiento anterior, tal vez crean que también son la causa de ese rechazo. No pueden ganar: están tomando responsabilidad por cosas que no pueden controlar. La única lección que pueden aprender de este patrón es que aún no saben como hacer lo correcto. Algo realmente malo les está pasando; lo consiguieron por un tiempo breve, y luego lo echaron a perder. Las niñas continuarán tratando de alcanzar al blanco movedizo – en este caso, la “tecla” que cause que su madre las atienda.

Carencia de Derecho

La principal dificultad que implica el establecimiento de límites, los asuntos de intimidad y virtualmente cualquier problema de sobreviviente, tiene que ver con el derecho emocional. Para poder establecer límites con otra persona (ya sea diciendo no al sexo, rechazando llevar al adolescente a la tienda tarde en la noche para comprar un cuaderno porque se le “olvidó” pedirlo antes, o reclamando igualdad de paga en el trabajo), uno tiene que saber que tiene el derecho a sentir como lo hace: uno tiene derecho a establecer límites, sentir el sentimiento o realizar la solicitud.

En las familias narcisistas, ya sean abiertas o encubiertas, los niños no tiene el derecho a poseer, expresar, o experimentar sentimientos que sean inaceptables para los padres. Los niños aprenden a hacer toda clase de cosas con sus sentimientos para que no les causen problemas con sus padres: los guardan, los subliman, los niegan, mienten sobre ellos, los simulan, y en última instancia olvidan cómo experimentarlos. Lo que ha sido extinguido durante la infancia – el derecho a sentir – es difícil de revivir en la vida adulta. Pero hasta que de adultos entiendan que tienen el derecho a sentir lo que sea que sientan, y que siempre tuvieron ese derecho, nunca serán capaces de dar un paso hacia adelante a la hora de establecer límites. Y sin límites apropiados, todas las relaciones resultan distorsionadas y nefastas.

Lectura de Mente

Caroline, una joven que tratamos, fue una de estas personas bastante íntegras que mencionamos previamente en este capítulo; el producto de una familia narcisista, quien a pesar de ello logró que sus necesidades emocionales fuesen cubiertas por sus padres. A pesar de que las dos hermanas mayores de Caroline eran alcohólicas y disfuncionales, Caroline estaba felizmente casada, madre de dos niños en edad preescolar y cursando su estudios a media jornada para obtener el título de profesorado. Caroline acudía intermitentemente a terapia para tratar temas específicos; en otras palabras, a veces surgían circunstancias para las que la educación de Caroline no la había preparado, y asistía a dos o tres sesiones para “recomponer su cabeza”, como ella lo llamaba. Una de esas sesiones tenía que ver con la lectura de la mente.

La historia de Caroline. Caroline había sido criada en una familia narcisista donde una de las reglas inarticuladas era que el padre debía ser capaz de intuir los deseos de la madre sin que ella tuviese que mencionarlos. Si su padre acertaba, todo era miel sobre hojuelas. Sin embargo si el padre se equivocaba (lo cual sucedía la mayoría de las veces), ¡aquello se convertía en un infierno! Caroline recuerda a su padre preguntándole a su madre qué quería para Navidad, y su madre respondiendo dulcemente, “¿Por qué?, no seas tonto. ¡La Navidad es para los niños! No me regales nada”. Así que el padre no le regalaba nada, o sólo un detallito, y la madre actuaría herida y enojada durante días. El mismo patrón ocurría en los cumpleaños y aniversarios. Su madre también se enojaría si se arreglaba y el padre no elogiaba su apariencia.

Caroline recuerda haber preguntado a su madre por qué no le decía sencillamente a Papá que le dijera que se veía hermosa – que era importante para ella que él se lo dijera y notara su apariencia. Caroline nunca olvidó la respuesta de su madre: “Si tienes que pedirlo, pierde su valor”.

Caroline interiorizó ese mensaje muy pronto en su vida, y se volvió una parte integral de su visión del mundo. Si le tenía que decir a alguien lo que quería, entonces el regalo (unas palabras, regalos o presencia) dejaba de tener valor. Si alguien no podía leerle la mente acertadamente, entonces no había por qué expresar sus deseos y necesidades. A la borda con los méritos de la comunicación asertiva.

Esperar del esposo o de los hijos que sean capaces de leer la mente y satisfacer cada necesidad no expresada es una de las “reglas” más dañinas de familias narcisistas. Virtualmente está asegurando que nadie logrará cubrir sus necesidades: Yo no obtendré lo que quiero, y tú serás un fracasado por no dármelo. Es un escenario en el que todo el mundo tiene que perder. En las familias donde la lectura de mente es un requisito para las relaciones interpersonales, la palabra debería se usa mucho: “él debería haber sabido que necesitaba que estuviese en casa; él debería de haber notado que yo nunca visto de azul”.

Otra de las cosas irritantes acerca de la necesidad de leer la mente es que frecuentemente ocurre a pesar de expresar protestas reales que indiquen lo contrario. ¿Recuerdan a la madre de Caroline insistiendo que no quería regalos, cuando en realidad si los deseaba? Los mensajes son en extremo complejos: no sólo debes leer mi mente para descifrar el mensaje real, sino que al hacerlo, no hagas siempre caso de las preferencias que haya podido expresar. Depende de ti adivinar si debes leer mi mente o hacer caso de mis preferencias explícitamente verbalizadas.

La madre de Caroline usó esta técnica de comunicación ineficaz (descrita después por Caroline como “las delicias del martirio”) en un sinnúmero de circunstancias provocando algunas veces graves resultados. Al enterarse la madre que tenía que someterse a una histerectomía de urgencia, Caroline recuerda la petición enérgica de su madre a su padre que no cancelara sus planes para participar en un torneo de golf al que había invitado a un compañero que vivía en las afueras de la ciudad. Caroline tiene recuerdos vívidos de los comentarios de su padre que no quería estar jugando al golf mientras operaban a su esposa, así como de la continua insistencia de su madre de que la vida de los demás no tenía que ser alterada sólo porque estaba en el hospital. Su padre finalmente accedió a sus expresos deseos. Caroline (que en ese momento tenía dieciséis años) observó un deterioro notorio en la relación de sus padres a partir de este punto. Sostiene que su madre nunca perdonó a su padre por no haber cancelado el torneo, y que la atmósfera en casa se volvió “tensa y triste” a partir de entonces.

Conclusión

Mientras los casos presentados en este capítulo varían desde los relativamente benignos hasta los abiertamente abusivos, el hilo que los conecta se refiere a la responsabilidad distorsionada. Sin embargo, en algún punto del historial de las familias, la responsabilidad de cubrir las necesidades emocionales pasa de los padres – a quienes corresponde – a los hijos.

Entonces los hijos se vuelven como esos árboles que algunas veces vemos en el bosque: el tronco crece firme y derecho hasta una cierta altura, y luego por alguna razón (por ejemplo falta de sol, el entrelazamiento con otro árbol, o daños ocasionados por una tormenta) abruptamente comienza a crecer de lado. Al igual que aquellos árboles, de repente se interrumpe el crecimiento emocional sano de los hijos de narcisistas. Los sentimientos se van apagando y comienzan a crecer en una dirección distinta, poco saludable.

14 comentarios:

Marcel Andrea dijo...

Hola muy buenas tardes, di con este blog buscando una lectura recreativa, ya que me gusta mucho indagar acerca de las enfermedades mentales, pero vi el titulo de este capitulo y me llamo mucho mas la atención.

Lo he leído completo y me sorprendo pues no tenia idea de que esto pues existiera (no se como describirlo mejor) me parece un tema bastante interesante, espero leer mas al respecto. Saludos.

Paris dijo...

Cielos... buscaba una solución mágica para recomponer mi relación con mis hijas, de 10 y 7 años de edad, y encontré un horripilante retrato de mi familia y de mi persona... porque no sabía que mi mamá fuera tan narcisista, aunque durante 27 años yo oculté mis sentimientos, elegí cuidadosamente mis palabras y reprimí recuerdos de por lo menos tres personas que abusaron de mí sexualmente, todas parientes de mi madre... aún oigo a mi mamá decir que "amor es nunca tener que pedir perdón", porque si amas a alguien sabes lo que quiere, lo que anhela y vives para hacerla feliz... y te sale bien, porque la amas... si no, es que no es amor "del bueno"... a veces no sé lo que siento, he perdido la capacidad de distinguir lo que siento de lo que aparento sentir... por supesto que mis hijas pagaron su cuota de mi dolor... ahora veo que tendré que iniciar un largo proceso de recuperación, que tendré que recuperar mis sentimientos antes que los de mis hijas... ojalá lo hubiese sabido antes... pero ahora la pregunta es: ¿tendré la fuerza y el valor necesarios para salir adelante con mis hijas?

Anónimo dijo...

"Los sentimientos se van apagando y comienzan a crecer en una dirección distinta, poco saludable".

Me ha encantado esta frase final. Sobretodo porque parece que mi familia es una familia narcisistas encubierta. I que mis sentimientos se van apagando a algo poco saludable, od eberia decir psicopata?

Anónimo dijo...

Sí que podrás. Te mando mucha fuerza y ánimo. Besos.

Ariel Guarido dijo...

Hola , soy Myriam tengo 51 mi familia disfinsional corresponde a la de "el secreto" y el secreto es que el "hijo mayor" fue abusado externamente a los 14 , siempre fue mentiroso y malo mi macre violenta y depresiva farmaco dèendiente mi padrer maravilloso buen padre buen abuelo un regulador de amor , pero el hijo mayor se encargo de manipular a todos y manejarlos a su voluntad toda la familia enfermo de odio y maldad , empezo utilizando los ahorros de la familia luego utilizando psicofarmacos mayores (antipsicoticos) para robarles a los viejos solos hacerlos hacer juicios como apoderado y luego matarlos con sobre dosis y cremarlos , busco complices , el 13 de julio fueron psiquiatras a la casa y se asustaron mandaron por medio de un juzgado civil (yo denuncia las violencias) a TRATAMIENTO PSIQUIATRICO Y PSICOLOGICO DE URGENCIA, AL ENTERARSE SE METIO EN LA CASA DE MIS PADRES LO SOBRE MEDICO A MI PAPA HASTA EL HARTAZGO Y TUBO VOMITOS Y DIARREA NO LE DIO ASISTENCIA DE SU MEDICO NO PERMITIO QUE LOS VIERAMOS POR TRES DIAS Y LO LLEVO CON PARO CARDIA Y SOBRE DOSIS A UN HOSPITAL A MORIR.

CUANDO VI ESE PREDADOR ALLI SENTADO PARA LLEVARSE EL CUERPO DE SU PRESA A CREMAS . LOGRE LLEVARLO A MORGUE JUDICILA PARA AUTOPCIA Y POR SUERTE NOP LO CREMO (COMO A OTRAS VICTIMAS), ES UN MANIPULADOR EN LA JUSTICIA TAMBIEN PUES ASE MENTIR A TODA LA FAMILIA EN SU FAVOR

Anónimo dijo...

Aniiie

woww me parecio super interesante el temaa sinceramente me servira mucho espero puedan seguir publicando mas articulos como de este tipo .. saludoss

Anónimo dijo...

Hola, un tema que no han tocado aqui en todo el blog y que es super importante es el de la "Triada narcisista". Padre narciista, madre narcisista y el hijo para defenderse del narcisismo de los padres tambien se vuelve narcisista. Ahora si el hijo tiene una personalidad hipersensible tipo artistica sera practicamente homosexual. Es mi caso y lo digo por los estudios del Dr. Nicolso en Narth.com que lucha para erradicar la homosexualidad.

El narcisismo en el homosexual nace como una defensa ante el dolor de nunca haberse sentido digno de amor del padre o madre. Si es hombre sentira el odio hacia su padre o desapego defensivo, al igual si es mujer en contra de su madre.

El chico se identificara mas con su madre narcisista ya que se siente rechazado por el padre e imitara conductas, sentimientos y emociones de la madre casi como espejo. Quizas por ello lo de los amaneramientos. La madre a su vez vuelve al hijo en contra del padre sutilmente (en algunos casos) y hace al hijo su preferido su aliado pero en su narcisismo alienta un FALSO YO, "El niño bueno de mama", el cual ira representando a lo largo de su vida mientras su verdadera personalidad masculina permanece oculta como un Iceberg.

Es asi como tristemente se va el auto etiquetando como gay, le comienzan a atraer los hombres, los que siempre envidio, añoro ser, y de lo que simplemente queria aprobacion masculina, sentir que tenia un cuerpo valioso y sentir que era alguien mas de la manada se erotiza este deseo ya que la mente para resolver este conflicto de falta de cercania lo erotiza.

Es como si a traves del sexo se importara masculinidad de otro hombre al parcibir de forma inconsciente su propio deficit de masculinidad. Entonces, se vuelve una relacion simbolica, una relacion masoquista... donde se aprende confundir el dolor de la penetracion y su humillacion con recuerdos dolorosos de no ser digno de ser amado, con amor.

Asi que poco a poco esta persona va fijando en su mente que posiblemente el haya nacido asi y aparte la manipulacion de los illuminati con su politizacion de la homosexualidad para imponer agendas ocultas le dice a la persona con AMS (atraccion hacia el sexo opuesto) que esta bien ser asi, que hay que aceptarse y que "todo esta bien desde que te cuides". y con este lema condenan a todos los que tienen simplemente un anhelo de ser aceptados por otros hombres a que se "tienen" que aceptar.

Anónimo dijo...

Es asi como aquellas personas con tendencias homosexuales que intuyen que algo no esta bien ya sea por su conciencia o su moral y va al psicologo este tambien le condena a ser algo que el no quiere ser.

Es por ello que existen ya algunos Psicologos que no estuvieron de acuerdo con la decision de la ya muy manipulada APA (Asociacion de Psiquiatria Americana) por los illuminatis que compraron las consciencias del Presidente den 1973, y que fue despatologizada no por cuestiones sexuales si no politicas, y que estos Psicologos como mencione anteriormente estan muy interesados en ayudar realmente a las personas que asi lo soliciten y que se les debe prestar ayuda cuando lo requieran y se les debe respetar su condicion de NO QUERER SER GAYS.. Que el que quiera seguir siendolo alla ellos...

Asi que, el narcisismo tiene muchisimo que ver, pero detras del narcismo en realidad lo que existe es una "verguenza toxica". Dicha verguenza de no sentirse amado, de sentirse defectivo fue lo que ocasiono todo especialmente por la hipersensibilidad de este chico muy diferente a la de sus hermanos, los cuales no lograron desarrollar AMS (atraccion hacia el mismo sexo) debido a que ellos no fueron tan sensibles. El hijo hipersensible reaccionara ante estimulos externos desprorcionadamente.. pero personas asi no son gays o homosexuales porque nadie nace homosexual. Es mentira.

La realidad de todo es que toda persona con tendencias homosexuales es en realidad un heterosexual latente. Un Heterosexual con heridas, es todo. Simplemente su heterosexualidad de hombre sensible no fue respetada o fue mal interpretada por sus padres, un padre que quizas queria hijos mas fuertes y rechazo al hijo "debil" y su madre lo acogio al percibirlo como que necesitaba mas mantenimiento que los otros.

Esto es muy triste enteresar como muchos andan por ahi auto engañados en ese mundo gay buscando un poco de afecto y la moneda que tienen que pagar es sexo. Es por ello que el mayor indice de suicidios se encuentran entre la comunidad homosexual. Pero el horror es peor porque cuando uno le cuenta estas verdades a ellos saltan y dicen que es homofobia y que ellos no desean cambiar que asi son felices.

El problema es que se han aferrado a un falso rol, ya que por fin en este mundo alguien los "acepta", les dice que son valiosos, que son bellos etc, pero la moneda que tienen que pagar es el sexo y sus consecuencias no se hacen esperar porque aquel que usa el sexo para algo diferente a la maxima expresion de amor que solo se da entre un hombre y una mujer termina

Anónimo dijo...

destruido: enfermedades, soledad cronica, tendencias suicidas enmascaras como promiscuidad etc.

Es urgente que si alguien lee esto y conoce de personas que tienen AMS les entreguen esta pagina www.esposiblelaesperanza.com y para mas jovenes www.esposibleelcambio.com

El infame lobby gay anda ahora detras de los mas jovenes para adoctrinarlos. En estados Unidos ya se distribuyen libros a los mas inocentes. En una escuela unos padres encontraron un libro a un niño de tan solo 5 añitos un libro de hombres besandosen y como si vivieran en familia y cuando dichos padres denunciaron el hecho fueron enviados a la corte y multados.

Asi estan las cosas en el mundo ahora... El mundo en las garras del maligno y la maldad por doquier.

Bueno, un saludo.

OSCAR dijo...

Hola,escribo aqui para contar mi historia porque creo que lo debo, ya que gracias a este tipo de páginas y a los comentarios que la gente dejaba describiendo sus casos, ahora todavia continuo vivo.Pensaba que esto nunca lo iba a escribir porque me imaginaba que no podía salir de esta, pero al final lo conseguí,despues de muchas intentonas.Desde hace 20 dias eché de casa de forma definitiva , a mi exnovio perverso narcisista. Al principio todo fue maravilloso, nadie en la vida me había hecho sentirme asi ,pero eso solo duró un mes, los 12 meses restantes de relación fueron en ,su mayor parte, del tiempo un verdadero infierno,que pensaba que me moría. Me humillaba,me dejé humillar mejor dicho pero estás tan ciego que no te das cuenta, era mentiroso compulsivo, frio , caradura , me debe casi 3000 €,parte de ese dinero lo ha utilizado para montar su consulta y alquilar su oficina ,manipulador a más no poder,malo,muy malo, muy rencoroso y superenvidioso,decía que se quería suicidar pero al fina el que casi se suicida soy yo, teatro al maximo, me montaba unas escenas dignas de Oscar de Hollywood, su lágrima fácil ,totalmente falsa.Odia y quiere a su madre al mismo tiempo.Encantador con los demás , además el es quiropráctico y se jacta de que ayuda a la gente y que además la gente le necesita.Medita,es en teoría super zen, y super new age, pero todo eso es sólo una máscara, porque es increiblemente egoista a más no poder,no pensaba que se podía ser tan egoísta, no tiene ningún remordimiento y tiene cero de empatía, no paraba de mirarse en el espejo y su físico es lo más importante.No paraba de hablar de dinero que va a tener mucho dinero ,pero que al final se lo acaba prestando yo ,sueña con mucho poder, belleza, y la última vez que nos vimos me dijo que si algún día me lo encontraba por la calle que le saludase, pero que no le dijera nada ni le tocase, y además que el dia que le escriban un libro sobre él me pondrá en una reseña. He sufrido un maltratato psicologico en toda regla., dejaba las frases a medias, media insinuaciones, hacia que me pegaba pero sin llegar a tocarme nunca., se reia de mi ,super infiiel, todo un deprededor emocional y sexual, te vampirizan, y lo peor es que si no lo paras a tiempo te puedes convertir en uno de ellos. El al final ha quedado como la víctima, pobrecito le eche de casa y yo como el loco que está totalmente desequibrado.Ahora estoy recuperandome ,estoy otra vez volviendo a ser luz, a estar alegre, a tener energía vital y el tratamiento psicologico que estoy haciendo me va muy bien. Es una pasada, pero son exactamente tal como lo describen en este blog. Hay que añadir que somos victimas y cómplices al mismo tiempo, pero que no hay que ir más alla, nada de culpabilidades, esto nos sirve para querernos y protegernos más, yo a partir de ahora se que existe una clase de gentuza malvada que hay que estar muy lejos de ellos,son muy muy malos, son el diablo en persona con cara de angelito .La mejor venganza es que nos vean felices, y tranquil@s que al final la vida se la devolverá, pero su al final os cruzais en el camino con uno de estos seres inhumanos ,hagan lo mejor que pueden hacer, HUIR!!! o echarles de su vida a patadas,sin ningún tipo de remordimientos.

Anónimo dijo...

Tiene años que soy consciente de que vengo de una familia abiertamente narcicista, mi hermano mayor presento problemas de conducta en su niñes y hoy padece el trastorno narcicista de personalidad y esquizofrenia, mi madre quien ya murió tenia serios problemas para comunicarse en un nivel intimo con nosotros y se aislo en su trabajo ya sin siquiera intentar una mejor comunicacion, y mi padre, un buen hombre a pesar de todo le costaba ponerse en los zapatos de los demas, me queria pero no me comprendia la mayor parte de las veces, ahora voy a tener un hijo y tengo miedo de no estar a la altura como madre, no me gustan los niños sobre todo hombres, no les tolero sus berrinches, me da panico perder el control sobre un niño malcriado, y no se como se supone que se deben establecer limites en ambos sentidos porque no lo aprendi en mi niñes, pienso en esas horribles escenas de mi madre lidiando con mi hermano en el pasado, no quiero repetir eso con mi hijo cuando nazca pero no se como evitarlo tampoco, las psicologas que conosco mininizan esto que siento, a pesar de su profesion apenas parecen conocer acerca de los trastornos de personalidad y creen que exagero las concecuencias de haber vivido en un hogar disfuncional y me siento de tal manera que ya me veo como una mala madre repitiendo todos los errores que hicieron conmigo con alguien que no se lo merece, o teniendo un hijo con problema psicologicos que hagan mi tarea dificilisima o casi imposible. Aconsejenme por favor

Anónimo dijo...

Mi caso es como no lo esperaba aqui me di cuenta que yo tambien soy narcisista que orror yo soy victima y victimaria mi marido cuando se enoja y por todo se enoja no me habla pero entra al cuarto a hablarle bonito a nuestra hija ejemplo " hijita no quieres nada de la tienda? mañana te vas conmigo al trabajo , el dia de el tianguis te compro lo que quieras si mi amor etc. ami me ignora por completo una de susu hermanas hiso que mi hijo ya jamas pudiera volver aqui a la casa yo tengo que ir a verlo lo acuso de algo muy pero muy grave pero no quiere actuar legalmente prefiere chantajearme con dinero queria que les diera dinero acambio de su silencio pero no axedi antes de eso me hiso la vida de cuadritos vivimos en la misma casa que es de todos ellos por herencia planeo ella con una amiga suya hacerme la vida imposible lo se porque el ex marido de su amiga le llevo mensajes de su face a mi marido para que se enterara de lo que harian el no hiso nada ni siquiera me lo menciona para defenderme me entere por una lic que es amiga en comun de el y mia y asi todos los dias me critica de como hago la comida de que no le gusta como se hace el quiaser etc incluso sus hermanos me han venido a gritonear su coraje empeso porque desia que yo me sentia la reina de la casa y que no era mi caa que era suya yo le conteste que no era la reina de la casa pero si de mi hogar pues fue como echarle dinamita de ahi se desato mi infierno en fin quiero aber que ´puedo hacer

Sharon dijo...

Hola
Soy una mujer casada con un nino, mi madre y padre casados desde hace 50 anos, somos 5 hermanos, 4 varones y una mujer, mis padres se mudaron a Europa cuando yo tenia 16 anos, ellos se fueron por que ambos perdieron sus empleos. mi madre me dejo en mi responsabilidad que cuide a mi hermano pequeno de 10 anos y hacer todo lo relacionado de la casa, incluia que debo preparar los alimentos a mis hermanos mayors, ir al supermercado, etc. a la edad de 25 anos me case, mi esposo y yo nos fuimos a Europa a vivir con mis padres, primero fue la convivencia muy perfecto, al llegar el resto de mis hermanos ese hogar se transformo un infierno. mi madre habla de uno de sus hijos al otro (cosas negativas) y crea Discordia, por algun momento es muy amorosa atenta y por otro momento te desprecia (cocina platillos especiales y no me ofrece para provar solo al resto) cuando compro cosas de valor siente como envidia y ella corre a comprarlo uno igual. el Segundo hermano es alcoholico, no se cuenta la opinion de mi padre solo la opinion de mi madre, inventa cosas en su mente y crea una verdad solo para ella, y otras cosas mas......uds creen que mi madre es NARCISISTA

NIXCY dijo...

HOLA, TENGO 27 AÑOS Y ESTUVE 26 AÑOS VIVIENDO CON UNA FAMILIA NARCISISTA, MIS EMOCIONES ESTAN ECHAS MIERDA Y ME GUSTARIA SABER, SI PUEDO DEMANDAR A MIS PADRES POR TODO EL DAÑO QUE ME CAUSARON HASTA HACE UN AÑO ATRAS.