¡Bienvenid@!

Tal vez usted es de aquellas personas que siendo niños -o aun de adulto- ha vivido en una familia de padres narcisistas [Ver más explicación]; o quizás es de aquellas personas que tiene o ha tenido en su vida (familia, trabajo, lugar de estudio, etc.) un encuentro o relación con un psicópata o un narcisista, un psicópata "compensado" o un sociópata violento [Ver más explicación]. Si usted intuye que es de alguna de aquellas personas, entonces ha llegado al lugar correcto.


Este blog le proveerá con información y links. Recolectaremos artículos que reflejan de mejor forma la historia y el estado del conocimiento de estos temas, así como material de investigación que esperamos sea útil en algunos asuntos que hasta ahora han permanecido en la oscuridad.


Este blog es la creación de un grupo de sobrevivientes, algunos de los cuales son profesionales en las áreas de la medicina, pero tenemos las intenciones de permanecer anónimos. No nos consideramos profesionales en psicología. Nuestra única intención es compartir nuestra investigación. Este blog no es acerca de nosotros, sino más bien, acerca de usted.


¿Es usted un sobreviviente de un encuentro o relación con un psicópata o narcisista? Está todavía esclavizado, comprometido en la lucha de vida o muerte?


Hay una salida.


Esperamos poder compartir con usted algunos de los secretos de escapar y sanar, de hacerse libres de esas características que hacen a los seres humanos normales víctimas ideales de personas con anomalías psicológicas que merodean nuestra sociedad; monstruos entre nosotros.


Una vez sabiendo lo que son, cuáles son sus debilidades y sus fortalezas, las técnicas que utilizan para paralizarle y drenarle de energía, una vez que sepa que no está loco/a y que sobre todo, no está solo/a, puede comenzar el proceso de vivir otra vez. ¡La mejor venganza es una vida buena y plenamente vivida!


Todo comienza con conocimiento; usted puede saber la Verdad, y la Verdad le hará libre.


http://psicopatia-narcisismo.blogspot.com/

NOTA IMPORTANTE: El equipo de este blog no necesariamente comparte ni promueve los puntos de vista y opiniones expresados en los artículos o comentarios publicados en este espacio. Nuestra única intención es compartir nuestra investigación y alentar a nuestros lectores a que también se informen acerca de los temas tratados, que lean sobre el tema en otras fuentes, y que busquen a un terapeuta si lo consideran necesario. Del mismo modo, nuestras opiniones no son más que eso, y rogamos no las tomen como un consejo profesional. Nada puede suplantarlo. Somos simples ciudadanos interesados en este tema, y no pretendemos tener todas las respuestas. Las estamos buscando, como muchos de ustedes. Para más información, los invitamos a leer Carta para nuestros lectores: próximos artículos

domingo 25 de octubre de 2009

Estoy en manos de un psicópata. ¿Qué hago? - Primera parte

Artículo escrito por el Dr. Hugo Marietán y publicado por el Sigma

Esta es una de las preguntas más frecuentes que le hacen a un especialista que trabaja con personas afectadas por estar relacionadas con psicópatas.
¿Cómo me saco de encima un psicópata?

Desde luego que no estamos hablando acá del psicópata exacerbado: el asesino serial, el violador secuencial ni el perverso intenso. Sino que hablamos del que el he llamado “el psicópata cotidiano”: el que ejerce su psicopatía en la pareja, en la familia, en el lugar de trabajo, en el club. Aquel que muestran sus rasgos psicopáticos y no son señalados como asociales.

Bien, pero comencemos con el concepto básico: “¿A qué llamamos psicópata?”.


...siga leyendo, haciendo click en el título...


Un psicópata es una persona. Hago un alto acá. Porque varios de los damnificados por la relación con un psicópata no lo llaman “persona”, ni mucho menos. Por lo general se refieren a él como “el gran h de p”. Pero, subjetividades aparte, es una persona. Con mayor precisión diremos que es una forma especial de personalidad. Una manera de ser en el mundo que se distingue del grueso de la población. ¿Por qué característica? Por tener necesidades especiales y cosificar a las otras personas.

Es propio de la naturaleza de los seres vivos tener necesidades: necesitar de lo externo para sobrevivir (nutrientes, resguardo, reproducción, y demás). Pero las necesidades comunes son consensuadas y comprensibles. Es decir, la inmensa mayoría las comparten: necesidad de alimento (y un modo de hacerlo), necesidad de los otros (por seguridad, por debilidad individual), y otras. Estas necesidades las entendemos (intelecto) y las comprendemos (empatía y vivencias similares). Son necesidades típicas, comunes.

Entonces, ¿qué sería una necesidad atípica? Preferir como alimento la carne humana (canibalismo) en un espacio y tiempo culturalmente inaceptado. La exacerbación del poder. Ejercitar el sexo (sexuar) con infantes o sin el consentimiento de la otra persona (violación), por poner sólo algunos ejemplos.

¿Y la cosificación? Es quitarle la jerarquía, el valor de persona del otro y tratarla como una “cosa”, como algo que se usa y se tira, como algo sobre el que se permiten maniobras y manipulaciones que serían indignas en una persona. Sobre una cosa se puede hacer cualquier acción sin el displacer interno (culpa) por las consecuencias de esas acciones. Es un tipo de impunidad interior que tiene el psicópata. Un juez benevolente que prioriza las necesidades del propio psicópata por sobre las consecuencias negativas sobre las otras personas. “El fin justifica los medios”, anuncia este juez maquiavélico.

Y ésta es una de las claves para acercarnos, al menos un poco, a entender intelectualmente cómo funcionan estas personas especiales: tú, el que está con el psicópata, no eres tratado como un igual a él, sino como algo inferior, desechable, indigno, como una cosa.

Grandes son los lamentos de los complementarios (los que conviven con psicópatas) al darse cuenta de que no son tratados como personas, ni como mujeres, ni, a veces, como meras hembras, sino que llegan a ser “casi nada” para el psicópata que ve en ellas solo la utilidad para sus fines y sus objetivos transitorios.
¿Cuántos son? Está, más o menos, calculado, siendo optimistas, que los psicópatas son el 3% de la población. Sobre una base, en Argentina, de cuarenta millones, serían unos novecientos mil. ¿Todos varones? No. De esos novecientos mil, la relación es de tres hombres a una mujer. O sea que contamos con unos trescientas mil psicópatas.

Rasgos

1) Los psicópatas trabajan siempre para sí mismos.

A veces parece que son altruistas, generosos, desprendidos. No confundirse: están invirtiendo, en algún momento sacarán el jugo a esas relaciones y a esas dádivas. Hemos tenido las experiencias de políticos esforzados “por la patria”, “por la recuperación del ser nacional”, “por la patria grande”, “por los desposeídos”, todos objetivos muy gregarios pero, hilando fino, sólo estaban trabajando por cumplimentar sus necesidades especiales.

2) El psicópata no realiza acciones psicopáticas en el 100 % de sus conductas.

Esto confunde mucho a los comunes que creen que un psicópata deber mostrarse constantemente en conductas atípicas o asociales. No. Al contrario. La mayoría de esas conductas son adaptadas y sólo en un pequeño porcentaje se muestra como psicópatas y no con cualquiera sino que…

3) El psicópata muestra su psicopatía con el complementario (el que convive con él), con otro psicópata (cuando se asocian para lograr un objetivo —bandas de delincuentes, partidos políticos, empresarios—), y actúa sobre personas comunes (cuando las viola, las asalta, las estafa, las mata, etc.).

4) Es de difícil identificación.

Por lo general, pasan desapercibidos. Algunos son gentiles, amables, tienen el “don de gente”, son seductores, hasta fascinantes (los hay también muy desagradables, pero lo trataremos en otro trabajo). Y ejercen su psicopatía solapadamente en ámbitos separados de sus lugares habituales.

5) Suelen ser bifrontes.

Cual dios Juno, presentan dos caras: una frente a los complementarios y a su familia, y otra frente al resto de la sociedad. Suelen ser tiránicos, déspotas, agrios, callados con su familia y sociables, agradables y solícitos frente el resto de las personas. De tal forma que los “amigos” externos a la familia, no dan crédito cuando un complementario o un hijo de psicópata les cuenta cómo es el comportamiento dentro de la familia del psicópata.

6) Convencen.

Suelen ser carismáticos y seductores. Convencen a los demás, a veces francamente los fascinan para que sigan sus proyectos o sus intereses. Las herramientas que usan son: una perspicacia espacial para captar las necesidades y debilidades del otro, la capacidad de “expandir” la libertad en el reprimido, la mentira (son verdaderos artistas de la mentira), la coerción, la actuación (son actores natos).

7) Minan la autoestima del otro.

Trabajan cual escultor tallando todos los valores del complementario hasta eliminar, muy de apoco, todos los valores que lo sustentan como persona (la dignidad), hasta convertirlo en un ser dependiente y demandante de los caprichos del psicópata (un esclavo). Esto es un “proceso”, nada agudo ni torpe. Se hace con lija fina, pero constante y sin pausa. Y la mayoría de la veces el complementario no es conciente de la profundidad de su deterioro como persona. Ante la alarma general de su familia de origen, de sus amigos, que le ponen sobre aviso del desastre, el complementario hace caso omiso de las advertencias y sigue obnubilado tras el mandato del psicópata quien, a sabiendas de esto, lo que hace es llevarlo a un…

8) Aislamiento.

El psicópata aísla al complementario y a toda su familia. Toda persona que puede interferir en su poder interno es descalificado, menospreciada (sutilmente, desde luego) hasta que el complementario “se da cuenta” de que esa persona es negativa para él. Así se va quedando sin amigos, primero, luego sin relación con los hermanos ni con sus padres, y su único sostén es… el psicópata.

9) Uso y abuso.

Llegado a este punto, el complementario ya está preparada para el uso y abuso por parte del psicópata quien, ahora sí, muestra su cara más desagradable y tiránica, pero ya no tiene a nadie que lo pueda confrontar.

10) Un largo sueño.

La relación psicópata–complementario hunde su anclaje en lo irracional. Nada lógico puede explicar esta unión. Sin embargo, es muy sólida y reincidente. La persona sometida a un psicópata parece sumida en un largo sueño, un vaho de irrealidad nubla todo lo relacionado con lo negativo de la relación. Aquí los argumentos de los ajenos al circuito psicopático chocan con una barrera incomprensible, puesta por el mismo complementario que se queja, pero daría su vida por seguir con el psicópata.

¿Cuándo un terapeuta puede incidir terapéuticamente sobre la psicopatía un psicópata? Nunca. ¿Cómo tan categórico? Muy sencillo. La psicopatía es una manera de ser. No es una enfermedad. Ni algo adquirido por malos tratos infantiles, es decir, no es algo aprendido. Es así. La historia de este tema muestra ejemplos de todo tipo de terapias, y el resultado es el mismo. Siguen siendo lo que son. ¿Pueden modificar su conducta? Sí, si eso los va a beneficiar en algo. Por ejemplo, pueden actuar de “presos modelos” porque saben que eso les reduce la pena un 30 %. Pueden asistir a terapia porque el complementario, cuando es huésped y el psicópata es parásito, le exige que lo haga. En fin, cuando le conviene.

¿Cuándo el terapeuta puede asesorar al complementario? Cuando el complementario se agotó en la relación (el efecto del psicópata sobre el complementario es como el de un vampiro energético: chupa las ganas, el ánimo del complementario quien suele parecer un “anémico” por lo desgastado). Cuando el psicópata lo deja por otro.

Pero, nada se puede hacer cuando el circuito psicopático está vigoroso y el complementario duerme el sueño de los esclavos.

Bien, el complementario viene a consulta, ¿entonces qué hacemos? Esto se los contaré en un próximo artículo. Hace quince años que me dedico a este tema y he sacado un par de conclusiones, y con ellas he podido ayudar a muchos de estos complementarios, pero tengan paciencia hasta el próximo número./span>

jueves 8 de octubre de 2009

Cómo es el psicópata (video)

Estimados lectores:

Muchas gracias por todos los comentarios que siguen dejándonos, y por compartir sus historias. Sepan que no están solos, y que cuanto más aprendan acerca de la psicopatía y el narcisimo, más protegidos estarán.

Compartimos este video que encontramos en la web y que presenta el comportamiento de un psicópata de manera simple y resumida. Esperamos sea de su interés.


viernes 7 de agosto de 2009

Hallan anomalías en el cerebro que podrían explicar las psicopatías

Xornal
07/08/09

Expertos de Institute of Psychiatry at King's College de Londres (Reino Unido) han encontrado aspectos en el cerebro que podrían proporcionar explicaciones biológicas a las psicopatías, según muestran los resultados de su estudio 'Altered connections on the road to psychopathy', publicado en 'Molecular Psychiatry'.


...siga leyendo, haciendo click en el título...


Los investigadores estudiaron la biología de cerebro de psicópatas con condenas por intento de asesinato, homicidio sin premeditación, violación múltiple con estrangulación y detención ilegal intencional y, mediante la técnica de imagen DT-MRI, observaron las diferencias en el cerebro que podrían explicar estos tipos de comportamiento y proporcionar un entendimiento mejor de la psicopatía criminal.

En concreto, los expertos hallaron una reducción significante en la integridad de las partículas pequeñas que forman la estructura del fascículo uncinado de los psicópatas, y observaron que el grado de anomalía estaba relacionado con el grado de psicopatía.

Estudios previos sugirieron que la disfunción de regiones específicas del cerebro podrían estar relacionadas con este problema, pero nunca se había estudiado esta región específica.

El doctor Michael Craig señaló que este estudio es parte de un programa de investigación y sugiere que nuevas técnicas como el DT-MRI ofrecen ahora a los neurólogos el poder de dirigirse hacia una comprensión más coherente de las posibles redes cerebrales que subyacen a la patología, y sus potenciales tratamientos.

lunes 3 de agosto de 2009

La armadura que nos protege también nos limita

Psychology / depsicologia.com
29/07/09

La infancia es crucial para lo que será nuestra vida posterior como adultos. Es en esta fase del desarrollo evolutivo en la cual aprendemos los mecanismos que nos permitirán adaptarnos a los retos que se nos van presentando. Un mecanismo de adaptación se puede definir como un ajuste que realizamos en nuestra personalidad aunque la mayor parte de ellos hemos aprendido a realizarlos en la infancia.

...siga leyendo, haciendo click en el título...


Podríamos decir que estas adaptaciones son los esquemas que, aprendidos en nuestra infancia, pondremos en funcionamiento cuando a lo largo del resto de nuestra vida nos encontremos ante situaciones frustrantes, estresantes y ante las cuales decidimos actuar para afrontar las diversas situaciones con que nos encontramos en nuestra vida diaria.

Por ejemplo haber tenido un padre que era un maltratador adaptará al individuo hacia una situación en la cual el dolor físico no le hará mella. Esta adaptación puede provocar cuando el sujeto sea adulto una indiferencia total ante las relaciones afectivas, sean estas del tipo que fueren. Si por el contrario el panorama con el que se encuentra el niño es una familia desestructurada puede provocar en el niño que se enmascare en cualquier situación con un antifaz de indiferencia para intentar lograr que las turbulencias familiares no recaigan sobre él. Situaciones constantemente impredecibles en la infancia pueden provocar que el niño convertido ya en adulto intente rodearse de un entorno en el cual prácticamente no se produzcan cambios.

Aunque estos mecanismos defensivos que hemos aprendido en la infancia para solventar los momentos difíciles pueden ser útiles en nuestra vida adulta la mas de las veces se convierten en elementos fijos de nuestra personalidad que lo único que provocan es que no podamos crecer como seres humanos en plenitud. La mayor parte de las personas, llegadas un determinado momento evolutivo prácticamente renuncian a seguir adaptándose a las nuevas realidades y su vida se convierte en algo monótono. Esas primeras adaptaciones en la niñez se van fijando en la adolescencia y en la primera juventud y finalmente se convierten en una auténtica coraza a través de cuyo yelmo el adulto interactúa con la realidad que le rodea. Si bien es cierto que este comportamiento también es adaptativo renunciar a las nuevas experiencias es una asunción de negarse a seguir creciendo como ser humano.

jueves 30 de julio de 2009

Mandar a casa el introyecto negativo.

Capitulo 18 de Trapped in the Mirror - (Atrapado en el espejo).
E. Golomb, 1992

[…] Los hijos de narcisistas necesitan aprender a discriminar y no absorber cada opinión negativa y directiva que reciben. Una vez nos abrimos demasiado. Luego pasamos a cerrarnos casi por completo y a ponernos la defensiva. El encierro conlleva al aburrimiento y a la ausencia de emoción. Debemos encontrar un equilibrio en donde las cosas entren en un nivel consciente y sean sujetas a una evaluación antes de que las aceptemos como parte de nuestro ser. No necesitamos absorber lo que no nos parece válido.

En difícil encontrar el equilibrio. Nos hemos criado dentro de extremos y no conocemos el término medio. Cuando la vida es fácil, este último se establece fácilmente. Cuando la vida es difícil, necesitamos trabajar para hallarlo. […]


...siga leyendo, haciendo click en el título...


El introyecto negativo es, en parte, la voz de su (de usted) padre narcisista, atacante y restrictivo, cuyo pensamiento se ha instalado en su mente. No es una parte integrante de su persona, sino un extraño hostil que lo observa con un ojo crítico. No se le escapa casi nada a su búsqueda de control. Lo critica a usted con comentarios tales como “Eres un fracaso”, y “¿para qué intentarlo siquiera?”. La depresión que usted siente le da más poder a esta fuerza. Hace que rechace toda apreciación y no confíe en el afecto. Sus demandas llenas de castigo y sus argumentos paralizantes impiden que uno intente cambiar.

Queremos satisfacer a este juez que nadie invitó y que suena casi como nuestros padres narcisistas. Sucumbimos a sus mensajes, a los pensamientos que odiamos y casi creemos. Queremos rechazar esa influencia miserable pero carecemos de la mínima noción sobre cómo hacerlo. Entonces aceptamos con resentimiento esa presencia, como un hecho que forma parte de la vida.[…]

Obtener logros y luego perderlos puede ser más doloroso que el hecho de no lograr nada, y es por esta razón que muchos hijos de narcisistas hacen tan poco. Funcionar apenas nos defiende de las pérdidas. Nos han enseñado a sentirnos responsables por el destino, en lugar de hacer lo que podamos y dejar que los resultados sean los que deben ser.[…]

Erradicar [el introyecto] en forma deliberada requiere de reflexión y esfuerzo. Debe identificarlo como algo externo al usted mismo. Mientras lo vemos como nuestro, estamos en desventaja. Si lo vemos como un no-ser, una identificación que nos conduce a adoptar papeles, sentimientos y comportamientos inaceptables, entonces podremos trabajar con él. Pero etiquetarlo de no-ser es difícil, ya que inconscientemente vemos al introyecto como un aspecto de nuestro padre/madre narcisista. ¿Qué hacer cuando la lealtad hacia nuestros padres se opone a la lealtad hacia nosotros mismos? Nos han enseñado a no ponernos nunca en primer lugar. El padre narcisista nos llamaba egoístas si lo hacíamos.

A veces vemos al introyecto como una parte de nosotros mismos, y otras no. […] La batalla puede durar toda una vida, pero no eso es necesario.[…]

El agente atacante y extraño entra por primera vez en nuestra realidad cuando somos bebés y necesitamos el amor de nuestros padres. Si son críticos y narcisistas, su mirada desaprobatoria y su boca enfadada comienzan a herirnos desde adentro. A medida que crecemos, el introyecto negativo nos impone estados limitantes con los cuales nuestro ser está en desacuerdo, pero está acorralado y es su prisionero. El introyecto quiere tener el mando, y contrariamente a una consciencia que conduce a una comodidad razonable, él le quita seguridad al ser. A pesar de su efecto negativo, una idea infantil de que esto puede conducir al amor nos mantiene atados los unos a los otros. De niños, el amor de nuestros padres tardaba en llegar, pero no conocíamos ninguna otra manera de obtenerlo.

Un adulto se harta de su introyecto y piensa que es dañino. Desea liberarse pero halla muy difícil hacerlo. Es posible que no sea consciente de que una parte se su personalidad que aún es un niño se aferra a comportamientos infantiles e ignora las consecuencias de tales actitudes. Las expectativas infantiles pueden estar escondidas en el inconsciente y sólo ser detectadas por inferencia, por ejemplo en el contexto de nuestros sueños.

[…] [Las personas invadidas por el introyecto] sufren de repeticiones en sus vidas pero no notan que su comportamiento sea adictivo, lo cual los obligaría a intentar cambiar.[…]

Todos tenemos deseos infantiles. Sin embargo, para darnos cuenta de nuestro potencial, debemos enfrentarnos solos con el hecho de que ahora el padre narcisista no puede satisfacer adecuadamente nuestras necesidades, del mismo modo que no pudo hacerlo durante nuestra infancia. Si nos aferramos al comportamiento infantil, continuaremos viviendo en una tierra de ensueños llena de deseos y expectativas ilusorias, adictos a el deseo imposible de que el padre narcisista satisfaga nuestras necesidades.

El introyecto utiliza los valores de nuestros padres. Si ellos son narcisistas, tales valores no pueden conllevar a la felicidad del hijo. Lo que no sabemos es que muchas de nuestras creencias nos fueron inculcadas como si fuesen propagandas, lo que hace que justamente nos sea difícil saberlo y rendirnos. Hace falta más que la introspección para verlas. Necesitamos la ayuda de amigos, un terapeuta, terapia de grupo, [el grupo Cass esp] gente que comparte las mismas batallas pero que no está atada a las mismas limitaciones. Esas otras personas también sufren por su propio trabajo sobre su inconsciente. Juntos, todos trabajan para reducir el poder del introyecto negativo.[…]

El introyecto es despiadado. En muchas ocasiones, usted tendrá que luchar contra su fuerza, la cual desea oprimir el ser. El introyecto se activará y volverá a bajarlo de un golpe. Esta posición que usted se verá asignada es lo que el padre narcisista desea.[…]

Aún en una situación extrema, está mal pensar que el narcisista va a estar listo para satisfacer sus esperanzas y necesidades cotidianas, mucho menos las extremas. [Uno nunca recibe lo que pide de un narcisista]. No se ataque a usted mismo por desear tal o cual cosa. Usted es un estudiante en la escuela del auto-castigo. Su introyecto se volverá en su contra suyo no hay suficiente consideración y amor. Necesitar amor materno y protección de parte de quienes carecen de ello no es excusa para que usted se ataque a sí mismo.[…]

Encuentre personas que pueden dar y recibir amor. Atráigalos a su vida. ¿Está usted siendo asfixiado por narcisistas? ¿Necesita aprender a reconocer una persona que lo apoyará en tiempos felices o en una emergencia? Si encuentra amor disponible, las garras de su introyecto no se colgarán de su cuello.

Si bien no nos damos cuenta, pasamos toda la vida separándonos de nuestros padres. Cuando estamos necesitados emocionalmente, nuestra necesidad de amor paterno/materno vuelve a recobrar fuerzas. Pensamos que esta necesidad debería hacernos infelices, ya que nuestra mente narcisista es en vano. Nos dice que las necesidades infantiles son eternamente infantiles. Pero la gente ES eternamente infantil y está eternamente en crecimiento. Es la resistencia a este proceso lo que crea problemas. El proceso de maduración nunca acaba. Es la inmadurez la que nos dice que ha terminado. El narcisista frena su modelo de crecimiento con una opinión de perfección, y así nunca madura. Negar partes del ser sobre las cuales se necesita trabajar significa esconderse detrás de un estado limitado.

Los hijos de narcisistas deben luchar por obtener la independencia de los padres narcisistas que viven dentro de ellos. Tales padres tratan a sus hijos como seres imperfectos y rechazados, o bien perfectos y conectados con los padres. […] Los padres narcisistas no aseguran la adultez de sus hijos como gente independiente. El padre no puede concebir tal tipo de relación.[…]

Existe un conflicto lleno de culpas entre el amor hacia nuestro ser y el amor hacia un padre. ¿Podemos vivir sin restricciones siguiendo al pie de la letra las palabras de nuestro padre según como éste las expresa en nuestro introyecto? No tendríamos introyectos así si nuestros padres no hubieran rechazado nuestras partes humanas básicas siguiendo sus propias presiones irracionales. Manteniendo el lazo con una visión negativa del ser mantiene vivo al introyecto. Necesitamos creer en nuestro valor instintivo y nuestro derecho al error si queremos liberar el introyecto.

Nuestros padres narcisistas nos ven como un proyecto de recuperación. Nosotros expresamos introyectos negativos heredados de sus propios padres, quienes los rechazaban. Tales introyectos los mantuvieron alejados de una capacidad de respuesta humana para con nosotros; una pesadilla transmitida de generación en generación. Gracias al conocimiento, intentaremos frenar el traspaso. No haremos perpetuar sus decisiones, ni siquiera en nosotros mismos. Es una batalla. La de toda una vida.

Su usted quiere cambiar su modo de pensar para sentir menos pena, pero se escapa de la pena introducida por el introyecto negativo, su pena aumentará. […] La pena aumenta en proporción con la magnitud del miedo.[…]

Si usted nota un problema en su conducta, este no es equivalente a lo que su ser vale realmente. Un narcisista confunde su conducta con su ser, lo que lo convierte en alguien incapaz de ver las dificultades.

[…] Enfréntese con lo que le da miedo, y hágalo hasta que el miedo se agote. Si lo que teme es la voz de castigo de su introyecto negativo, no salga corriendo, no discuta ni llore ante su ataque. La adulación por miedo le otorga poder. Usted lloraba para inspirar lástima en sus padres. Es la intimidación de la inseguridad lo que confirmaba su grandeza. Ellos se sentían alagados por el poder que tenían sobre usted.

[…] Si usted apoya al introyecto dejando que sus comentarios peyorativos lo golpeen, está intercambiando castigo por la esperanza de ser amado. Si abandona la búsqueda de la libertad, siempre sentirá la falta de amor. Una y otra vez lo intenta, pero una vez que se rinda a la búsqueda de amor del narcisista, se sentirá vacío, lo cual es hiriente y le hará preguntarse de qué vale vivir. Es hora de hacer el duelo de lo que nunca recibirá. Al hacer el duelo usted acepta que el padre narcisista nunca le dará tanto amor como el que usted necesita. No hay más chances de obtener el amor que siempre estuvo ausente. Una vez que haya sufrido la pérdida, va a poder avanzar. Una pérdida conocida sana con el tiempo.

Al venir de una infancia se penas frecuentes, con un contacto físico mínimo y de poca comprensión, usted apenas si puede tolerar sus sentimientos. Duda y vuelve a la voz destructiva del introyecto o escoge una pareja narcisista.[…]

Los hijos de narcisistas se crían creyendo que poseen características que los hacen especiales y no dignos de ser amados. El padre narcisista se focaliza en los defectos de sus hijos para justificar su incapacidad de dar. Más tarde el hijo se siente herido por las palabras del introyecto porque cree en las palabras de sus padres. Al exagerar sus propios defectos, mantiene esa descripción intacta.[…]

Un padre narcisista proyecta sus defectos inaceptables y secretos en sus hijos, y siente una falta de amor por alguien tan arruinado. Su hijo se alarma y se deprime cuando algo le sale mal. Sus defectos justifican una vida problemática. No sabe que vive dentro de una imagen inculcada.

Usted necesita desarrollar una actitud inquisitiva y neutra. […]Si permanece atento a su introyecto sin ansiedad innecesaria, logrará un cierto grado de separación.

Escuche pensamientos negativos sin aceptarlos automáticamente como verdaderos. Un método no defensivo también es útil con un padre crítico. La objetividad da más logros que la lucha. Si usted pelea, es rechazado como alguien infantil. Cuando su conducta es neutra, es más probable que se tenga en cuenta su punto de vista. Escuche y decida lo que es verdad, y hasta qué punto. Puede que necesite consultarlo. Si recién comienza a auto-evaluarse y se siente fácilmente demolido, comparta el comentario con otra persona o grupo en cuya opinión confía.

La creatividad puede ayudarlo a sanar.[…]

Los padres narcisistas destruyen nuestra creatividad con un “¿Es lo suficientemente bueno?”. ¿Bueno para qué? […] Por creatividad me refiero al hecho de permitir que sus deseos y visiones lo inspiren. Si usted se siente conmovido por lo que llega a su mente, algo emergerá para expresar su estado interior. […] Los hijos de narcisistas son entrenados para que no confíen en su inconsciente. Todo lo que hacen debe satisfacer un estándar externo. A pesar de ese velo, nuestras vidas internas esperan para que las dejemos nutrirnos. La creatividad llega si estamos abiertos y si somos receptivos. Somos más que la opinión aprendida.

Los padres narcisistas nos enseñaron a sobrevaluar lo que recibíamos de su parte y a denigrar nuestro ser y todo lo relacionado con él. Era bueno ser como ellos y lo malo provenía de nuestras propias ideas. […]

Sus (de usted) valores pueden ser suyos propios y no estar atados en forma compulsiva a medidas externas, tales como las de sus padres narcisistas, lo cual puede incluir el dinero, la fama, la belleza, la inteligencia, el poder. Podemos dejar de conducir nuestras queriendo causar una buena impresión en nuestra comunidad narcisista.

Nos valoramos menos de lo que los demás nos valoran. Como todos, cometemos errores. Estos no merecen una condena […] sino que están ahí ara que aprendamos de ellos. El humor y el coraje son buenos compañeros. Cuando ve sus dificultades y su tendencia a exagerar la culpa, el humor hace que sea más fácil cambiar.[…]

Los padres narcisistas hieren mucho a sus hijos, quienes se vuelven propensos a sentirse atacados. Creemos que toda la gente nos quiere hacer daño, y ese es un error muy difícil de erradicar, puesto que siempre estamos agregando ejemplos a nuestra lista. Tal modo de pensar desaparece cuando dejamos de ver enemigos por todas partes, listos para atacarnos.[…]

Su vida con [sus padres narcisistas] compuso su visión. Ellos eran destructivos en su necesidad de ver las cosas a su modo. ¿Tenían la intención de herirlo a usted con su ignorancia agresiva e invasora, o era simplemente un espejo de su propio mundo interior? Yo creo que es lo último [Nota: El autor nunca habla de la psicopatía], ya que no había nada ni nadie fuera de sus vidas. No tenían ninguna intención de herirlo a usted mientras intentaban satisfacer sus deseos y responsabilidades. Sentían que usted era una extensión suya. […] Estaban tan desesperados con su propia situación que no podían ponerse en su lugar. Si usted llegaba a quebrar su sueño de ser protectores, eso desataba un mal humor increíble.

Y ahí sí podían tener la intención de herir o ser malos. […] En el narcisismo, lo bueno tiene que ser idéntico. El hijo contradice la infalibilidad si escoge otro camino. Entonces lo atacarían porque en su auto-centrismo desesperado, no comprendieron sus motivos.[…]

Usted va creciendo pero todavía reacciona ante la gente como si ésta quisiera herirlo. La libertad llega al dejar de ver intenciones de maldad en donde no las hay.

Reténgase antes de concluir la presencia de una intención malvada. Dude de su suposición y, antes de sacar cualquier conclusión, obtenga los hechos que pueden motivarla.[…]

Tenemos miedo al cambio y repetimos comportamientos que arruinan nuestras vidas. […] Cuando tratamos de cambiar, lo hacemos tan a paso de tortuga que el cambio nunca llega, o nos apuramos tanto que tampoco ocurre. La velocidad de la luz nos protege de caer en una trampa, de sentirnos acorralados, heridos. Tenemos miedo de oír el llanto de lo que tuvimos que abandonar, una expectativa de nuestros padres hipersensibles que reaccionaban de más ante nuestros cambios. Aprendemos de esto que todo lo que hacemos es doloroso. […] Nos preocupamos todavía más cuando cambiamos un hábito conocido. ¿Vamos a perder a nuestros amigos? Buscamos y encontramos respuestas de dolor. Nos apresuramos por encima de nuestros sentimientos, tan llenos de ansiedad, culpa y dolor.

Al cambiar, se gana y se pierde algo. Debemos hacer el duelo de nuestras pérdidas […] La pena adicional que sentimos es lo que inflingimos sobre nosotros mismos anticipando las reacciones críticas del punto de vista de nuestros padres.[…]

Con padres controladores que necesitan tener razón y mantener el mando, no aprendemos lo que necesitamos. Quedarnos o irnos, cambiar o ser iguales. Nos vamos de casa como fugitivos asustados, dominados por nuestro introyecto negativo. Necesitamos escucharnos a nosotros mismos.[…]

NO se sorprenda si el estrés activa la voz de su introyecto. El hijo de narcisistas atribuye falsamente el valor de su serr a los resultados, lo cual crea una preocupación desesperada. […]

La falsedad del narcisista consiste en creer que debe parecer perfecto y que no necesita ayuda. Los padres narcisistas le dijeron que debía ser capaz de manejar sus propios problemas, mientras que al mismo tiempo, lo hallaban incapaz de adaptarse. Esta actitud pasa por alto el hecho de que los esfuerzos útiles se ven bloqueados por aspectos de la propia personalidad.

Usted puede ver sólo lo mejor y considerarse perfecto, o sólo lo peor y sentirse un inútil. Sus padres lo han entrenado a verse así, para darse el gusto.[…]

La soledad no es eficaz al realizar este trabajo. […] Al exponer sus debilidades uno se fortalece. Aprende lo que desea saber. No avanzamos si nos focalizamos en nuestra propia imagen. Queremos cambiar de alguien que se odia a sí mismo y rechaza la ayuda y el hecho de exponerse, a alguien que se ama a sí mismo, acepta errores y trabaja abiertamente para superar las dificultades.

jueves 23 de abril de 2009

TPAS, TPL y psicopatía

Los invitamos a leer este artículo interesante sobre las diferencias y similitudes entre el trastorno de la personalidad antisocial (TASP), el trastorno límite de la personalidad (TLP) y la psicopatía. Hemos agregado algunos comentarios en rojo, con más datos. Esperamos que sea de su interés:


Fuente: Apuntes de psicología



La psicopatía se clasifica como un trastorno diferenciado del trastorno de personalidad antisocial (TPAS) y del trastorno de límite de personalidad (TPL). A pesar de la alta superposición sintomática entre la psicopatía y otros trastornos de personalidad, sus consecuencias para la sociedad, justifican su estudio como entidad independiente.



...siga leyendo, haciendo click en el título...


Si bien la trasgresión es la constante en la conducta psicopática, no necesariamente, será lo suficientemente grave como para ser catalogada de conducta criminal. Babiak y Hare (2006) han publicado en su estudio “Psicópatas de cuello blanco”, que son sujetos de un elevado coeficiente intelectual, y que generalmente ocupan posiciones laborales de poder.

Comentario: En nuestra cultura, la imagen del psicópata es aquella de alguien como Hannibal Lecter. Pero en realidad, muchos psicópatas sólo desean tener dinero, poder, fama o simplemente un buen carro. ¿Dónde van esos psicópatas? Por lo general, se dirigen hacia el mundo de las corporaciones. En el libro Snakes in Suits: When Psychopaths Go to Work [Serpientes vestidas de traje: cuando los psicópatas van al trabajo], Paul Babiak, un psicólogo de “organizaciones-industria” y Robert Hare, un experto en psicopatía, estudian a este tipo de psicópatas. El mundo de las corporaciones les atrae, un mundo moderno, abierto y más flexible, donde los altos riesgos equivalen a grandes ganancias. Dan a menudo la impresión de ser superestrellas y héroes de las corporaciones, pero pueden alienar a sus colegas y crear un alto grado de confusión en las compañías a las cuales pertenecen.

La psicopatía no constituye un fenómeno moderno, encontramos antecedentes a lo largo de toda la evolución de la humanidad. La literatura nos proporciona abundantes muestras de ella. A su vez, se trata del primer trastorno psiquiátrico descrito. Pinel (1745-1826) precisa que se trataría de una forma de manía sin déficit en las facultades cognitivas, pero con un severo daño en la capacidad afectiva, lo que constituye una de las características descriptivas del psicópata.

Su conducta aparenta locura, pero al examen mental, el sujeto aparece con sus facultades cognitivas intactas a pesar de su extrema frialdad emocional.
Diferencias entre TPAS, TPL, y Psicopatía:

Los Manuales Diagnósticos y Estadísticos de Trastornos Mentales como el DSM-IV y el CIE- 10 incluyen el diagnóstico de trastornos que explicarían la conducta antisocial. Plantea como criterios diagnósticos del trastorno de personalidad antisocial, un patrón de conducta despectiva hacia los derechos ajenos, que aparece alrededor de los 15 años, donde se da el fracaso para adaptarse a las normas sociales, deshonestidad, mitomanía, estafas por beneficio personal o por placer; impulsividad, irritabilidad y agresividad, despreocupación imprudente por su seguridad o la de los demás, falta de remordimiento.

El DSM-IV menciona la falta de remordimientos, pero no habla de la extrema frialdad del psicópata. La psicopatía no sólo se manifiesta, por lo criminal, como sería el TPAS, sino también por la carencia vincular, asociada a una incapacidad afectiva en su relación con los demás. El psicópata se relaciona siempre procurando su placer o la utilización del otro para el logro de sus metas, sin desarrollar vínculos afectivos reales. Su mundo afectivo está marcado por el utilitarismo y el pragmatismo en la consecución de sus metas. Una vez logradas, el otro será desechado o eliminado.

El trastorno límite de personalidad (TPL) es “una alteración persistente en la capacidad de manejar emociones, tolerar la soledad, mantener relaciones estables y confiadas y controlar los impulsos autodestructivos” (American Psychiatric Association, 1994; Gunderson, J., 1984) .Entre ellos se encuentran los esfuerzos para evitar el abandono, la inestabilidad en las relaciones interpersonales, impulsividad en a lo menos dos áreas (gastos, comida, sexual, abuso de sustancias, conducción temeraria y otras), automutilaciones y amenazas constantes de suicidio como conductas manipulatorias. Ideaciones paranoides y un constante sentimiento de vacío.

Entre las características sintomáticas que crean confusión diagnóstica entre el TPAS, la Psicopatía y el TPL, se encuentran los arrebatos explosivos de violencia física y verbal, la capacidad transgresora de los tres trastornos y una extraordinaria habilidad de manipulación. La incapacidad de regulación afectiva de este tipo de pacientes, es la causante de estas conductas. Aquí radica la diferencia con el trastorno psicopático, donde lo afectivo no está presente y los arrebatos de furia y violencia, son breves, sin razón aparente y seguidos por un descenso de la excitación fisiológica tal que no quedan rastros de esta alteración. Mientras que el paciente límite, permanecerá gravemente afectado, debiendo recurrir frecuentemente a medicación de emergencia seguido generalmente, de un período de sueño prolongado.

Si bien es cierto que conductualmente la psicopatía y el TPAS tienen superposición sintomática, la mayor parte de los delincuentes cumplen con los criterios del TPAS, pero no todos son psicópatas; pero, la mayoría de los psicópatas cumple con los criterios del TPAS. Existe un porcentaje de sujetos que jamás cometen delitos, pero que exhiben una amplia gama de características psicopáticas y que correspondería a 1% de la población general.

Comentario: Esta cifra varía según los autores. A. Lobacwewski habla de un 6%, mientras que M. Stout estima que la cifra oscila entre el 2 y el 4%.

Walsh, Swogger y Kosson (2005) señalan que es factible sugerir que los psicópatas se involucran en una violencia instrumental, premeditada y a sangre fría; mientras que las personas que sufren de un TPAS se traban en una violencia defensiva. En relación a la afectividad, el psicópata muestra una incapacidad de vinculación profunda, sus vínculos son superficiales y de corta duración, puede fingir las emociones en forma manipulatoria mientras le convenga o desee lograr algún fin, pero romperá con facilidad cualquier relación que haya establecido con total desprecio, incluso en el caso de relaciones con pares delictuales, no vacilará en acudir a la delación si eso le beneficia.

miércoles 22 de abril de 2009

El psicópata: inhumano pero "cuerdo"

He aquí un artículo interesante sobre la psicopatía. Nótese que el autor aclara que la mayoría de los psicópatas no son violentos, como se asume normalmente, y que indica que el tratamiento psicológico puede ayudar a "controlar" las conductas más indeseables, pero, agregamos, esa no es una cura per se. El psicópata que nace con dicho trastorno no tiene cura.


Mauricio-José Schwarz
Diario Sur

No tienen remordimientos ni límites, no se sienten iguales a los demás, así son muchos asesinos que no están locos, ni legal ni médicamente.

Contra el sentido común

Esta idea de Leyton iba, ciertamente, en contra del sentido común. Alguien capaz de ocasionar un terrible dolor a otros, o incluso de causarles la muerte, de tratarlos, vivos o muertos, como objetos para su gratificación, sin jamás sentir compasión, identificación, empatía, amor, culpabilidad o emociones humanas sociales, nos parece sin duda un loco, un monstruo, un ser con algún grave desarreglo psiquiátrico, probablemente con alguna deficiencia o tara genética.


...siga leyendo, haciendo click en el título...


Pero para el estudioso canadiense se trata fundamentalmente de un resultado del medio ambiente del psicópata. El resultado es aterrador: personas que no sienten vergüenza, sentido de la equidad, responsabilidad, que ven a los demás no como iguales, sino como objetos, cosas que pueden servirles para satisfacer sus deseos, pero a los cuales se puede igualmente matar o torturar por diversión, sin sentir cargo de conciencia alguno, sin restricciones ni freno, y además con capacidad para engañar a los demás y ocultarles esta falta de sentimientos.

El problema que presentan los asesinos en serie a la ciencia y a su sociedad es un ejemplo de los enormes huecos que nuestro conocimiento de la conducta, emociones, comportamiento y procesos mentales tiene, y que son mucho mayores que los datos certeros de que disponemos. Para algunos médicos y psicólogos, la sociopatía y la psicopatía son fenómenos distintos. Sin embargo, con muchos datos o pocos, la realidad práctica exige que se tomen decisiones como sociedad.

No todos son violentos

Según la revista 'Scientific American', es un error creer que todos los psicópatas sean violentos. Al contrario, la gran mayoría no lo son, mientras que muchas personas violentas no son psicópatas. De otra parte, la psicopatía puede beneficiarse de un tratamiento psicológico (que no psiquiátrico) que puede controlar las conductas más indeseables.

jueves 12 de febrero de 2009

El deseo de venganza

Recientemente, varios de nuestros lectores nos han dejado comentarios en los que expresaban deseos de vengarse de quien los dañó, ya sea que haya sido un psicópata o no. Como siempre, salimos en busca de material en español al respecto, y encontramos un mensaje del Dr. Hugo Marietán que resume bastante bien esta lucha interna, y por qué es necesario replantearse ese deseo de venganza, que si bien es legítimo y comprensible, no lleva a ninguna parte.

Esperamos que sea de su interés. Se trata de una respuesta que el Dr. Marietán escribió a uno de sus lectores. Pueden leer todo el intercambio haciendo click aquí.

[Nota: Al hablar de "complementario", Hugo Marietán se refiere básicamente a toda persona que convive con un psicópata. Para más información véase Los rasgos psicopáticos - Doctor Hugo Marietán.]




El error número tres
Hugo Marietan, febrero 2008

Estás a punto de caer en el error número tres de los que suelen caer los complementarios. El número uno es el intento de “curarlo” o ayudarlo a “superar” su psicopatía para que “cambie”. El número dos es matarlo, eliminarlo para siempre. Y el número tres es éste que presentas: la venganza. Hay otros, pero analizaremos éste.



...siga leyendo, haciendo click en el título...


La venganza es un sentimiento generado por la presunción de que se ha cometido una injusticia. Algo que no debería haber pasado. Un abuso.

Se venga aquel que se considera una víctima.

La venganza se ejerce sobre aquel en que se había depositado una expectativa y no la cumplió o la cumplió mal. Alguien que nos ha decepcionado, pero por sobre todas las cosas, alguien que nos ha hecho daño. Que hemos sufrido por sus accionar injusto.

Ahora, la venganza incluye el pensar sobre lo dañino que ha pasado, y sobre su ejecutor.

También incluye todas las vueltas mentales para encontrar un medio, una forma, una ocasión, una circunstancia, para llevar a cabo la venganza.

Y a esto le sumamos toda la imaginación sobre cómo será el grado de daño sobre el que consideramos victimario.

Nuestra mente va girando sobre este tema una y otra vez. Rememoramos el hecho injusto, el ejecutor de acto, y las miles de posibilidades de resarcimiento.

¿Cómo hacerlo, cuándo, dónde?

Imaginar el efecto de nuestra venganza en el otro. Ver virtualmente su sufrimiento.

Podría extenderme mucho más sobre estos aspectos, pero sólo quiero marcar algo: pensar en vengarnos es pensar en el victimario.

Es tenerlo presente, re presentarlo a nuestra mente. Mantenerlo vivo. Ahuyentar el olvido. Dejar que la vieja herida siga sangrando, que nos siga doliendo todo aquello. Dejar que el pasado se siga enseñoreando en nuestro presente y que lo anule, que impida que disfrutemos el ahora por consagrarlo al pasado.

El costo afectivo es altísimo.

Nos consume.

Y todo esto referido a la venganza sobre personas “normales”, tal vez “malvados” pero “normales”.

Ahora pensemos en el psicópata. Cuando consideramos vengarnos del psicópata.

Y, como en el caso de esta carta, que queremos vengarnos, en tanto complementarios, de lo que nos hizo el psicópata.

Y aquí, aquellos que han seguido los conceptos de esta página, rápidamente se darán cuenta que los que nos hizo el psicópata es lo que le permitimos, como complementarios, que nos hiciera.

Que el tema de “víctima” no encaja en esta relación.

Ambos, psicópata y complementario, han participado para que se produjeran las acciones.

“Pero el psicópata se ha abusado”: es verdad.

“El psicópata me ha hecho sufrir”: es verdad.

“Me ha convertido en un ‘despojo’”: es verdad.

Pero todo eso ha ocurrido con el concurso del complementario.

“Pero yo no fui conciente de que iba a llegar a tanto”: es verdad.

“Estaba como enceguecido cuando pasaban estas cosas”: es verdad.

“Cuando me di cuenta, ya había pasado todo”: es verdad

Pero tú, complementario estabas ahí, y sufrías cuando el psicópata quería dejarte, y lo ibas a buscar, y perdonabas, y él repetía el perjuicio.

Y la relación perduraba.

Ese es un punto: no podemos hablar aquí de víctima, en el sentido estricto del término.

El otro punto es el siguiente:

Una vez que se logra romper el circuito psicopático, ya sea porque el psicópata abandona al complementario, o porque el complementario deja al psicópata por agotamiento, entonces hay que instrumentar el tratamiento para conseguir que el complementario no salga a buscar al psicópata y reanude el circuito.

Y se implementa el CONTACTO CERO.

Primero eliminando el percibir (ver, oír, tocar, oler) todo lo relacionado con el psicópata (no abundo en este tema por haberlo tratado en otros artículos).

Segundo educar al complementario sobre el tipo de relación en que estuvo.

Todas las medidas para fortalecer la autoestima, quebrar el aislamiento, rearmar el sistema de inserción laboral y social.

Tercero, y esto lleva más tiempo, conseguir el CONTACTO CERO MENTAL, que implica eliminarlo de la mente del complementario.

Es sabido, y esto está también escrito en otros trabajos, que el complementario busca cualquier excusa para contactarse con el psicópata o bien para mantenerlo en su mente. Y esa es la base por la que comente LOS ERRORES el complementario.

Y el tercero de ellos es pensar en LA VENGANZA, que es pensar en el psicópata, que es retenerlo en la mente, que es seguir girando alrededor del amo, que es seguir siendo complementario.

Y es, desde luego, ROMPER EL CONTACTO CERO, el factor válido para zafar del circuito psicopático.

Todos los días escucho a los consultantes que CLAMAN por vengarse del psicópata, que me muestran la INJUSTICIA que ha cometido con ellos. Incluso me dicen que ES UN DEBER SOCIAL denunciar al psicópata para que no dañe a otros.

Y es muy difícil para el terapeuta no sustraerse del factor esencial del tratamiento que es mantener el contacto cero. Y es difícil porque uno mismo, por empatía, ve la injusticia, el daño, el despojo en el complementario: lo tiene sentado frente a él.

Comprende la ira, el odio, el sentido de la violencia hacía el psicópata.

Pero debemos comprender que lo que está en juego es mucho más, muchísimo más que la satisfacción de la reivindicación. Está en juego la recuperación de una persona, el complementario que nos consulta, está en juego el sacarlo del circuito perverso, mantenerlo alejado del psicópata. El que recupere su sentido de valor como persona, el que pueda volver a la interacción con los “normales”.

Es por eso que debemos oponernos a la venganza que quiere implementar el complementario. Debemos advertirle de su autoengaño, que es otra de las artimañas de su “animalito” para volver a interactuar con el psicópata, esta vez con la pancarta de la justicia en lo alto.

La mayoría de los lectores que lean esta carta tan expresiva (expuesta más arriba), y sobre todo si leen previamente “Cuesta abajo: el complementario de la psicópata”, estarán de acuerdo en que hay que vengarse de semejante hija de p***. Y lo apoyarán. Pero nosotros, los terapeutas, no podemos entrar en ese juego, debemos estar firmes y luchar con todos nuestros recursos por mantener el contacto cero, recuperar al complementario y evitar que caiga en el error número tres.

Dr. Hugo Marietán, Buenos Aires, febrero de 2008


Y, como decimos siempre, la mejor venganza es aprender a ser felices. Para ello, el "contacto cero" es indispensable. Buscar un terapeuta y seguir informándose serán las claves de la recuperación. Quienes han sufrido del contacto directo con un psisópata ya han gastado cantidades inmensas de energía en la relación. ¿De qué sirve seguir haciéndolo, aunque sea con una venganza? Ellos hacen lo que está en su naturaleza: el Mal. Nosotros podemos hacer lo que está en la nuestra, es decir, aprender a conocernos, a hacer mejores elecciones, a tener relaciones sanas y afeuctuosas, a ser felices, a convertirnos en quienes queremos ser, y a compartir todo lo que somos con gente que sí sepa valorarlo y retribuirnos. Llegados a ese punto, el psicópata que nos hizo sufrir no entenderá siquiera nuestro cambio, y se alejará por cuenta propia porque habremos dejado de ser una presa fácil. ESA es la mejor venganza.

No olviden la analogía del gato y el ratón. El ratón aprende a alejarse de su predador, porque sabe que no le sirve de nada cobrar venganza y no pierde tiempo en intentarlo. Eso sólo sucede en los dibujos animados:-).

No subestimen el poder de un psicópata. La falta de empatía les otorga una fuerza que el resto de la gente no tiene. Son capaces de hacer el mal sin sentimiento de culpa alguno. Los demás no tenemos esa suerte. Una venganza nos consumiría y nos nos llevaría a nada, excepto a estar más atados psicológicamente a quien nos hirió.

Gracias por leer este blog, y hasta pronto, queridos lectores.

martes 10 de febrero de 2009

¿Su jefe es un psicópata? Este libro puede interesarle...

En dos de nuestros artículos (Blancanieves frente a su madrastra: el mobbing del narcisista contra su víctima y Qué tipos de trabajadores suelen resultar víctimas del psicópata organizacional) ya citamos a Iñaki Piñuel. Leyendo el artículo que leerán a continuación, acabamos de enterarnos de que recientemente ha publicado un libro, titulado Mi jefe es un psicópata. Aun no lo hemos leído, pero dada su descripción, parece ser muy interesante. Esperamos sus comentarios al respecto y prometemos los nuestros en cuanto hayamos adquirido una copia.

Mi jefe es un psicópata

Esta obra analiza la forma de pensar del moderno y actualísimo psicópata organizativo, quien se caracteriza por ser astuto, carismático y muy atractivo.




...siga leyendo, haciendo click en el título...


Un tipo generalmente encantador y seductor con una imagen inmejorable ante los demás, con una capacidad notable de llevar tanto a las personas como a las organizaciones al sufrimiento y al desastre. Son astutos, carismáticos, atractivos y dotados de habilidades sociales. Suelen producir una inmejorable primera impresión cuando se les conoce. Sin embargo, poco a poco, su lado oscuro comienza a emerger. Se muestran como lo que son en realidad: egoístas, narcisistas, iracundos, manipuladores e implacables.

El autor de la obra, Iñaki Piñuel, nos da una serie de pistas para poder reconocer y localizar a los psicópatas organizativos. Este tipo de personas suelen camuflarse bajo la apariencia de capacidades directivas positivas. Ello, junto a su insaciable ambición de poder, los convierte pronto en inmejorables candidatos a la promoción al mando y las posiciones directivas. Por ello, dentro de la organización hay que buscar al psicópata no tanto en la base de la pirámide, sino en posiciones de dirección alcanzadas gracias a sus patológicas características.

El sector público y las administraciones públicas son los lugares que ofrecen las características más idóneas para los psicópatas organizativos. El conocimiento de que el régimen sancionador lento, enrevesado y burocrático propio de la Administración les garantizará una impunidad y les atrae.

Por otra parte, tienden a ingresar en cuerpos y empresas muy jerarquizados donde la obediencia debida les permite desplegar y expansionar sus tendencias agresivas. Según el autor, la política es la profesión por excelencia del psicópata. Suelen ser profesionales muy mediocres que rápidamente se las arreglan para vivir del trabajo de otros a los que van a “parasitar” sin tener por ello ningún problema ético.

Además, suele tratarse de personas con una elevada capacidad para pasar los filtros y el test psicológico de los procesos de selección. Debido al éxito empresarial que les han procurado estas conductas perversas, muchos psicópatas obtendrán las mejores ofertas externas por parte de otras organizaciones a las que van a migrar, exportando a ellas el estilo de comportamiento inmoral y tóxico que tan buenos resultados les ha dado en la organización anterior.

Título: Mi jefe es un psicópata
Editorial: Alienta
Fecha de publicación: Enero 2008
Páginas: 222

Fuente: Alto Nivel
9 de febrero de 2009



lunes 9 de febrero de 2009

El talento de Mr. Madoff

Decididamente, los psicópatas se esconden en todos los sectores de la sociedad. Es nuestro deseo que más y más gente se informe acerca de este tema y pueda aprender a defenderse a tiempo. A modo de ejemplo, y para que nuestros lectores vean que la teoría sobre la psicopatía y el narcisismo puede ser demostrada con ejemplos de la vida real, los invitamos a leer el siguiente artículo, extraido del periódico La Gaceta, el 4 de febrero de 2009 (autores: J.C. y L.T.)

El talento de Mr. Madoff

Afable financiero de cara a la galería, en privado demostraba comportamientos psicópatas: la mentira, la manipulación, el engaño y la crueldad.


...siga leyendo, haciendo click en el título...


Para algunos, Bernard Madoff era un hombre afable y carismático, pero tenía otra cara. Tranquilo, controlado y muy en sintonía con su imagen, hasta en los mínimos detalles. Aunque gestionaba miles de millones de dólares para particulares y fundaciones, evitaba las reuniones con la mayor parte de sus inversores, rodeándose de un aura que le hacía más deseable.

¿Quién era el Bernie Madoff real? Una respuesta fácil es que era un charlatán, un manipulador, pero algunos analistas le vinculan con criminales en serie. Se preguntan si podría haber robado sólo por el placer de hacerlo. “Algunas de las características de los psicópatas son la mentira, la manipulación, la capacidad de engañar, los sentimientos de grandiosidad y la crueldad hacia sus víctimas”, dice Gregg McCrary, ex agente especial del FBI.


Rasgos destructivos


McCray advierte que parece compartir muchos rasgos destructivos de un psicópata. “La gente como él se convierte en camaleón”, dice McCrary. “Saben lo que quieren las personas y se lo da”.

“Tuvo la inteligencia de comprender que cuanto más involucrado estás con los reguladores, más puedes influir”, añade una fuente. Incluso si estás muy cerca ellos, no van a estar vigilándote. “Era un hombre con una buena idea y un estupendo vendedor”, dice Charles Doherty, ex presidente del Midwest Stock Exchange.

Sus socios y otras personas relacionadas con él dicen que sus formas puntillosas a veces entraban en el comportamiento obsesivo-compulsivo. Pero los antiguos empleados y amigos dicen que esa obsesión nunca les llevó a pensar que tuviera problemas.

J. Reid Meloy, un psicólogo forense, ve semejanza entre la confianza que destilaba Madoff y la de algunos criminales que ha estudiado. “Las personalidades psicópatas no temen que les capturen”, explica.

Asesino en serie

Todo esto ha llevado a algunos expertos en Psicología a establecer algunas similitudes entre él y los asesinos en serie como Ted Bundy. “Bundy asesinaba a gente. Madoff asesinaba cuentas bancarias”, asegura.

Como Bundy, Madoff usaba una mente aguda y un temperamento afable para crear un personaje que no existía. McCrary afirma que estos individuos creen que están por encima de la ley, “pero el talón de Aquiles es su sentido de la impunidad”.

Si Madoff engañó a los reguladores durante años, debió ser una experiencia “embriagadora”, dice McCrary.

A medida que los investigadores se zambullen en décadas de documentos sobre sus inversiones, intentando descifrar si Madoff estaba involucrado en algo más que una trampa financiera, sus amigos siguen atónitos. “Era un héroe para nosotros”, dice Diana Goldberg, que tomaba el tren con Madoff para ir a clase al Far Rockway High School de Nueva York. “Ahora, el héroe se ha desvanecido”.

Madoff pasó sus primeros años de vida en Laurelton, un enclave judío. “Un lugar idílico para crecer”, rememora Vera Gitten, que asistía a la escuela primaria con Madoff, a quien recuerda como buen estudiante y sociable.

Tras graduarse de la escuela secundaria en 1956, Madoff pasó un año en la Universidad de Alabama.

Doce meses más tarde se trasladó a Hofstra University en Nueva York, donde en 1960 se graduó en Ciencias políticas. Madoff pasó el año siguiente en la Brooklyn Law School de Nueva York estudiando Derecho y dirigiendo su negocio de aspersores. Dejó la facultad y, empleando 5.000 dólares ahorrados, entró en el mundo de los inversores de Wall Street.