¡Bienvenid@!

Tal vez usted es de aquellas personas que siendo niños -o aun de adulto- ha vivido en una familia de padres narcisistas [Ver más explicación]; o quizás es de aquellas personas que tiene o ha tenido en su vida (familia, trabajo, lugar de estudio, etc.) un encuentro o relación con un psicópata o un narcisista, un psicópata "compensado" o un sociópata violento [Ver más explicación]. Si usted intuye que es de alguna de aquellas personas, entonces ha llegado al lugar correcto.


Este blog le proveerá con información y links. Recolectaremos artículos que reflejan de mejor forma la historia y el estado del conocimiento de estos temas, así como material de investigación que esperamos sea útil en algunos asuntos que hasta ahora han permanecido en la oscuridad.


Este blog es la creación de un grupo de sobrevivientes, algunos de los cuales son profesionales en las áreas de la medicina, pero tenemos las intenciones de permanecer anónimos. No nos consideramos profesionales en psicología. Nuestra única intención es compartir nuestra investigación. Este blog no es acerca de nosotros, sino más bien, acerca de usted.


¿Es usted un sobreviviente de un encuentro o relación con un psicópata o narcisista? Está todavía esclavizado, comprometido en la lucha de vida o muerte?


Hay una salida.


Esperamos poder compartir con usted algunos de los secretos de escapar y sanar, de hacerse libres de esas características que hacen a los seres humanos normales víctimas ideales de personas con anomalías psicológicas que merodean nuestra sociedad; monstruos entre nosotros.


Una vez sabiendo lo que son, cuáles son sus debilidades y sus fortalezas, las técnicas que utilizan para paralizarle y drenarle de energía, una vez que sepa que no está loco/a y que sobre todo, no está solo/a, puede comenzar el proceso de vivir otra vez. ¡La mejor venganza es una vida buena y plenamente vivida!


Todo comienza con conocimiento; usted puede saber la Verdad, y la Verdad le hará libre.


http://psicopatia-narcisismo.blogspot.com/

NOTA IMPORTANTE: El equipo de este blog no necesariamente comparte ni promueve los puntos de vista y opiniones expresados en los artículos o comentarios publicados en este espacio. Nuestra única intención es compartir nuestra investigación y alentar a nuestros lectores a que también se informen acerca de los temas tratados, que lean sobre el tema en otras fuentes, y que busquen a un terapeuta si lo consideran necesario. Del mismo modo, nuestras opiniones no son más que eso, y rogamos no las tomen como un consejo profesional. Nada puede suplantarlo. Somos simples ciudadanos interesados en este tema, y no pretendemos tener todas las respuestas. Las estamos buscando, como muchos de ustedes. Para más información, los invitamos a leer Carta para nuestros lectores: próximos artículos

jueves, 29 de mayo de 2008

Aceptación: La Clave de la Recuperación

Stephanie Donaldson-Pressman, Robert M. Pressman
Aceptación: La clave para la recuperación
Terapia con adultos que se criaron en familias narcisistas - capítulo 2
La Familia Narcisista - Diagnóstico y Tratamiento
Editorial: Jossey-Bass


Hay un número de conceptos que deben ser dominados por personas criadas en familias narcisistas durante el transcurso de la recuperación. Dentro de este modelo, como verá, ninguno es tan importante como la aceptación.

La aceptación no significa resignación, o que las cosas están bien como están, o que uno debe necesariamente dejar las cosas a un “poder superior”(1). Bajo este modelo, significa reconocimiento y aceptación de la realidad: de cómo fueron las cosas en realidad con nuestra familia de origen y de qué efectos tuvo esa experiencia en nuestro desarrollo. Significa que de niños no eramos responsables de lo que nos pasaba, y que de adultos ahora somos responsables de nuestra propia recuperación. Como anotamos anteriormente, a pesar de haber sido moldeados por la experiencia con nuestra familia de origen, ya no tenemos que ser definidos por ella.

La mayoría de los pacientes están muy preocupados por tener que “culpar” a sus padres por el déficit parental que mostraron. Temen reconocer que están enojados con ellos, y también porque culparlos parece demasiado fácil – como una forma de manejar la situación que eventualmente regresará para atormentarlos, y los dejará sintiéndose más defectuosos que ahora. De manera contraria, sin embargo, estos individuos están más que dispuestos a culparse a si mismos por cada cosa – por relaciones fallidas, por su falta de éxito laboral, por su indecisión, por la falta de coordinación de sus hijos, por que el pastel no salió bien, etcétera. El concepto que la culpa, en cualquiera de sus formas, tal vez sea irrelevante es regularmente difícil de comprender por los sobrevivientes. (“Si me desligo de esta culpa, quiere decir que no tengo que depositarla en alguien más?” preguntó una vez un paciente)


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Oro Fundido


Ejemplificarles a los pacientes que la culpa no tiene que estar involucrada en el proceso de aceptación es a menudo muy útil. Un ejemplo que usamos frecuentemente es aquel del oro fundido: puede ser vertido para moldear un brazalete o para moldear un orinal de cama. El oro no tiene que tomar la decisión; no es la “culpa” del oro si fue moldeado para ser un orinal en vez de un brazalete.

Es del mismo modo con los niños en una familia narcisista. Independientemente del intento, correcto o incorrecto, los niños fueron moldeados de cierta manera. Para poder entenderse y amarse, es importante poder ver la realidad de cómo fue uno moldeado. Durante la infancia, uno es oro fundido. El potencial para la belleza y el bien está ahí; tal vez sea reforzado mientras uno se desarrolla o tal vez disminuido.

En la realidad el orinal de cama puede ser fundido de nuevo, y ese mismo oro fundido puede reformarse en un brazalete creando una bella obra de arte. De manera similar con la terapia: el adulto que ahora tiene el control que no tuvo durante la infancia, puede escoger ver la realidad del pasado, librarse de la auto-culpa, y tomar responsabilidad por reformar el presente. La aceptación no asigna culpa o requiere perdón – simplemente reconoce la realidad y deposita el potencial y la responsabilidad de un cambio sano en el sobreviviente.

Las Cinco Etapas de la Recuperación

Trabajando con el modelo de la familia narcisista, hemos encontrado que existen cinco etapas a través de las cuales los pacientes deben avanzar durante el proceso de la recuperación. A pesar que ocurren en una secuencia lógica, los pacientes brincarán hacia atrás o hacia adelante entre los pasos. Pero sin duda, el poder reconocer, categorizar y explicar las etapas al paciente resulta extremadamente útil para el terapeuta. Abajo describimos las cinco etapas, enriquecidas con problemas que se pudiesen presentar, las soluciones recomendadas y ejemplos.

Etapa Uno: Recapitulando

En la primera etapa, el paciente es capaz de remover la venda de los ojos y ver la realidad de su niñez. Esto tiene que ver con liberarse de las fantasías que la familia ha promulgado a través de los años. Significa aceptar que las cosas nunca fueron ideales, que el infante nunca tuvo control, que las cosas nunca fueron tan buenas como la familia pretende que fueron. Así mismo, significa que el individuo nunca va a poder recrear a esta familia “ideal” - porque de hecho, nunca existió. Los continuos esfuerzos por “hacer las cosas correctamente” (el crear o recrear a la familia ideal) son una pérdida de tiempo, porque no puede y nunca va a suceder. El paciente de niño careció del poder de lograrlo; ella o él como adulto aún carecen de ese poder.

El Problema de la Resistencia. En este etapa, la mayoría de los pacientes no están dispuestos a re-definir la experiencia con su familia de origen en términos de lo que sucedió en realidad, porque implica culpar al sistema parental y liberarse “muy fácil” de cualquier responsabilidad ellos mismos. Este proceso de recapitulación requiere un enfoque terapéutico constante sobre la realidad del pasado justo como afectó al paciente; sin importar cuan amoroso o bien intencionado haya sido el sistema parental – sin importar cuánto pueda el paciente recordar y entender que sus mismos padres tuvieron una terrible niñez, que existieron severos problemas financieros, que la madre estaba enferma mentalmente – la realidad para el paciente criado en una familia narcisista es que sus padres (o al menos uno) eran incapaces de satisfacer sus necesidades emocionales.

El concepto de responsabilidad sin culpa es muy difícil de entender para el paciente. Este es un punto donde el proceso terapéutico puede “atascarse”. Parece que siguen adelante y están haciendo progresos reales durante la terapia, y de pronto están de nuevo con la recitación de la letanía: todo es culpa de mis padres – no puedo culpar a mis padres – es una escapatoria – simplemente soy defectuoso/deficiente, etc. El paciente necesita ser escuchado, que validen sus sentimientos, y ser re-enfocado en la realidad de su niñez y cómo lo afecto. Ya que ésta es una etapa muy difícil, y al mismo tiempo esencial en la terapia, hemos formado unos estratagemas terapéuticos para facilitar el proceso de re-enmarcación (de la experiencia) y re-aprendizaje (de habilidades que fueron enseñadas incorrectamente o simplemente fueron omitidas).

La Fotografía
. Es de mucha ayuda para los individuos criados en familias narcisistas el tener una idea realista de quiénes fueron de niños. Uno de los métodos de escapatoria durante la niñez fue imaginarse que eran de alguna manera responsables por los problemas de la familia (por ser malos, defectuosos, estúpidos, y demás) en un intento por ganar control, creyendo que “si lo he roto, puedo arreglarlo”. Como adultos, aún tienen una idea distorsionada de cuán responsables (o influyentes) fueron – cuánto control tuvieron, y quiénes fueron como niños. Una técnica que es útil para ubicarlos en la realidad es el pedir al paciente que obtenga una fotografía de si mismo entre las edades de tres y siete, que escoja un marco especial, y la ponga en un lugar donde la pueda ver constantemente. La fotografía hace ver al paciente como realmente fue; el marco especial confiere valor y aprecio a la imagen/niño dentro; y el observar constantemente la fotografía obliga al paciente a estar mas listo para enfrentar la realidad del pasado.

Este es siempre un ejercicio interesante e iluminador para el paciente. Cada etapa le presenta oportunidades para aprender acerca de la dinámica de su familia de origen y del niño que fue. La disponibilidad de las fotografías es algunas veces un problema: ya sea que no existan, o que el paciente no pueda conseguir una (¡sí la conseguirá!), o no hay ninguna donde aparezca el paciente solo. La experiencia de buscar un marco también es un problema para muchos pacientes: el o ella no tuvo el tiempo; no pudo conseguir el adecuado; era demasiado costoso o simplemente no quería. Nosotros insistimos gentilmente a motivar al paciente a que procure una fotografía, adquiera un marco adecuado, y luego escoja una buena ubicación para mostrarla. Con ese constante insistir, eventualmente será capaz de hacerlo.

Viéndose como fueron de niños representa regularmente una gran impresión a los pacientes; los adultos se sorprenden de cuán pequeños, lindos y especiales lucían. Algunas fotografías son muy tristes, y algunas son felices. Evocan memorias y reflejan algunos aspectos de la realidad de la niñez del paciente. Es algunas veces extremadamente doloroso, sin embargo, para los pacientes observar a las fotografías, porque son un recordatorio muy conmovedor del pasado y trae a superficie muchos sentimientos. Este ejercicio puede tomar semanas o inclusive meses para cumplirse. Lo que hace, finalmente, es traer la realidad a flote: que ellos fueron niños, no adultos pequeños; que eran pequeños, impotentes y dependientes. Ellos controlaban muy poco de lo que sucedía en su vida, sin mencionar la de otras personas.

Después de un tiempo, a veces sugerimos que le digan mensajes positivos al niño de la fotografía (“Eres muy lindo”, “Eres hermosa”, “Tu merecías ser amada”, “Te amo”, “Intentaste por todos los medios complacer”, etcétera). Ya que posiblemente de adulto el paciente haya gastado mucho tiempo culpándose por las cosas que le sucedieron de niño (especialmente en casos de abuso flagrante), ésta puede ser una etapa importante en el proceso de sanación. De nuevo, puede tomar largo tiempo. Especialmente en casos de abuso sexual, es común que el adulto odie al niño – piense que era malo, sucio, horrible, débil, etc. Cuando esto sucede, es útil que los pacientes vayan a parques o lugares con juegos infantiles donde se encuentren niños pequeños y se imaginen que el abuso que sufrieron le está sucediendo a uno de los pequeños que están observando. ¿Es ese niño malo? ¿Lo merece? Si los pacientes tienen hijos propios, o existe alguien que amen y sea parte de sus vida, es útil que él o ella enmarquen su propio abuso en términos de ese niño o niña: ¿será mi bebe responsable? ¿Es una niña mala o niño malo? Merece él o ella lo que me sucedió a mi? La respuesta invariablemente es no.

También después tal vez hagamos que el paciente regale un pequeño presente al niño de la fotografía: la flor es la señal de amor más simbólica para los adultos (hombres y mujeres), pero aún una pequeña tarjeta de béisbol o un dulce – algo que demuestre amor por parte del paciente – es positivo.

Cuando el adulto aprende a aceptar y a amar al niño en la fotografía, tiene todavía un largo camino por recorrer para ser capaz de aceptar y amar a la versión adulta de ese pequeño. También es más capaz de evaluar condiciones realistas de responsabilidad y control – tanto pasadas como presentes.

Compartimentalizar. El concepto de compartimentalizar es importante para que puedan comenzar a discriminar entre lo que les pertenece a ellos (eso es, para que puedan tomar responsabilidades) y lo que pertenece a otros. Uno de los mayores problemas para los adultos criados en familias narcisistas es que tienden a tomar responsabilidad por cosas sobre las cuales tienen poco o nada de control (tales como aquellas cosas que sucedieron cuando eran niños y eran esencialmente impotentes), pero aún rechazan tomar responsabilidad por lo que les pasa hoy día (cuando son adultos con mucho mas control y poder sobre las decisiones que toman o las acciones que realizan)

La historia de Mark. Mark es un hombre de 29 años que acudió a terapia para lidiar con su depresión. Durante el curso de la terapia, Mark recordó que había sido molestado sexualmente por el Sacerdote familiar durante un periodo de cinco años, comenzando a la edad de siete. Su devota familia Católica Romana había vivido en la pobreza por años desde que su padre había contraído cáncer. Su padre estaba inválido durante ese tiempo y murió cuando Mark tenía doce. “El Padre Ted” era muy amable con la familia, y la madre de Mark lo adoraba. Ayudó a la familia de muchas maneras y estaba muy preocupado por Mark, hijo mayor y único varón. Lo llevaba a juegos de béisbol, shows de automóviles, al cine y a pescar, y le dio al muchacho una variedad de experiencias positivas que de otra manera no hubiese podido tener. El Padre Ted era el héroe de la familia. Fue, por tanto, increíblemente doloroso para Mark cuando las memorias de su abuso sexual comenzaron a brotar.

Mark pasó muchos periodos diciéndose a si mismo, “Lo he inventado todo; estoy enfermo; ¡él nunca hubiera hecho esto!” Por supuesto sabía que había sucedido, pero aceptar la realidad era tan amenazador para el Mark adulto como la experiencia había sido para el Mark pequeño. Luego se defendió de la dolorosa realidad al “adulto-metamorfosear” a su ser infantil: “Pude haberlo detenido si quería; todo es mi culpa; debí haber hecho algo para hacerle creer que eso era lo que quería; En realidad fui un niño malo/sucio”. Mark estaba asumiendo la responsabilidad de su propio abuso, invistiendo a su ser infantil con el poder y control que un niño no tiene.

De manera contraria, Mark continuamente abdicaba su genuino poder de adulto al realizar declaraciones como “No puedo lidiar con esto; esto matará a mi madre; no estoy enojado con nadie; aún si en realidad sucedió, no hay porqué hablar de eso ahora” Inicialmente se negó a conseguir una fotografía, a llevar un diario (Vea el “Diario de Sentimientos” en el Capítulo Cinco”) - en otras palabras, asumir la responsabilidad de su recuperación. Finalmente Mark cayó en cuenta que podía tomar la responsabilidad de experimentar su enojo de una manera positiva, en vez de negarlo y caer en depresión. Aprendió que tenía mucho control sobre su vida ahora y que era apropiado tomar responsabilidad de ella. Al mismo tiempo pudo finalmente ver que no había tenido control durante su niñez y por tanto no podía tomar la responsabilidad de su propia victimización. El uso de la técnica de la fotografía ayudó a Mark a hacer esta diferenciación.


El Problema de la Generalización. Los adultos provenientes de familias narcisistas tienden a generalizar los temas de responsabilidad y culpa y al final terminan sosteniendo posiciones de todo-o-nada. Dependiendo del día de la semana, la fase lunar, o la actitud del camarero, deciden que son responsables por todo (“Oh no! Está lloviendo! ¿Fue algo que dije?”) o por nada (“Así que le dije que ¡si no le gustaba que llegara tres horas tarde al trabajo vistiendo jeans, podía tomar su trabajo y metérselo donde el sol no brilla!”)

La tendencia a generalizar también se muestra como una propensidad a conectar circunstancias sin relación, como si se trataran de una relación causa-efecto. La siguiente viñeta ilustra el punto:

Marie: Soy una perdedora absoluta. Me rebotaron tres cheques, Johnnie reprobó su examen de gramática y el calentador de agua se estropeó.
Terapeuta: Estoy confundido. No estoy de acuerdo que usted sea una perdedora, aunque puedo sin duda entender que usted se sienta de esa manera después de rebotar tres cheques. Pero no logro ver la conexión con el examen de Johnnie y el calentador de agua.
Marie: Soy una buena para nada. Si fuera una persona mas competente, ¡estas cosas no pasarían!
Terapeuta: ¿Usted está diciendo que su hijo no hubiera fallado su examen y que su calentador de agua no se hubiera estropeado si usted fuera más competente?
Mari: ¡Así es!

Para poder evaluar problemas de responsabilidad y control de manera realista, los sobrevivientes necesitan ser capaces de poner sus emociones sobre distintos eventos en departamentos diferentes, para diferenciar los tipos de sentimientos, la severidad y urgencia de las situaciones, el grado de responsabilidad, y el grado de poder/control.

Las Cajas. Una de las herramientas beneficiosas para enseñarles a los pacientes la habilidad de la departamentalización (como arma contra la generalización) es la de las “cajas”. En su forma más rudimentaria, se usa para enseñar el concepto de que distintas realidades pueden existir simultáneamente; por ejemplo:

• Un padre tuvo una niñez abismal, fue forzado a trabajar sesenta horas a la semana en un trabajo horrible, se casó con una mujer que luego lo abandonó junto a sus tres hijos, e hizo lo mejor que pudo para mantener a sus hijos juntos, y que
• Un niño creció temeroso e inseguro, triste y asustado por la frialdad de su padre, sintiendo que no había nadie quien lo protegiera por la ausencia de éste, siempre sintiéndose estúpido y sin valor porque no podía hacer que su padre le pusiera atención, y siempre sintiéndose defectuoso porque era sólo un bebe cuando su madre optó por abandonarlo.

En terapia, hubiésemos llamado al primer apartado “Caja 1”. En esa caja, le decimos al paciente, la realidad de tu padre es: largas horas, pobreza, miedo, carencia de habilidades parentales, falta de tiempo, falta de ayuda, sintiendo que hacía lo mejor que podía. El paciente puede entender eso y puede reconocer cuán dura era la situación de su padre. Esa caja puede ser puesta aparte, y luego, podemos ver la “Caja 2”. La caja 2 representa a la segunda viñeta, contiene la realidad de la experiencia del niño adulto: tratando de ser invisible, sintiéndose asustado e inadecuado, trabajando muy duro todo el tiempo sin reconocimiento, sintiéndose solo, esperanzado a que si lograba más y no causaba problemas podía tener algo de atención – pero siempre fallando.

El paciente es enseñado a entender que ambas condiciones, ambas cajas, existieron. El hecho que Papá se esforzó, no significa que el niño no sufrió daño. Ambas cajas son reales y existen por cuenta propia; una puede ser puesta aparte mientras la otra es explorada. Ésta es la esencia de la compartimentalización.

En una forma más compleja de esta técnica, el paciente se involucra en un juego en el cual diseña cajas imaginarias para guardar diferentes categorías de sentimientos. Se le pide que describa la caja en relación con una variedad de parámetros. La técnica es valiosa en términos de ayudar al paciente a reconocer, etiquetar y por tanto validar sus sentimientos, pero también en términos de ayudarlo a ganar un sentido de dominio y control.

Le permite a los pacientes, mediante visualizaciones, ver que sus sentimientos circunstanciales son finitos; si puedes introducir algo a la caja, entonces tiene tamaño, forma y masa – eso es, puede uno cuantificarlo. Y lo que podemos cuantificar, podemos controlar.

Este juego se puede volver muy complejo a medida que el paciente “se va involucrando” y comienza a fabricar cajas con tamaños, formas, colores y decoraciones muy elaboradas. Ésta forma de la técnica de las cajas requiere que el paciente describa lo siguiente:

1. El contenido de la caja (“Las tareas de Susy”, “Visitando al Hospital”, “Mi trabajo”, “El viaje a la casa de la madre de Felipe”, “Vietnam”, “Ir a la iglesia”, “Miedo”, “Venganza”, “Nuestras finanzas”, “El accidente”, “Cocaína”, etcétera)
2. La Organización de la caja: (todo atestado, cuidadosamente doblado, dentro de una esfera, apilado, desordenado, perfectamente envuelto en capas de tela, lleno de grasa y polvo, limpio y planchado, etcétera)
3. La apariencia de la caja (Rosa; negro; naranja barato; cubierta de tela estampada rosa; toda aplastada y golpeada; cuadrada; una caja para sombreros; de color lavanda con brillos plateados adheridos; enorme; pequeña y redonda; etcétera)
4. Apariencia del cintillo (negro, en forma de moño; de tela suave, grande y esponjosa; delgado de terciopelo azul con plata muy elegante y plano; sin cintillo, simplemente cerrada con clavos, etcétera)
5. Dónde es su lugar (En el guardarropa, enterrada en el patio trasero; en la cómoda; bajo el sol en el pórtico trasero; bajo las botas de invierno; encima de un volcán en erupción; etcétera - “¡Mándela a Hong Kong; para cuando se hayan dado cuenta del error y enviado de vuelta, sabré qué hacer con ella!” y “Póngala en la repisa del guardarropa, bajo la bolsa de boliche de mi marido, si trata de echarle un vistazo, la bola de boliche le caerá justo en la cabeza!” son dos de nuestras respuestas favoritas)

(Para una descripción de una sesión de terapia usando esta técnica, vea el Apéndice B, “Terapia con los Blake”)

Cuando se trabaja con el concepto de aceptación, por lo tanto, el paciente tal vez tenga una caja etiquetada “la situación con mis padres” (o “Mamá y Papá”), por ejemplo, u otra marcada “mis sentimientos” (o “el pequeño Jaime”). El paciente puede entonces poner todas las razones de las acciones de sus padres (y todos los demás atributos, como “no había dinero”, “Papá la golpeaba”, “galletas horneadas”, “intentó lo mejor que pudo”, etcétera) dentro de la primera caja. En la caja del paciente puede estar que “me sentí sin amor”, “traté de ser bueno/a”, “gordo/a”, “siempre me sentí estúpida”, “me sentí inadecuada”, “No sé como relacionarme con la gente”, y demás.

El terapeuta debe entonces ser capaz de subrayar al paciente que estas cajas son dos entidades distintas. Tienen distintos tamaños, lucen diferente, y se guardan en diferentes lugares. No se relacionan físicamente la una a la otra; el contenido no se mezcla porque ambas están cerradas y amarradas con cintillo. Ambas son reales y existen simultáneamente bajo méritos propios. Ambas son válidas. Sin importar las razones del contenido de la caja de los padres, la realidad es que las necesidades de los niños no se satisficieron. Son esas necesidades no cubiertas que pueblan la caja de los padres del adulto.

Liberándose de la negación
. La primera etapa de aceptación muy bien pudiera llamarse “deshaciéndose de la negación”. Esta etapa no sugiere culpa o reclamo; simplemente es una aceptación de la realidad. Probablemente sea la primera vez que el paciente sea motivado a ver la realidad de su crianza. Siempre es doloroso. Más adelante, desde luego, el paciente tal vez asigne culpas y experimente una tremenda ira. Pero si el culpar es motivado desde el inicio, entonces algunos pacientes se abrumarán demasiado como para continuar, y tal vez abandonen la terapia prematuramente.

Etapa Dos: Lamentando la Pérdida de la Fantasía

Esta etapa es tanto la más dolorosa como la más liberadora para los pacientes. Por un lado, el reconocer que la familia “perfecta” no puede ser recreada (porque nunca existió para empezar) es algo triste. Parece remover los últimos vestigios de esperanza en los pacientes, esperanza por una “verdadera familia”. Por otro lado, los pacientes comienzan a ver que pueden dejar de gastar su energía emocional tratando de recrear una situación que nunca existió y obtener la aprobación que nunca tendrán, ahora tienen una enorme cantidad de energía para gastar en fines mas alentadores – tratando de construir una vida plena con las personas que tal vez busquen satisfacer sus necesidades genuinamente.

Los adultos criados en hogares narcisistas se aferran a la fantasía de que de alguna manera pueden manipular o controlar al sistema familiar para obtener el reconocimiento y aprobación que requieren (o sea satisfacer sus necesidades). Tuvieron esta fantasía de niños, y la mantienen de adultos. La realidad, sin embargo, es que tuvieron poco control sobre el sistema parental como niños y tienen poco control sobre el sistema ahora de adultos.

Uno encuentra frecuentemente en estos individuos el fenómeno de “estar siempre esperanzados”: el continuo regreso a situaciones con su familia de origen, con la esperanza de que “ésta vez” si funcionará; (en esta Navidad, todos nos llevaremos bien el uno con el otro, o, en esta Navidad todos obtendrán lo que quieren, Mamá no se emborrachará, y nevará – puedo hacer que suceda). Creen que pueden recrear a la familia perfecta que nunca tuvieron. Pero no pudieron “hacer que sucediera” en aquel entonces, y tampoco pueden ahora.

Concentrar energía en esta fantasía es destructivo por varias razones:

1. Presupone que el paciente es malo, o defectuoso; si él o ella pueden hacerlo mejor, ser diferentes, encontrar la clave, entonces puede satisfacer sus necesidades. En pocas palabras, culpa a la víctima.
2. Mantiene al paciente envuelto con el sistema familiar, el cual priva al mismo de llevar adecuadamente a su propia familia o a sus relaciones. Es una pérdida de tiempo.
3. Aferra al paciente a la idea de que nunca puede obtener lo que quiere: lograr que el sistema parental cubra sus necesidades. Es un escenario previsto para el fracaso.
4. Provoca situaciones en donde oportunidades de interacción saludables con el sistema parental – si alguna vez suceden – se pierdan por mantener constantemente expectativas poco realistas y la ira resultante provocará que cualquier interacción relajada sea imposible. Crea un patrón de oportunidades perdidas.

Una vez que los pacientes pueden lamentar la pérdida de lo que pudo haber sido (pero en realidad, por supuesto, nunca pudo ser), él o ella están listos para seguir adelante. No pudieron y no pueden cambiar a la familia de origen, pero tienen ahora el control y el poder de cambiarse a si mismos y mejorar la calidad de su vida. También, tal vez se abran a la posibilidad de desarrollar una relación basada en la realidad con su familia de origen una vez que dejen de intentar manipular, controlar y obtener aprobación. En otras palabras, tal vez decidan fundir el orinal de cama.

Etapa Tres: Reconocimiento


La tercera etapa de aceptación involucra el reconocer los efectos de ser criado en una familia narcisista que se evidencian en la vida actual del individuo. Esto quiere decir ser capaz de observar rasgos específicos de personalidad y decir, “¡Ahh! Puedo ver de dónde viene eso”. Por ejemplo, tal vez un paciente diga, “no puedo ser asertivo, no puedo decirle a la gente como me siento. Ahora entiendo que no puedo decirlo porque no se como me siento. No sé como me siento porque cuando era un niño, nadie me preguntaba como me sentía. De hecho, para poder sobrevivir en mi familia de origen tenía que enterrar mis sentimientos. No solamente eran poco importantes, sino potencialmente peligrosos. No me era permitido tener sentimientos.” Esta etapa es un reconocimiento de los rasgos presentes como reflejo de experiencias pasadas.

Una consideración terapéutica importante es que los pacientes necesitan escuchar que aunque esos rasgos desarrollados en la niñez pueden ser disfuncionales ahora (en la adultez), fueron valiosos en su tiempo. Aquellos rasgos y habilidades le permitieron al niño continuar funcionando dentro de su familia narcisista; necesitan ser valorados por el terapeuta como un mecanismo de defensa en situaciones difíciles. Ahora, por supuesto, la situación ha cambiado (ahora es adulto; tiene poder y control), y su mecanismo de defensa tal vez necesite ser cambiado. Es vital en la formación de una auto-imagen positiva, sin embargo, que el paciente sea motivado a tener respeto por el niño que fue, y la habilidad de sobrevivencia del mismo. Es, después de todo, esencialmente una versión más grande y de más edad de ese niño: merecía respeto entonces, y lo merece ahora también.

La mayoría de los niños provenientes de familias narcisistas la pasan difícil lidiando con cualquier tipo de crítica, abierta o implícita. Toman el rechazo a cualquier cosa que hacen, piensan o sienten como un rechazo a su persona. Su auto-imagen es demasiado amorfa, y por tanto demasiado vulnerable, como para poder manejar la retroalimentación negativa.
Las consideraciones terapéuticas de nuevo tienen que ver con la validación y el respeto a los mecanismos de sobrevivencia del niño, así como a la validación de la necesidad adulta de cambiar algunos de ellos. Muchos de estos individuos se vuelven “complacientes” en un intento de evitar retroalimentación negativa antes que suceda. Para ellos, cualquiera allá afuera se vuelve un espejo de su propia valía (“Si nadie se enoja conmigo, estoy bien”; “Si alguien – desde el jefe o hasta un niño del barrio – se enoja conmigo, me critica, o me ve de manera extraña, entonces soy malo, estúpido y sin valor”; etcétera). Creen que son en medida de la manera que los demás reaccionan ante ellos.

Regresando al Pozo de Agua
. En la etapa de reconocimiento, los sobrevivientes también experimentan un fenómeno que llamamos “regresando al Pozo de Agua”. Esto simplemente quiere decir que deciden aplicar los nuevos puntos de vista y fortalezas que han aprendido o ganado en la terapia para volver exitosas situaciones disfuncionales. Creen que ahora están listos para enfrentar de nuevo esas situaciones (una familia de origen narcisista, un marido o esposa alcohólicos, o una relación abusiva) y cambiarlas. Ahora que tienen todo este conocimiento, creen que son los suficientemente fuertes para regresar y hacerlo mejor – porque esta vez no caerán en el juego. Este comportamiento tiende a brotar mas fuertemente durante ocasiones anuales tales como cumpleaños, Días de Acción de Gracias, Navidades, o aniversarios de bodas. Este deseo de usar habilidades recién adquiridas para facilitar comportamientos mal adaptados puede llevar al terapeuta a jalarse los cabellos.

Digamos que hay un pozo en su patio trasero. Se ve muy pintoresco; es redondo, hecho con piedras, con un pequeño techo, y un tazón que se puede utilizar para bajar y recoger agua fresca. Usted tiene muchas memorias agradables en el pozo, tal vez yendo con el abuelo o pariente, y ellos ayudándole a subir el tazón. Se sintió importante y orgulloso al poder subir el agua. Luego un día descubre que el pozo ha sido envenenado. Porque cuando usted ingirió el agua, se enfermó. Usted estaba muy triste por no poder regresar al pozo y sacar agua fresca de nuevo. Usted pensó y pensó, y se le ocurrió una idea: Regresaré al pozo, pero usaré un bote nuevo! Así que compra un bote nuevo, saca el agua, la toma – y se enferma. El día siguiente decide tratar de sacar agua con su tarro preferido, aquel con las vaquitas pintadas, y usted bebe, y se enferma. Así que decide tratar de sacar agua con un vaso de plástico, a través de un popote – y se enferma de nuevo. Luego trata de beber el agua parado sobre su cabeza...

Los pacientes entienden el punto. Cuando usted regresa a situaciones dolorosas y disfuncionales con la expectativa de que puede “hacerlo bien”, está preparando el escenario para el fracaso y el dolor.

El reconocimiento de estos patrones, los cuales comparten muchas personas que crecieron en hogares narcisistas, es una parte crucial de la recuperación. Ésta es la base para reformar el oro fundido.

Etapa Cuatro: Evaluación


La evaluación requiere que el paciente haga un análisis de su situación actual: observando los rasgos de personalidad que ahora “posee” y decidiendo cuales desea mantener, y cuales han dejado de ser funcionales y necesitan ser cambiados.

En esta etapa, los pacientes a menudo vuelven a culparse a si mismos en gran medida; hacen comentarios como, “mis padres en realidad no eran tan malos”, y “me siento culpable al venir aquí y hablar mal de mi familia cada semana; no es justo, sabe, porque sólo está escuchando mi lado de la historia”. Usualmente respondemos con algo como, “ésta no es una corte marcial; no estamos aquí para decidir quién dice la 'Verdad', estamos aquí para hablar de sus sentimientos y percepciones. Si sus padres quieren hablar de sus sentimientos y percepciones, pueden ir y conseguir su propio terapeuta”.

Ya que los pacientes tienden a “atascarse” también en esta etapa recordando todas las maneras en las que han “arruinado” su vida, todas las malas decisiones que han tomado, todas las cosas que no dijeron y que debieron (y viceversa), todas las personas que han dejado abusaran de ellos, etcétera, es muy importante que el terapeuta constantemente reafirme al paciente con apoyo positivo. Una de las maneras sin aparentar dar halagos por el simple hecho de hacerlo (“Soplando felicidad a mi trasero”, como un paciente mencionó elegantemente”) es reflejar lo siguiente:

• El paciente estaba operando con limitada información en ese momento, y tomó sus decisiones en base a esa poca información.
• El mecanismo de defensa del paciente tal vez no funcione ahora, pero lo mantuvo a flote – tal vez inclusive lo mantuvo con vida – de niño. Es algo bueno que los haya desarrollado, no algo malo; tal vez en la adultez, sin embargo, quiera desarrollar unos nuevos.

Con esto, el paciente estará desarrollando el plano para la obra de arte que hará con su oro.

Etapa Cinco: Responsabilidad por el Cambio


La quinta etapa de aceptación es, por tanto, trabajar en cambiar aquellos rasgos de personalidad que hayan funcionado durante la niñez, y tal vez hayan facilitado su sobrevivencia, pero ahora son disfuncionales para la vida adulta y definitivamente se están interponiendo en el camino del individuo. Es en esta etapa que el terapeuta es especialmente valioso para el paciente. El terapeuta puede presentar opciones sanas y exhibir posibilidades que no han sido parte del entorno del paciente.

La historia de Janine. Janine entró a terapia con una ansiedad crónica y un agotamiento extenuante. Definitivamente lucía cansada, y su afectación era tanto depresiva como ansiosa. Había acudido a un número de doctores, ninguno había podido identificar la raíz del problema. Le habían recetado píldoras para dormir, antidepresivos, tranquilizantes y vitaminas, y todo había sido nada mas que un remedio temporal para su cansancio y ansiedad.

Producto de una familia narcisista compuesta de un padre juzgador y adicto al trabajo y una madre con un fuerte compromiso religioso, eternamente sufrida y pasiva, Janine había sido criada en el Cinturón Bíblico para creer que su único propósito en la tierra era servir a otros. Ausente en la escuela si se requería su ayuda en la casa o granja; nunca había salido con chicos o participado en eventos fuera del horario escolar, ya que habrían motivado egoísmo. Nadie cuestionó que solamente Janine realizara estos sacrificios; nunca se les pidió a sus hermanos que faltaran a la escuela, y ellos participaban abiertamente en actividades atléticas y fuera de horario. A Janine, sin embargo, se le fue inculcado que su cuerpo era “vehículo para el pecado”, y que la única esperanza de redención que tenía era el entregarse humildemente al servicio a otros. Asertividad o límites no eran palabras que formaran parte del vocabulario de Janine; no estaban integrados a su visión del mundo. De hecho, como confesó después de dos años en terapia, no habría ingresado a terapia si hubiese sabido que sería motivada a ser más asertiva. Ingresó para averiguar por qué estaba tan débil, y fue dándose cuenta de fortalezas que nunca le habían sido permitido explorar.

Durante el curso de la terapia, fue capaz de identificar que tenía pocos o ningún límite. Estaba casada, con cuatro hijos, y era literalmente una esclava de ellos. Más aún, se sentía incómoda al decir no virtualmente a cualquiera que le pidiera algo – sin importar cuán inapropiada o bizarra fuera la propuesta. En varias ocasiones había cuidado a las mascotas de los vecinos (a pesar de ser alérgica a los cabellos de los animales), fue niñera de los hijos de otras personas durante todas las horas del día o noche, proveyó transporte de ida y vuelta a Boston (un viaje de dos horas por tramo) a un vecino que apenas conocía (y que de hecho había sido grosero con ella y la había insultado), se quedó despierta toda la noche realizando una tarea escolar para su hija adolescente cuando ella misma tenía neumonia, y etcétera, etcétera. La mujer no sabía que el rechazar era opción. En su familia de origen era abusada física y verbalmente si se negaba, o inclusive si mostraba poco entusiasmo. Decir no simplemente no era una opción disponible.

El terapeuta de Janine le enseñó el concepto que había un punto medio entre ser totalmente inaccesible (el modelo de sus padres) y ser totalmente accesible (su modelo parental reactivo), y que era apropiado para ella evaluar las peticiones y demandas en base a su tiempo disponible, energía e interés. Era el comienzo de grandes cambios en la vida de Janine. El decir “No” era ahora una opción. Hubo por supuesto otros problemas con los que tuvo que lidiar Janine durante la terapia, pero la idea de rechazar algo como opción válida fue el comienzo de su recuperación – la transformación del oro fundido en algo hermoso.


Culpar y Confrontar


Como hemos mencionado antes, los pacientes, especialmente aquellos que están comprometidos religiosamente, a menudo reportan haber intentado acudir a terapia en el pasado pero no habían podido continuar al haberles sostenido que debían “odiar” o “rechazar” o “confrontar” a sus padres (o quien hubiese sido el tutor disfuncional). Los conceptos de culpar y confrontar no son esenciales en la implementación de este modelo; son problemas individuales que cada dúo paciente/terapeuta debe lidiar de acuerdo al caso en particular. Al trabajar por años con este modelo, hemos notado que los pacientes se sienten mas capaces de entrar en contacto con su ira al estar ausentes las frases acusatorias por parte del terapeuta. Ya que no tienen que defender al sistema parental, son más capaces de observarlo de forma realista.

Cuando la Familia Narcisista fue Traumáticamente Abusiva: El Problema de la Confrontación


El deseo de confrontar al abusador/victimario, especialmente en casos de abuso sexual y asalto físico, es algunas veces extremadamente fuerte en las etapas tempranas de la terapia. Hemos notado en nuestro trabajo con sobrevivientes de abuso sexual infantil que, después que las memorias comienzan a brotar, el impulso inmediato del sobreviviente – especialmente si es varón – es correr y confrontar al abusador/victimario, con el idea de “hacerlo/a pagar por lo que el/ella me hizo”.

La confrontación en estas etapas tempranas no funciona. El paciente lo estaría haciendo por las razones incorrectas y saldría herido en el proceso.
En nuestra práctica grupal, la cual ha visto pasar a cientos de sobrevivientes, las confrontaciones consideradas como prematuras por el terapeuta, pero que aún así se realizaron, han sido dañinas. La confrontación en sí se vuelve el foco de la terapia por semanas, y el progreso del paciente se retrasa.

La confrontación es necesaria y deseable para muchos, pero no para todos los pacientes.
Algunas veces para el momento que el paciente ingresa a terapia, el abusador/victimario ha muerto o se ha ido a otra ciudad o país. Un gesto simbólico es usado en esos casos: una confrontación simulada en la oficina del terapeuta, una carta escrita y luego quemada, una visita al cementerio para entregar una carta o decirle a la persona muerta cómo se siente el sobreviviente. Cuando sea posible, una confrontación directa cara a cara, una cita entre el sobreviviente y el abusador en la oficina del terapeuta, es frecuentemente un paso importante en el proceso de sanación. Pero esto es únicamente valido cuando el paciente lo hace por las razones correctas.

La “razón correcta” tiene que ver con las expectativas que el paciente tenga de la confrontación.
Si lo que quiere es revancha, obtener una disculpa, causar daño físico, hacer que el abusador admita lo que hizo, para “verla retorcerse” o para “limpiar el aire para que podamos comenzar de nuevo”, la intervención fracasará. De hecho, si el paciente desea cualquier cosa del abusador, la confrontación estará destinada al fracaso. Se terminará sintiendo peor que cuando comenzó, porque todo lo que habría hecho sería recordar los viejos tiempos. Trataría de impactar al sistema parental/perpetrador – cambiarlo, controlarlo, manipularlo o afectarlo – y no puede. No tiene el poder ni el control. Desde luego puede “hacerlo público”, pero esa es una espada de doble filo también, y necesita de cuidadosa consideración junto al terapeuta.

La razón correcta para confrontar es habilitar al sobreviviente para decirle al perpetrador lo que sucedió y cómo se siente el sobreviviente; cómo ha afectado su vida, sus sentimientos hacia si mismo y hacia el mundo; cuanto dolor ha causado el abusador en él; y cómo se siente ahora acerca del abusador. Es un acto puramente egoísta. No es para cambiar al abusador, o hacerlo admitir lo que hizo. No es acerca del abusador; es acerca del sobreviviente. Por esta ocasión, el sobreviviente tendrá la oportunidad de validar la experiencia de su niñez y hablar acerca de sus sentimientos. La reacción del abusador es irrelevante. Cuando el paciente puede escribir la carta, o arreglar la cita, sin expectativas del abusador, la confrontación será exitosa. El paciente habrá cumplido su meta.

Es deseable para el terapeuta anticipar que el deseo de confrontar surgirá prematuramente, y estar listo para manejarlo. En sesiones anteriores, cuando el paciente esté comenzando a tener memorias o recuerdos, introducimos la posibilidad de confrontación como opción, algo que el paciente tal vez quiera o no hacer, en un futuro distante. Cuando la fuerte urgencia de confrontar aparece prematuramente, sugerimos que el paciente lo aplace “hasta la otra semana. No lo hagamos esta semana – vamos a darle una semana para pensarlo”. O decimos, “¿Porque no traes la carta antes de enviarla por correo? Podemos repasarla juntos y asegurarnos que es exactamente lo que quieres decir”. Somos muy directos para decir al paciente que es prematuro y por qué creemos que es así. Pero también lo hacemos de una manera amable, dejando la puerta abierta para “la siguiente semana” o “trayendo la carta” para que el paciente no se sienta rechazado o detenido.

Luego, si el paciente sigue adelante y va contra nuestro consejo, ellos se sentirán menos avergonzados cuando nos lo digan, ya que la puerta estaba abierta – aún si fue sólo un poco.

Perdón

Por el contrario, el perdón no es tampoco una parte esencial de nuestro modelo. Cuando se nos confronta con el tema de perdonar al abusador, creemos que eso pertenece más al dominio espiritual, que al psicológico. A pesar que el tema del perdón ha sido tratado ámpliamente por Scott Peck, Bass y Davis y otros, nosotros no lo procuramos (2). De acuerdo a nuestra experiencia, la presión auto-impuesta por perdonar al perpetrador a menudo se interpone en el camino de la recuperación genuina, ya que puede actuar como tope de la necesaria expresión de ira y auto-validación de sentimientos por parte del paciente. Cuando los pacientes preguntan acerca del asunto, respondemos que en base a nuestra experiencia, el perdonar es más un sentimiento o condición del ser más que un acto. Como tal, no puede ser legislado o sujeto a decisión; si sucede, sucede por si mismo. Se le pide al paciente una reflexión de la realidad, no un juicio.

Conclusión


Aceptar la realidad de crecer en una familia narcisista representa más de la mitad de la batalla en pos de la recuperación. De nuevo, un aspecto particular de este modelo es que, como hemos subrayado anteriormente, no implica culpar o juzgar, confrontar o perdonar. Implica reconocimiento de cómo hemos aprendido lo que hemos aprendido, y como podemos re-aprender para hacernos de una vida mas satisfactoria. Aleja la responsabilidad del paciente por la disfunción siendo niño, pero le asigna la responsabilidad de su recuperación como adulto. De nuevo, él o ella han sido moldeados por sus experiencias pasadas, pero no necesitan ser definidos más por ellas.

Notas


1. Alcoholics Anonymous, Alcoholics Anonymous (Cornwall, NY: Cornwall Press, 1939).

2. Scott M. Peck, The Road Less Traveled: A New Psychology of Love Traditional Values, and Spiritual Growth (New York: Simon and Schuster, 1978); Ellen Bass and Laura Davis, The Courage to Heal: A Guide for Women Survivors of Child Sexual Abuse (New York: Perennial Library, 1990).


14 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola! Soy Luci y quiero agradecerles de corazón la existencia de este blog. Me ha ayudado montones, me ha traído mucho alivio pero también mucho dolor. Pero si el dolor sirve para cambiar y crecer bienvenido sea.

Ya pasé los cuarenta y siempre he tenido problemas de relación con los hombres. Nunca he pasado de noviazgos fugaces, aventuras de pocos días, siempre con hombres inaccesibles (emocionalmente inaccesibles, adictos en carrera, con compromiso, etc.). Mis dificultades con los relacionamientos se expanden también a otras áreas pero la afectiva-amorosa es la que más me duele. Básicamente siempre estoy poniendo distancia. Si alguien pretende acercarse me pone un poco nerviosa, por otro lado me he sentido atraída por quienes no parecen interesarse mucho por mí, etc. etc.

Hace unos años, al conocer Al-Anon creí que la base de todos mis problemas tenían que ver con el alcoholismo de mi padre. Por esa época leí “Mujeres que aman demasiado”, de R. Norwood, “Codependencia”, de M. Beattie, libros con cuyos contenidos me sentía muy identificada. Pero aún así sentía que había “una parte que estaba faltando”. Mi experiencia difería un poco de muchos compañeros de grupo (Al-Anon), como que no terminaban de entender, o yo no terminaba de poder explicar qué me sucedía.

Luego de una última relación que terminó como las anteriores, poco menos que desvaneciéndose en el aire, traté de entender qué es lo que tenía en común con las anteriores. En muchos aspectos este hombre era diferente pero igual algo se mantenía constante. Busqué ayuda por varios lados y empecé a asistir a las reuniones de SLAA (Dependientes anónimos de Amor y Sexo) identificándome con lo que ellos llaman la “anorexia emocional” y también con la adicción al seudoamor. Por otro lado la palabra narcisismo empezó a resonar en mi cabeza. La había leído hace tiempo en un foro de “Mujeres que aman demasiado” en inglés en el que participo cada tanto. Y sí, este hombre tiene, al igual que mi padre tenía, marcadas características naricisistas. Y yo relacionándome con él me sentía como en casa.

A partir de ahí empecé a navegar por la web buscando todo tipo de información al respecto y casi lo único que encontré en español fue este blog. Leí todos los artículos y salí corriendo a comprar el libro de Alice Miller, “El drama del niño dotado”. ¡Qué fuerte! La sensación fue como si me hubieran dado un fuerte palo en la cabeza. Procuré en internet grupos de hijos adultos de narcisistas, en inglés, pero en general los temas van de “cómo lidiar con el familiar narcisista” y el compartir en inglés no me resulta tan fácil. Mi familiar narcisista, mi padre, falleció hace unos años, así que esa relación en el día a día no es un problema. Sí creo que tengo mucho para trabajar en torno a la conexión con mis emociones y sentimientos, aprender a identificarlas, expresarlas. Durante mucho tiempo he ido por la vida con una especie de blindaje emocional y me ha pasado de poder reconocer cómo me sentía en determinada circunstancia dos o tres días después. También que una antigua terapeuta me preguntase: “¿Y ud. qué sintió?”. Y yo quedar como en blanco. Siento que la necesidad de aceptación, de aprobación que tengo es un poco exagerada y muchas veces no guarda relación con lo que está sucediendo realmente. Sigo haciendo terapia, con otra terapeuta… Pero a veces me queda la duda de cuán efectiva pueda ser la terapia o esta terapia.

En fin, espero que el tiempo me aclare un poco toda esta maraña de información y emociones que tengo, porque siento una mezcla de alivio, por identificar el problema, y miedo, miedo a no poder crecer emocionalmente.
Una vez más, quiero agradecerles por el blog, quedo a la espera de nuevos artículos y quería aprovechar para también dejar aquí la sugerencia de formar un grupo o foro online de “hijos adultos de narcisistas”, o algo similar (tal vez no restringido sólo a hijos, podría tener “secciones”). Tal vez del blog se pueda sacar un link para un foro o algo así. Creo que en la recuperación es muy importante compartir, leer otros testimonios, ver qué herramientas utilizan otras personas para tratar de superar estas dificultades, etc., y así no sentirnos tan solos en este camino.

Gracias por todo!

Luci

Chu 楚林 dijo...

Hola Luci:

Nos alegra que este blog te haya servido. Se nota que eres una luchadora en busca de respuestas y de Ser, por lo que no creo que tengas que temer por no poder lograrlo.

Como bien has notado, existe muy poca información en español sobre el narcisismo. Estamos haciendo todo lo posible por traducir más información, y les rogamos un poquito de paciencia.

En cuanto a la creación de un grupo, copio debajo la respuesta que di en otro comentario:
"Para aquéllos que nos han preguntado si sería posible crear un grupo de discusión relacionado con los temas del blog: Lamentablemente, por ahora no contamos con un equipo lo suficientemente grande, pero mantenemos su idea en mente. Haremos todo lo posible por lograrlo. Pero pora ahora, preferimos concentrarnos en traducir más material importante y responder a cuantos más comentarios podamos. Disculpen la incomodidad que les significa tener que chequear los comentarios cada día, y les rogamos nos tengan un poquito de paciencia. Mientras tanto, puede suscribirse al lector RSS de comenarios, para poder enterarse de cuándo se publican nuevas opiniones. Un grupo de discusión será muy posible y benéfico para todos si contamos con más material. Eso nos ayudará a todos a analizar estudios, y no sólo nuestra opinión, que puede parecerles subjetiva si no la corroboramos.

Por favor sigan compartiendo sus historias. Millones de gracias por su apertura y sus ganas de salir adelante. Ayúdennos a difundir esta información si estiman que les ha ayudado. Una buena manera de hacerlo es creando un blog en el cual pueden citar artículos, contar sus experiencias en forma anónima, o cualquier otra idea que se les ocurra. Queremos que esta información sea gratuita para todos."

Si vemos que muchos de ustedes tienen ganas de formar un grupo y que en un futuro no tan lejano poseemos más material en español, sería buenísimo concretarlo.

En cuanto a si una terapia es efectiva o no, tú sola podrás ver si es tiempo de dejarla o de cambiar de psicólogo. Lamentablemente, nuestra experiencia nos demuestra que no hay muchos psicólogos que hayan estudiado el narcisismo o la psicopatía como lo hicieron los autores que citamos en este blog. Es una pena. Pero siempre puedes obtener elementos de gran utilidad en un terapeuta, siempre y cuando logre inspirarte confianza y sea competente. Lamentablemente, es una lotería encontrar uno bueno.

Es interesante lo que cuentas acerca de la anorexia emocional y tu búsqueda. Si te interesa, nosotros estaríamos encantados de que nos contaras más sobre lo que aprendiste, para que entre todos podamos rescatar los puntos positivos y negativos y encontrar teorías que complementen las nuestras. Es una búsqueda constante, y el aporte de cada uno de ustedes es tan valioso como el nuestro.

Si aún no lo has hecho, creo que además de analizar la personalidad de tu padre y cómo te afectó en la búsqueda de hombres (vas por buen camino), te convendría analizar también el papel que desempeñó tu madre. Como mujeres, nosotras adoptamos muchísimas características de nuestras madres, y los hombres de sus padres. Y una madre pasiva que se deja dominar por un narcisista es tanto o más dañina que el propio narcicista. Es el modelo que recibimos. El arquetipo de la protección y el cariño. Si una madre no logra brindar eso a sus hijos, les dejará indudablemente marcas. Es sólo un consejo, en caso de que pueda ayudarte. Para más información, te invito a que leas el comentario que le escribí a un anónimo el 4/10 y a una anónima del 2/10 en este artículo.

No te culpes por haber caído en relaciones como las que describes. No es tu culpa, y la buena noticia es que ahora lo ves, y aunque vuelvas a caer, cada vez te volverás más fuerte e inmune a la manipulación.

En otro comentario, hablamos de la "disociación". Creo que es un concepto que puede ayudarte a ver por qué te costaba SENTIR. Copio debajo un fragmento que escribimos como comentario bajo el artículo Los rasgos psicopáticos - Doctor Hugo Marietán

"Cuando durante la infancia se crean vacíos y heridas emocionales, el niño trata de compensar el sufrimiento mediante lo que comúnmente se conoce como la disociación. En pocas palabras, el dolor es tan grande que la persona decide creer que éste no existe y lo oculta con una falsa felicidad o tranquilidad. Y debido a que este proceso es inconsciente y no cura el problema de raíz, la carencia afectiva siempre quedará latente. Es así como, una vez adultas, muchas personas actúan de cierta manera de acuerdo con lo que sienten que la sociedad espera de ellas si desean ser amadas. Del mismo modo, poseen una voz interna (que algunos expertos denominan introyecto) que los critica, les dice que no son dignos de amor ni aprecio, etc. Por consiguiente, creerán que merecen sufrir. Y una relación o amistad con un psicópata reforzará esta creencia. Se puede decir entonces que sienten una suerte de satisfacción 'masoquista' al ver que su vida confirma el modo negativo en que ellos se ven a sí mismos. Como verán, se requiere de mucha comprensión de la psicología de cada uno para aprender a valorarse y a respetarse a fin de permitir que un depredador nos impida salir de ese círculo vicioso. "

Por último, creo que mi mensaje dirigido a la anónima del 14/10 en este artículo también se aplica a tu situación.

Espero que este humilde comentario pueda darte esperanzas. No bajes los brazos. Todos tenemos heridas y todos somos narcisistas en mayor o menor grado. Pero muchos podemos convertirnos en mejores personas, capaces de sentir y de dar felicidad.

Saludos afectuosos.

Anónimo dijo...

Hola, aquí Luci otra vez.
Muchísimas gracias Chu por el comentartio y las sugerencias.

En relación a mi madre, su figura siempre me ha resultado más compleja y generadora de sentimientos contradictorios que la de mi padre (el narcisista). De alguna manera mi padre era más “simple” u “obvio” a mi vista. Creo que durante años (y muy para mi pesar, hasta hace muy poco) esperé que mi madre me “defendiera” de la agresión emocional constante de mi padre y eso nunca ocurrió. Dudo qué me generaba más dolor. Por otro lado siempre me entristeció ver a mi madre como una persona con gran potencial artístico que nunca lo llegó a desarrollar como hubiera podido. No es para echarle la culpa a mi padre, sino que creo que ha sido tan baja la autoestima de mi madre que prefirió “admirar” a mi padre que trabajar por sí misma. También se dedicó a oficiar de puente entre mi padre y el mundo, y toda comunicación con mi padre era mediatizada por ella. Es decir, si yo telefoneaba a su casa, invariablemente atendía mi madre, yo pedía para hablar con mi padre y no había forma de que mi madre no se enterase qué era lo que iba a preguntar o comentar. Una vez informada se encargaba de pasar el mensaje de ida y el de vuelta. Más de una vez se lo reclamé pero como que ella nunca lo entendió. Lo hacía “para ahorrar tiempo”, “para ayudar”, etc. Al final desistí de reclamar.
Cuando pienso que características de mi madre habré adoptado… la verdad es que se me ponen los pelos de punta.

Y sobre la anorexia emocional, según entiendo este concepto es manejado básicamente por SLAA (sex and love addicts anonymous/adictos al sexo y al amor anónimos). En Brasil, Portugal y algunos países de habla hispana este programa es conocido como DASA (dependientes de amor y sexo anónimo) (www.slaa.org.br/br/index.htm y http://www.slaa.org.br/es/40_preguntas.htm). No he encontrado en otros sitios de internet la expresión “anorexia emocional”.
Llegué a DASA a raíz de esa última relación de la que hablaba en mi primer comentario. Al oír hablar de “anorexia emocional” me sentí bastante identificada. A continuación copio algunos párrafos de un folleto de DASA:

“En los desórdenes alimenticios, la anorexia es definida como el rechazo compulsivo hacia la comida. En el área del sexo y del amor, la anorexia tiene una definición similar: es un rechazo compulsivo de dar o recibir nutrición social, sexual o emocional.”
………………..
“Algunos de nosotros podemos haber estado sin tener relaciones sexuales o sin tener relaciones personales cercanas, durante años. O podemos estar en relaciones pero encontrando muy difícil la intimidad emocional. Podemos ser los miembros de DASA que raramente hablamos en las reuniones, desapareciendo al instante que finaliza la misma. O podemos ser aquellos que, fuera de las reuniones, somos muy poco sociables. O podemos ser del tipo de los que no tienen amigos íntimos. Podemos conocer a muchas personas, pero ninguna que nos sea próxima. O tener relaciones íntimas apenas con ciertas personas, nuestros hijos por ejemplo, pero manteniendo una distancia de las demás personas. Existen muchas otras formas de anorexia. Pero independientemente de cuál sea nuestro caso, nos hemos distanciado de experimentar el amor.”
………………
“Así como nuestros sentimientos pueden variar mucho, de la misma manera sucede con nuestros patrones de comportamientos. Para algunos de nosotros, la anorexia puede tomar la forma de un miedo paralizante de efectuar llamadas telefónicas. Algunos funcionamos bien en situaciones particulares como, por ejemplo, en el trabajo, donde la intimidad no es normalmente valorada, pero nos ponemos distantes con la familia o los amigos. Otros de nosotros usamos el alcohol o las drogas para retraernos emocionalmente. O usamos esas substancias para sentirnos audaces, sexual, emocional o socialmente; mientras que en el fondo evitábamos el contacto significativo con los demás. De esa forma, usamos otras dependencias para practicar nuestra anorexia.”
……………
“Algunos de nosotros, por ejemplo, saben que pueden dar amor, pero no tienen ninguna idea de que pueden recibirlo. Otros solo sabemos responder a las necesidades de los demás, pero no conocemos cuáles pueden ser nuestras propias necesidades. Algunos de nosotros nunca conocieron la alegría de estar en sociedad, la intimidad honesta o la reciprocidad emocional. No tenemos noción de esas cosas. Enfrentados con la idea de satisfacer nuestras propias necesidades, nos sentimos confusos, pues no sabemos ni siquiera nombrarlas.”
…………………….
“Del mismo modo que existen formas obvias de practicar la anorexia, también existen formas discretas y sutiles. Algunos anoréxicos pueden no ser adictos de ninguna otra forma. De todos modos, bajo la superficie, la anorexia es una adicción activa: consiste en no hacer algo, no hacerlo y no hacerlo. No confiar, no comprometerse, no entregarse. De esa forma, al contrario de cuando se toma una bebida o droga, los síntomas de la anorexia son oscuros, solapados. “
……………………..
Luego en el folleto siguen “50 preguntas para un autodiagnóstico”, de las cuales respondí afirmativamente más de veinticinco.
Desde hace un tiempo estoy pensando, tratando de reflexionar sobre cuáles puedan ser posibles actitudes anoréxicas de mi parte y he encontrado más de las que yo quisiera.

- Ser impuntual, estar siempre apurada. Llego a los lugares donde trabajo o desempeño actividades docentes con el tiempo justo para cumplir con lo que tenga que hacer, sin posibilidad (aparente) de sociabilizar con otras personas que trabajan en el lugar.
- Soy muy desordenada (con diagnóstico de “posible trastorno de déficit de atención”), pero no para todas las áreas. Pero mi casa en general está desordena y me da vergüenza que venga gente. (Dicho así suena un poco loco, lo sé).
- Durante años compré en un supermercado que me queda más lejos que el almacén de barrio, porque en el supermercado no pasa más de un “buenas noches, buenas noches” con la cajera y en el almacén los dueños conversan con los clientes, hacen preguntas, etc.
- He preferido caminar de más que preguntarle a un extraño en la calle o en el ómnibus (sea hombre, mujer, joven, mayor) por alguna indicación.
- Muchas veces me ha pasado de llegar un viernes de noche a mi casa y no hablar con nadie (salvo el mínimo intercambio de palabras en el super, por ej.) hasta el domingo de tarde.
-
En fin, he tenido (y todavía tengo) muchos más comportamientos de este tipo, que trato de ir identificando (y ojalá que en un futuro próximo cambiando). Hace años no me llamaba mucho la atención ser así, tiempo después empecé a verme como rara, diferente a los que me rodeaban. Hoy veo que es una afección fruto de la forma en que fui criada. Lamentablemente dentro de DASA, o al menos según he ido viendo, no hay tanta información al respecto (y sí mucho más sobre adicción al sexo).

Cuando empecé a informarme sobre las características de hijos de narcisistas no pude menos que vincularlo con este concepto de anorexia emocional. Me da la impresión que la anorexia emocional es una suerte de consecuencia del narcisimo en la familia. Claro, evidentemente no es la única posibilidad, porque mi hermana y yo fuimos criadas en el mismo ámbito (con una diferencia de unos años) y no creo que ella sea una anoréxica emocional, o si lo es de otro “tipo”. Seguramente también haya dentro de los hijos de los narcisistas diversos tipos, según la “estrategia” que cada uno haya podido implementar para “sobrevivir”. En fin, esto último no lo he leído en ningún lado. Son tan solo ideas que me pasan por la mente.

Algo dije en mi primer comentario sobre que mi principal interés hoy es poder seguir algún plan de recuperación de las secuelas que ha dejado en mí ser hija de narcisista; poder curar o sanar las heridas y relacionarme de una manera sana; poder dar y recibir amor (tan sencillo y tan complejo, como eso). En estos momentos me siento un poco abrumada por la cantidad de información que me ha llegado y el no tener muy claro como pasarla a la práctica, o como se dice en jerga futbolera, bajar la pelota al piso.

Tal vez, siguiendo sus sugerencias, comience un blog que pueda servir para ordenarme un poco, también como registro y si de paso puede ayudar a alguien, mejor que mejor.

Una vez más muchísimas pero muchísimas gracias por este espacio.

Con cariño,

Luci

Chu 楚林 dijo...

Hola Luci:

Muchísimas gracias por tu respuesta, tus ganas de aprender y la información que compartiste.

He aquí algunos comentarios:

1. Si bien es duro notar que has adoptado tantas características de tu madre, la buena noticia es que NO eres ella:-) Puedes elegir ser totalmente diferente. Un consejo que puedo darte basándome en mi propia experiencia es que la veas como si representara tu propio futuro. Sus relaciones, su trabajo, su vida en general es lo que te tocaría si decidieras no cambiar. Al verlo, te será más fácil modificar los rasgos que no te gustan en tu/su conducta. La única manera de cambiar el futuro es cambiando el presente:-). Puedes lograrlo de a poco, y convertirte en esa persona que sueñas con ser.

2. En efecto, la comparación con la anorexia emocional es muy atinada. Y como en un trastorno alimenticio, el primer paso consiste en reconocer el problema. Tú llevas haciéndolo, así que tienes todas las esperanzas del mundo. Y como bien lo has dicho, si dentro de DASA no encuentras información suficiente sobre tu caso, has llegado al lugar correcto. El concepto de narcisismo familiar te aportará otras piezas del rompecabeza, ya que adopta una visión mucho más amplia de esas conductas "anoréxicas".

3. Tienes muchísima razón en cuanto a las diferencias entre hermanos. Cada hijo aprende a sobrevivir de manera diferente. He aquí una cita de The Narcissistic Family" que puede servirte:

"De modo contrario, todos hemos tenido pacientes que vienen de familias con problemas de alcohol (o algún otro problema clásico de las familias disfuncionales) pero que sin embargo han resultado ser personas sorprendentemente bien ubicadas. Tienen un buen sentido de quiénes son y han logrado escoger parejas adecuadas, ser padres cariñosos, tener amistades cercanas y carreras satisfactorias. Las familias con un cierto grado de disfunción tal vez produzcan un niño que lo haga muy bien mientras que los demás sean un desastre, psicológicamente hablando. ¿Por qué este niño parece escapar relativamente indemne? Postulamos que este niño pudo satisfacer sus necesidades en mayor grado que sus hermanos o hermanas.

Sabemos que ningún niño crece exactamente igual bajo el mismo ambiente; los padres responden distinto para cada hijo o hija. Esta respuesta se basa en la personalidad de los padres y del niño. Un hijo tal vez haya sacado el mismo sentido del humor que la madre, el otro tal vez comparta el amor por la pesca con Papá, y el tercero tal vez sea un muy cariñoso.

La manera en que los padres se relacionan con estos tres hijos tal vez sea diferente porque los niños son diferentes, y porque los sentimientos de los padres (principalmente acerca de ellos mismos) durante las distintas interacciones también varían. Por esto es posible que un niño en una familia logre cubrir sus necesidades emocionales mejor y mas consistentemente que los otros." (de Características de la familia narcisista)

Muchas variables entran en juego en la personalidad. Lo que importa es que tú puedas salir adelante a pesar de las heridas.

4. En cuanto a cómo pasar de la teoría a la práctica, lo mejor es hacerlo paso por paso, y con mucha paciencia. Es como aprender a conducir. Primero nos parece casi imposible, pero con el tiempo se convierte en algo automático. Lo mismo sucede con la personalidad. El 90% de lo que somos corresponde a lo que aprendimos, y no a nuestra esencia. Con eso en mente, puedes darte pequeños desafíos cada día, haciendo lo que no le gusta a tu personalidad. Por ejemplo, un día puedes entrenarte a ser puntual, o preguntarle algo a un extraño en la calle, etc. Cada pequeño logro aumentará la confianza en ti misma.

En cuanto al desorden en tu casa, quizás te ayude pensar que tu hogar es una imagen de tu personalidad. Si tienes una casa desordenada, sucia, etc., no te gusta recibir a nadie, a menos que se trate de alguien más desordenado que tú. Bueno, lo mismo sucede con las relaciones. Si no te conoces ni respetas ni amas, no querrás invitar a nadie a compartir tu vida contigo (anorexia emocional), a menos que sea alguien dañino porque crees que eso es lo que mereces. Entonces, puedes usar tu casa como una manera de curar también tu psique. De a poco, y sin presiones. El día de mañana, te gustará incluso invitar gente a compartir tu casa y tu psique. Conociendo bien tus gustos y limitaciones, dejarás incluso que te ayuden con la "decoración" y varios aspectos de tu vida. .;-)

Espero que estas palabras te hayan servido. Un abrazo, y mucha fuerza.

Anónimo dijo...

Gracias !!!!! gracias !!! hoy es dia de navidad y me siento dichosa, de verdad existe papa noel como la ilusion de q algo en el cielo hace q suceda alguna cosa buena un dia como hoy..navidad.
y si este blog es mi regalo ...hoy me siento cintenida... los felicito el contenido es excelente..claro didactico y academico populizado... genial gracias...
soy gaby hija de madre narcisista y padre no se jaj
tengo 18 años de terapia con distintos profesionales y estube lidiando toda mi vida con amores equivocados por q me enamoro obsesivamente de tipos q tienen las caracteristicas de mi madre... ahora estoy tratando de aprender algo de esta obsecionb compulsiva les agradeceria informacion...luego sigo hoy es navidad besososss y gracias nueva familia

Anónimo dijo...

Gracias !!!!! gracias !!! hoy es dia de navidad y me siento dichosa, de verdad existe papa noel como la ilusion de q algo en el cielo hace q suceda alguna cosa buena un dia como hoy..navidad.
y si este blog es mi regalo ...hoy me siento cintenida... los felicito el contenido es excelente..claro didactico y academico populizado... genial gracias...
soy gaby hija de madre narcisista y padre no se jaj
tengo 18 años de terapia con distintos profesionales y estube lidiando toda mi vida con amores equivocados por q me enamoro obsesivamente de tipos q tienen las caracteristicas de mi madre... ahora estoy tratando de aprender algo de esta obsecionb compulsiva les agradeceria informacion...luego sigo hoy es navidad besososss y gracias nueva familia

Anónimo dijo...

Hola a todos, y gracias Lucy por tu entrada, voy a empezar a buscar las 50 preguntas para el autodiagnóstico. Pues aunque yo si tengo relaciones íntimas con algunas amigas, y la he tenido con un hombre, durante 13 años, pero era falsa porque el se había acercado a mi con una mentira que había soltado mi hermano sobre mí, Dios, tengo una vida a mis espaldas que desconozco gracias a mi hermano, y es difícil lidiar con ello. Pero lo intento. Vaya que no busco la anorexia emocional como la llamas, sino lo contrario, pero no me atrevo a lanzarme, porque desconfío, pero ahora que intento controlar mi vida, sé que algo tocada estoy y lo del autodiagnóstico espero que me sirva.
Muchas gracias. Lima

Anónimo dijo...

Hola Lima (soy Luci),

A continuación copio algunas de las preguntas del cuestionario del autodiagnóstico de Anorexia de DASA. El resto las puedes ver en un blog que estoy armando sobre el cruce que hay en mí entre anorexia emocional, adicción al amor y narcisismo en la familia que se llama: micaminoderecuperacion.wordpress.com
Hasta el momento sigo convencida de que hay una estrecha relación entre el narcisismo en mi familia y mis dificultades en relacionarme. Hoy no me preocupan tanto los narcisistas en mi familia sino cómo relaciono yo con amistades, parejas, compañeros de trabajo, etc. En esa búsqueda estoy.
Como prometí, algunas de las preguntas...

1. ¿Pasa usted largos períodos de tiempo sin ningún tipo de relación amorosa o sexual?
2. ¿Pasa usted largos períodos de tiempo sin actividades sociales?
3. ¿A pesar de estar en una relación usted percibe que, por un largo tiempo, no experimenta el romance, sexualidad, intimidad o amistad?
4. ¿Se siente usted más solo de lo que le gustaría, pero se siente incapaz de cambiar eso?
5. ¿Tiene usted dificultad en el trabajo para desenvolverse en las relaciones, conversa sólo cuando es absolutamente necesario o se esconde detrás del trabajo?
6. ¿Evita usted relaciones con el sexo opuesto o con su propio sexo?
7. ¿Se siente usted desubicado cuando está en grupos?
8. ¿Tiene usted miedo de ser notado?
9. ¿Estar en presencia de los demás lo deja exhausto, aún cuando a usted le gusta esto?
10. ¿Usted generalmente entra en pánico o aparta a las personas cuando ellas comienzan a estar mucho más cercanas?
11. ¿Acostumbra usted tratar de esquivar o controlar completamente sus emociones, sensaciones sexuales o situaciones de grupo?
12. ¿Usted se siente incómodo cuando le dan cariño, afecto o amor?
13. ¿Acostumbra usted a tener miedo de encontrar a alguien que le atraiga?
14. ¿Usted se siente más seguro cuando una relación está en el nivel del coqueteo o seducción?
15. ¿Usted siente un profundo pesimismo en relación a su habilidad de tener una relación íntima duradera?
16. ¿Usted se ve continuamente atraído por personas que no satisfacen sus necesidades?
17. ¿Tiene usted miedo de relajarse en presencia de las personas porque tiene miedo que eso lleve a una situación sexual?
18. ¿Fantasea usted sobre tener una relación si en verdad la persigue?
19. ¿Sus hábitos sexuales, por ejemplo, la masturbación, lo mantienen alejado de las relaciones?
20. Anhedonia significa el rechazo de dar y recibir placer. ¿Usted practica eso?
21. ¿Usted normalmente ignora sus necesidades físicas y emocionales en favor de los demás?
22. ¿Usted pasa por momentos difíciles al divertirse y relajarse con otras personas?
23. ¿Usted tiene dificultades para establecer limites saludables al punto de alejarse completamente de los demás?
24. ¿Todo tiene que estar perfecto antes que usted se comprometa?
25. ¿Envidia usted a personas más expresivas?

Una vez más, gracias por este espacio y a toda la gente que deja comentarios.
Da mucha esperanza.

Luci

Anónimo dijo...

Hola tengo 26 años y por ahi de los 18 me di cuenta que algo no era normal con mi mama. No le atinaba exactamente si era egoismo, maldad, ignorancia, o enfermedad mental. Hace dos meses me tope con un blog en ingles titulado hijas de madres narcisistas y pude leer la descripcion de lo que es un narcisista. Me abrio completamente los ojos, en mi ignorancia pensaba que narcisismo era solo vanidad. Mi mama para el mundo es una madre abnegada, para mi es una persona que abuso de mi y permitio que otra gente me abusara nomas por quedar bien con otros. Lo que me aturde es que siendo un adulto profesionista aun no logro deshacerme de todo el equipaje emocional que conlleva esta relacion. He querido buscar terapia. No se si sabria por donde empezar. Mi papa es esquizofrenico asi que es una mezcla de recuerdos extraños y penosos. Me tope con su blog y voy a empezar a poner en practica los 5 pasos de recuperacion. Ya les platicare como me va. No quiero dejar este mensaje como queja, tengo 4 maravillosos hermanos con los que comparto este secreto, trauma?, son los unicos que en realidad entienden la situacion (es dificil de explicar por ejemplo a mi esposo, creo que el me considera mala hija por no tener la relacion de afecto que el tiene con sus padres). Creo que tratar mi situacion con humor me ha ayudado a sobrevivir. Muchas gracias por este espacio.

Anónimo dijo...

Es interesante, pero todas parecen ser herramientas psicológicas cuando el maltrador ya murió, está lejos o ya no tiene control sobre la victima. Pero cuando se es adulto y todavía tienes que lidiar con un pariente narcicista, tienes que poner todo tu esfuerzo mental para no enloquecer o no termianar enfermando fisicamente. En mi caso, tengo que aguantar a mi madre narcicista aunque no viva con ella, porque sus acciones lastiman a gente de mi entorno y eso me afecta directamente.Por otra parte muchas veces tengo que encargarme de sus problemas de salud y exponerme a ella. Y si, encuentras la felicidad porque la vida está llena de facetas, pero la paz total, sólo cuando ella desaparesca, porque cuando no se nada de ella soy un ser tranquilo y convivo en total armonía con las personas que quiero, pero cuando tengo que lidiar con sus tormentas mentales, la vida se vuelve muy hostil, es muy difícil.

Anónimo dijo...

Estar informado ayuda... pero hasta donde podemos justificar como enfermedad mental a un narsisista ???.... es culpalbe él de su condición????... en mi caso me case con uno de ellos y aunque ya me separe, tenemos una hija que nos une... lo que el haga de momentos quizas me moleste, pero lo que mi mente siempre ronda, es como puedo proteger a mi hija de una persona así.... donde los sentimientos son razones, donde la empatía no existe, donde todo es inferior a el mismo... es dificil... espero q este blog pueda ser un alivio en compartir estos momentos dificiles q se viven con estas personas

Anónimo dijo...

De verdad muchas gracias a todos los que sostienen este blog. Lo leí por primera vez hace varios años cuando me enfrentaba a decisiones importantes en mi vida y mis relaciones. Ya estaba en un proceso terapéutico y muchos de los textos que publican me fueron de gran ayuda para hacerme cargo de mi misma y mi felicidad. Ahora estoy bien y contenta. Y aunque hay cosas que no se olvidan, sí dejan de tener el poder de continuar hiriendo y deteniendo mi vida. No estoy segura de que haya un momento en el que pueda decir "todo acabó" pero sí estoy ya en un tiempo donde puedo mirar mi pasado sin que me dañe, en que puedo vivir mi presente a plenitud y en que mi futuro aparece luminoso y acompañado, como nunca imaginé que pudiera llegar a ser. Vale la pena y por mucho, cruzar todo ese dolor y hacerse cargo de una misma y el propio bienestar. Gracias.
Mónica

Anónimo dijo...

Hola.Gracias por el blog. He estado por muchos años en un ir y venir, tratando de salir de la jaula por ser hija de una psicópata, pero sin saber qué ocurría. Siempre pensé que era mi culpa y que cada encuentro sería diferente.
Gracias al apoyo de mi hija mayor y de su esposo, pude mudarme cerca de ellos y lejos de la influencia devastadora de mi famila de origen y en un tiempo de enfermedad que me obligó a guardar un largo reposo,he estado descubriendo la verdadera realidad y buscando información y poniendo al sol mis múltiples heridas... Creo que he iniciado un real proceso de sanidad interior.
Un elemento importante ha sido la aceptación de esa cruel realidad. Documentarme al respecto y poder identificar las características de mi madre y de mi familia en general.
Y... es mi madre. Qué difíciles determinar hasta qué punto se puede mantener una relación o cortarla con alguien que , por DIos, es tu madre!
Comprendí que ella no va a cambiar, que mi vida puede ser diferente, que puedo renacer de mis cenizas, que debo sanar y perdonar, pero que eso no significa volver a exponerme.De manera que me alejaré todo cuanto pueda y sólo mantendré el contacto protocolar necesario esporádicamente.
Entendí que hay manera hermosas de vivir disponbibles para mí y las acepto; que yo quiero vivir en libertad y ayudar a otros. Que mi sanidad tiene un precio, y que quiero pagarlo porque tanto mis hijos como yo lo merecemos.
Todo el universo me respalda en ello!!

Tete dijo...

Tengo 42 años, viví una vida entera de abusos físicos y psicológicos, abandonó, infidelidades de novios con mis madre en la pieza contigua sin enterarme, ser golpeada por mi padre por tener la culpa de los errores de mis madre, huesos rotos, espaldas sangrantes, siempre supe que algo no esta bien, hasta una serie de recientes eventos que revelaron que tengo un padre narcisista y una mama sociopata. Desde los tres años que salía con un bolso a la calle en busca de ayuda y nadie me escucho ni me creyó, el,poder económico de mis padres lo compraba todo, incluso el silencio de mis heridas. Tengo dos hermanas, una nomtiene vuelta, aprendió perfectamente, mi hermana menor tuvo la oportunidad de darse cuenta y huir después del décimo intento de suicidio. Estoy durmiendo mas de 18 horas diarias y el tiempo que paso despierta camino hablando sola para tratar de entender. Quisiera desaparecer pero no quiero que mi hijo tenga un mal recuerdo de mi, he dedicado mi vida a darle todas mis fuerzas y todo mi amor y se ha convertido en un hombre maravilloso, al que pide mantener alejado de esta locura. No se que soy, no se donde ir, no puedo pagar terapia y cada vez que despierto estoy aun mas confundida, nunca había sentido que era el odio porque siempre pensé que había algo malo en mi, pero ninguna medicación dio efecto y eso dio mas peso al terrible descubrimiento, estoy cansada, triste, desolada, no tengo a nadie porque nunca pude entablar relaciones significativas por miedo a que me hicieran lo mismo que mi mama, he perdido la fe, la esperanza y hasta mi sonrisa que todos adoraban, dediqué mi vida adulta a defender a niños víctima se de abusos pero me quitaron mi trabajo y ahora estoy bajo el mando de un tipo machista, abusador y acosador. No encuentro salida ni un rayo de luz, así se siente chocar con la realidad