¡Bienvenid@!

Tal vez usted es de aquellas personas que siendo niños -o aun de adulto- ha vivido en una familia de padres narcisistas [Ver más explicación]; o quizás es de aquellas personas que tiene o ha tenido en su vida (familia, trabajo, lugar de estudio, etc.) un encuentro o relación con un psicópata o un narcisista, un psicópata "compensado" o un sociópata violento [Ver más explicación]. Si usted intuye que es de alguna de aquellas personas, entonces ha llegado al lugar correcto.


Este blog le proveerá con información y links. Recolectaremos artículos que reflejan de mejor forma la historia y el estado del conocimiento de estos temas, así como material de investigación que esperamos sea útil en algunos asuntos que hasta ahora han permanecido en la oscuridad.


Este blog es la creación de un grupo de sobrevivientes, algunos de los cuales son profesionales en las áreas de la medicina, pero tenemos las intenciones de permanecer anónimos. No nos consideramos profesionales en psicología. Nuestra única intención es compartir nuestra investigación. Este blog no es acerca de nosotros, sino más bien, acerca de usted.


¿Es usted un sobreviviente de un encuentro o relación con un psicópata o narcisista? Está todavía esclavizado, comprometido en la lucha de vida o muerte?


Hay una salida.


Esperamos poder compartir con usted algunos de los secretos de escapar y sanar, de hacerse libres de esas características que hacen a los seres humanos normales víctimas ideales de personas con anomalías psicológicas que merodean nuestra sociedad; monstruos entre nosotros.


Una vez sabiendo lo que son, cuáles son sus debilidades y sus fortalezas, las técnicas que utilizan para paralizarle y drenarle de energía, una vez que sepa que no está loco/a y que sobre todo, no está solo/a, puede comenzar el proceso de vivir otra vez. ¡La mejor venganza es una vida buena y plenamente vivida!


Todo comienza con conocimiento; usted puede saber la Verdad, y la Verdad le hará libre.


http://psicopatia-narcisismo.blogspot.com/

NOTA IMPORTANTE: El equipo de este blog no necesariamente comparte ni promueve los puntos de vista y opiniones expresados en los artículos o comentarios publicados en este espacio. Nuestra única intención es compartir nuestra investigación y alentar a nuestros lectores a que también se informen acerca de los temas tratados, que lean sobre el tema en otras fuentes, y que busquen a un terapeuta si lo consideran necesario. Del mismo modo, nuestras opiniones no son más que eso, y rogamos no las tomen como un consejo profesional. Nada puede suplantarlo. Somos simples ciudadanos interesados en este tema, y no pretendemos tener todas las respuestas. Las estamos buscando, como muchos de ustedes. Para más información, los invitamos a leer Carta para nuestros lectores: próximos artículos

miércoles, 16 de junio de 2010

Intimidad, Sexo y Amistad

Stephanie Donaldson-Pressman, Robert M. Pressman
Narciso y Eco. El Sistema Narcisista Original
El Modelo de la Familia Narcisista - Capítulo IX
La Familia Narcisista - Diagnóstico y Tratamiento
Editorial: Jossey-Bass


Aunque los temas de confianza e intimidad fueron ampliamente discutidos en otras secciones del libro (vea Capítulo Ocho), el tema de la intimidad sexual merece un estudio aparte. ¿Recuerda la historia de Jenny del capítulo previo? Jenny no podía entender cómo las experiencias de su niñez podían impactar su sexualidad siendo adulta, especialmente después de experimentar años de interacción sexual "normal" con varios hombres. Lo que Jenny no entendía es que hay un mundo de diferencia entre el sexo recreativo o de procreación y el sexo como compromiso y expresión de un sentimiento profundo. Como dice la heroína de un reciente best-seller "En cierta manera, amar es fácil. Lo que cuesta es confiar"(1). Nuestro corolario sobre ello es que el sexo tal vez sea fácil, pero la intimidad cuesta.

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Como muchos adultos que crecen en familias narcisistas, Jenny fue capaz de tener relaciones sexuales satisfactorias con su marido en los primeros años de su noviazgo y matrimonio. Fue una época muy intensa y la naturaleza apasionada y juguetona de su relación hizo del sexo algo excitante. Cuando la relación evolucionó hacia el trabajo, los hijos (que ya eran mayores e independientes), y un marido que había sentado cabeza y que buscaba una relación comprometida, Jenny entró en pánico. Su facilidad para alcanzar el orgasmo desapareció, seguido al poco tiempo de la pérdida del apetito sexual.

Jenny era capaz de tener una vida sexual, pero no de intimidad. En las etapas iniciales de las relaciones de los sobrevivientes, la sexualidad tiende a ser enfatizada en detrimento de la intimidad. En los casos donde la pareja busca la intimidad, la relación a menudo termina. La sexualidad es a menudo algo que los adultos criados en sistemas narcisistas hacen bien, porque gran parte de ser un compañero sexual deseable involucra el ser capaz de reflejar los deseos del otro y ser capaz de reaccionar apropiadamente –es decir, ser una persona reactiva/reflectiva. Cuando la relación madura (y se aleja de lo que uno de nuestros colegas llama "la etapa del fuego blanco"), entonces las relaciones sanas se mueven en dirección a la intimidad.

Asesoramiento Sexual: La Crisis de la Comodidad

Para el terapeuta que da asesoramiento sexual a sobrevivientes de familias narcisistas, la evaluación inicial es a menudo engorrosa porque la naturaleza de los problemas sexuales es mucho menos importante que la calidad de la amistad. Si la pareja no puede relacionarse satisfactoriamente como amigos teniendo una comunicación abierta y de confianza, el asesoramiento sexual fracasará muy probablemente.

Es apropiado en este punto discutir las opciones terapéuticas concernientes al desempeño de la terapia sexual. Mientras que hay terapeutas que escogen especializarse en niños y familias, otros en criminales o esquizofrénicos hay otros que se interesan y se encuentran cómodos con el asesoramiento sexual. Pero no es para todos. Como comentó uno de nuestros terapeutas durante un estudio de supervisión de pareja, "Me gusta hacerlo (el acto sexual), ¡pero no puedo hablar de ello como tú lo haces! ¡No sé cómo puedes hablar sobre esas cosas (sexo oral) con los pacientes!"

Sólo porque los terapeutas no tengan trabas sexuales no quiere decir necesariamente que disfruten hablar del tema en profundidad con los pacientes, y el disfrutar es importante. Si el terapeuta se siente cómodo, los pacientes también lo estarán; si él se siente incómoda, ellos lo percibirán y se sentirán renuentes a iniciar discusiones que toquen temas profundos. Peor aún, los pacientes tal vez interpreten la incomodidad del terapeuta como prueba de que en verdad hay algo malo en ellos, sexualmente hablando, que están enfermos, pervertidos, anormales, etcétera.

Probablemente no haya tema de discusión más difícil para las parejas que el sexo. En nuestra sociedad, el sexo está cargado de tantos valores emocionales - morales, de desempeño e identidad- que las parejas a menudo llegan físicamente casi enfermas a la consulta ante la perspectiva de "quedarse completamente desnudas" ante el terapeuta y que les diga que lo que hacen (o como lo ven, lo que tienen y lo que son) es inadecuado. A fracaso sexual percibido es igual a fracaso personal percibido. Así de intensos son los sentimientos de estas personas acerca de su desempeño sexual. Cuando inician el asesoramiento sexual llegan tan tensas a la primera sesión que resulta casi doloroso verlas.

Por eso, si el terapeuta también se siente nervioso o incómodo, la situación está expuesta al fracaso. Los pacientes empezarán a responder con la pretensión de tranquilizar (en otras palabras, agradar) al terapeuta. Se volverán reactivos/reflectivos en vez de responder honestamente (es decir, ser sus propios abogados y cubrir sus propias necesidades), y probablemente abandonarán la terapia después de unas cuantas sesiones.

En nuestra consulta, sin embargo, hemos observado que si el terapeuta disfruta de su trabajo, encontrándolo excitante e inclusive divertido, pronto hará sentir cómodos a los pacientes, convalidará sus sentimientos de ansiedad hasta normalizarlos y llevará la sesión inicial de tal manera que resulte realmente interesante y agradable. Los pacientes se irán pensando, "Cielos, eso no fue tan malo después de todo", y volverán a la semana siguiente. No se sentirán como unos degenerados, raros o fracasados, sino que albergarán esperanza.

En nuestra perspectiva, el asesoramiento sexual es como la mayoría de las terapias: consta de un 30 por ciento habilidad, 30 por ciento práctica y 40 por ciento alquimia. Si el terapeuta se siente avergonzado o incómodo al discutir temas sexuales (por ejemplo, técnicas de sexo oral, estimulación del clítoris, fantasías sexuales, pornografía, homosexualidad, masturbación, etcétera) con los pacientes, y se revela necesario un asesoramiento sexual en profundidad, es posible referir a la pareja a un colega para esa "parte" de la terapia. La remisión se hará con el claro entendimiento por parte del colega y de los pacientes que continuarán con el primer terapeuta una vez que el segundo acabe con esa "parte".

En nuestro entrenamiento de grupo, a veces realizamos el asesoramiento sexual en equipo (usualmente hombre/mujer). Dentro de este marco se puede juntar un terapeuta más experimentado y cómodo con uno que tenga menos experiencia y que se sienta más incómodo. A pesar que el terapeuta menos experimentado pueda sentirse más nervioso en un principio, él o ella puede beneficiarse al imitar las técnicas relajadas y directas del co-terapeuta. En nuestras consultas, también es común que los terapeutas envíen a parejas (o personas) a otro terapeuta por un número limitado de sesiones para recibir asesoramiento sexual específicamente, como descrito más arriba. También es común que enviemos parejas a otros terapeutas para recibir asesoramiento matrimonial o para que participen en grupos de parejas. Una vez resueltos los temas, la pareja o la persona puede volver a su terapeuta original.

Personalmente nos inclinamos a favor de la terapia de grupo, porque los pacientes estarán mejor atendidos si les facilitamos el acceso a terapeutas expertos en áreas especializadas. Estos intercambios de terapeutas son tan comunes en nuestro consultorio que a menudo se lo notificamos a los pacientes desde las primeras sesiones. Como terapeutas, no nos ayudamos a nosotros ni a los pacientes si creemos que podemos -o debemos- manejar todos los matices de la terapia igualmente de bien. Nadie puede hacerlo todo, pero todos sabemos hacer algunas cosas bien. Podemos encontrar otros terapeutas que pueden desempeñarse competentemente en áreas de especialización diferentes a las nuestras y podemos referirnos a ellos si es necesario.

Amistad

Los adultos de familias narcisistas son a menudo personas solitarias. Aún estando frenéticamente ocupados "haciendo" cosas con un grupo de personas es frecuente que no tengan amigos íntimos y suele resultarles particularmente difícil entablar amistades con su mismo sexo. ¿Recuerdan a Bárbara (en el Capítulo Siete), la paciente que seguía sintiéndose apenada y anormal veinte años después por no tener el tipo de amistades descritas en una película? Parte de su tristeza se basaba en la fantasía de que "todos los demás" tenían varias amistades íntimas con quienes podían compartir sus sentimientos más íntimos. Fue una revelación cuando se enteró que muchas personas se sentían igual que ella y que de hecho lo más normal era que la gente tenía suerte si conseguía tener una sola amistad íntima y un pequeño círculo de amistades menos íntimas con quienes compartir tiempo y actividades que no incluyera la parte más "obscura" o más vulnerable de uno mismo. Esto es aún más verdadero para los hombres, quienes por lo común sólo tienen amistades específicas dentro de una actividad (amigos del golf, póquer “con los amiguetes”) o relaciones específicas del trabajo. Aún entre muy buenos amigos es raro encontrar intimidad entre varones. Es más corriente que los hombres compartan la intimidad con una amiga que tener este tipo de relación con un hombre.

En nuestra sociedad es un hecho triste, estúpido e inexcusable que por muy mal que estén las cosas, las mujeres se mantengan a menudo unidas pero que los hombres a menudo estén solos. En nuestra cultura, el mito del macho los aísla: si los hombres verdaderos no comen quiche, desde luego que no empezarán sus conversaciones diciendo "yo siento". Cuando las mujeres están tratando de aprender a confiar y buscan relaciones amistosas, es probable que se vinculen con mujeres sanas y entregadas. Si los hombres trataran de hacer lo mismo, es probable que iban a experimentar el rechazo por hombres que temen a la intimidad. En esta sociedad homofóbica, los hombres que gustarían de tener la libertad de hablar de sus sentimientos y gustarían de tener amistades íntimas con otros hombres a menudo son vistos con sospecha, con temor a que esa intimidad conduzca a una relación sexual. Tal vez esa sea la razón por la que esos hombres buscan tener amigas; desde luego, estas relaciones pueden ser problemáticas por la misma razón. En nuestra sociedad, la intimidad y la sexualidad están estrechamente unidas.

Aunque existe un componente sexual en todas las relaciones, las amistades mujer/mujer parecen tener menos problemas en ésta área que las amistades hombre/hombre. Es común ver amigas abrazarse cuando se encuentran o cuando se despiden; uno tiene que buscar exhaustivamente para ver lo mismo entre hombres.

Si bien no hay conflicto sexual en las amistades mujer/mujer, el conflicto competitivo sin embargo es corriente. La sociedad contribuye a este conflicto mujer/mujer al limitar las oportunidades para las mujeres. Sólo hay unas cuantas oportunidades de liderazgos y carreras para las mujeres, por lo que hay más competitividad para las oportunidades disponibles. Para los niños adultos de hogares narcisistas hay sin embargo una dimensión agregada. Cuando uno no está criado en una atmósfera de aceptación y amor incondicional, está propenso a creer que un amigo sólo le aceptará si cubre sus necesidades. Y ya que fueron criados pensando en lo difícil que es cubrir las necesidades de los demás y cuán doloroso resulta el rechazo si uno falla, no es de sorprender que estas personas a menudo sabotean las amistades.

Demasiado exigente, demasiado condescendiente, demasiado generoso, demasiado inhibido, demasiado manipulador, demasiado errático, demasiado invasivo, demasiado ausente, demasiado responsable, demasiado irresponsable -son algunos de las formas de relacionarse propias de los sobrevivientes con sus amistades. Esencialmente es un falso intento de controlar, similar a la manera del niño que intenta tomar el control en su familia narcisista. Es el comportamiento controlador destructivo que dice “ya que me rechazarás de todos modos, lo haré a mi manera” que aprenden aquellos que temen (o saben) que no tienen ningún control genuino.

Relaciones

Las personas que intentan establecer relaciones con estas personas a menudo sienten que "no se conectan" emocionalmente. El mensaje suele ser a menudo "Quiero que entres - pero sólo hasta cierto punto" o "¡sólo a veces y tú eres el que tiene que averiguar cuando me viene bien y cuando no!". A la inversa, estas personas pueden intimar rápidamente, sólo para luego asustarse de esta intimidad y alejarse abruptamente. Quieren intimidad -la ansían, de hecho- pero temen que (1) no puedan sostener una relación debido a sus defectos (2), que la otra persona pida cosas que no estén dispuestas o no puedan cumplir, o (3) que la otra persona averigüe qué tan defectuosos son y los rechacen.

Por lo tanto, la solución a la incomodidad que provoca la intimidad descontrolada suele ser el intento de controlar el grado de intimidad, provocando con frecuencia el fracaso de la relación. Ser poco íntimo es como estar poco embarazada; no sucede en el mundo real. La relación se convierte en una profecía que se cumple mecánicamente: el individuo sabe que fracasará y por tanto su actuación se basará en provocar ese resultado. Puede ocurrir que la pareja o amiga se retire a la larga debido a la desigualdad de la relación, o que el sobreviviente se adelante motivado por el miedo o por sentimientos de descontrol y acabe la relación (la escuela del mecanismo de defensa "Te tendré antes de que me tengas a mi").

Como se mencionó arriba, el establecimiento del falso control es una de las lecciones aprendidas en los hogares narcisistas. Obviamente, las personas que fueron "la otra mitad" en estas relaciones se sienten utilizadas y heridas, víctimas de un rechazo abrupto que no comprenden.

Ambos extremos del espectro al mismo tiempo

La extraña yuxtaposición de ambos extremos del espectro que se presentan simultáneamente en un rasgo dado de personalidad es un factor común en adultos criados en familias narcisistas (2) (Vea el Capítulo Tres donde se discute la caracterología dual representada en el mito de Narciso.) Una de las cosas interesantes que suceden en la terapia de grupo con sobrevivientes de familias narcisistas es que reconocerán, generalmente por primera vez, que manifiestan ambos extremos de un rasgo particular al escuchar como otros miembros del grupo hablan de dicho rasgo.

Jean: "No confío en nadie. Sé que una parte importante de mi problema con los hombres es que los mantengo a distancia. Acaban diciendo ‘al diablo con esto’ y buscan a otro más abierto".
Sarah: (Asintiendo vigorosamente) "Esa soy yo también"
Lizzie: "A veces creo que lo hago también, pero otras veces descubro mi alma ante otro. Tú sabes - conozco a un tipo en una fiesta, le cuento la historia de mi vida, ¡y me acuesto con él!"
Sarah: (Asintiendo vigorosamente) "¡Esa soy yo también!"

El Muro de Plástico

El concepto de la erección de barreras psicológicas (o muros) como defensa en contra de la intimidad y la posibilidad de sentir dolor ha sido bien documentado y descrito en la literatura. Quizás la ilustración más sucinta y útil de este concepto se encuentre en (“Superación Del Dolor” de Eliana Gil) (3). Desde luego, el problema inherente a los muros psicológicos es el mismo que nos encontramos con los muros reales: nos mantienen a salvo pero también pueden aprisionarnos. Como Frost dijo:

Antes de construir un muro, me interrogaba para saber
De qué protegería o de qué apartaría
Y a quién podría yo ofender.
Hay algo ahí al que no le gusta el muro
Quiere derrumbarlo (4)

Pero muchos sobrevivientes quieren de verdad a sus muros y no los quieren derribar. Un sobreviviente altamente funcional de familia narcisista puede aparentar haber derribado el muro y mostrarse abierto emocionalmente de una manera apropiada. Esto es prácticamente cierto en la mayor parte del tiempo. Sin embargo, cuando se siente amenazado se aparta, volviéndose distante, frío e indiferente. Sus más allegados pueden sentirse repentinamente aislados. Se asustan y llenan de pavor pensando que pueden perder a su ser amado o a sus padres; se sienten culpables y responsables.

Los adultos que muestran el “muro de plástico" (visualice a alguien envuelto en papel plástico - no es muy denso, pero es definitivamente protector) son frecuentemente productos de una familia encubiertamente narcisista: pueden ser vistos y tocados y tal vez hagan todas las cosas correctamente, pero en tiempos de estrés intenso hay un elemento emocional que está ausente. Las parejas de estas personas aprenden rápidamente a no presionar demasiado: no por miedo a provocar violencia física, sino por miedo a su total rechazo. Cuanto más amenazadas se sienten estas personas, más intelectuales, frías, calladas, ausentes e indiferentes se vuelven. La intelectualización es su mecanismo de defensa por elección.

Usamos el término muro de plástico, en vez de muro, para diferenciar grados de aislamiento emocional. Los sobrevivientes de abuso traumático llegan a ser totalmente aislados emocionalmente. Todos los terapeutas han trabajado con personas que se permiten no sentir nada en absoluto y no permiten que alguien se les acerque emocionalmente; gran parte del Capítulo Ocho trata de este tipo de pacientes. Pero el sobreviviente que erige un muro de plástico es diferente. Estas personas tienen "aperturas" a través de sus paredes y son capaces de compartir una relación amorosa e íntima. Son buenos padres, esposos(as), amantes o buenos amigos(as)- hasta que algo sucede. Por regla general, suele ser una combinación de varios factores, el resurgimiento del factor estresante original o la amenaza de un mecanismo de defensa bien establecido. Por ejemplo, cuando la pareja de estas personas se queja que trabajan demasiadas horas (en defensa contra su sentimiento de incompetencia) o beben demasiado vino en las fiestas (su manera de relajarse) o se acuestan demasiado tarde para hacer el amor (su manera de lidiar con los sentimientos personales de falta de atracción), el muro de plástico suele erigirse.

El muro de plástico rara vez sale a la superficie durante la terapia individual, ya que normalmente sólo lo ve la pareja. Sin embargo, una manera de manifestarse en la terapia individual es cuando el paciente habla de los sentimientos usando palabras apropiadas ("me sentí herida" o " me sentí enojada", por ejemplo), pero el sentimiento correspondiente no está o sólo un destello. El paciente sabe lo que siente, pero se está protegiendo de experimentar esos sentimientos. Si su forma de ser es así en terapia, probablemente lo sea con su pareja. Como mencionamos anteriormente, el fenómeno del muro de plástico entra más dentro del terreno del terapeuta especializado en el asesoramiento de las relaciones para personas educadas en familias narcisistas. Ya que el fenómeno del muro de plástico suele ocurrir en gente altamente funcional, se puede dejar de lado cuando reina una atmósfera de apoyo y cariño,

Hacemos hincapié en que esto se observa frecuentemente en personal militar o cuasi-militar. Como nuestro consultorio en Newport, Rhode Island está situado cerca del Colegio Militar Naval (Naval War College) un porcentaje relativamente alto de nuestros pacientes están enrolados en la Fuerza Naval Norteamericana, en la Guardia Costera o en la Guardia Nacional. Utilizan el muro de plástico en el trabajo como un mecanismo de defensa efectivo y conveniente. Más tarde cuando regresan a casa, el comportamiento sigue siendo el mismo a pesar de haber dejado de ser apropiado.

La historia de Amy y Jack. Amy y Jack fueron referidos a nuestra consulta matrimonial a través del programa de sus familias militares. Uno de los mayores problemas era la frecuencia de sus peleas. Prácticamente todas las noches al llegar a casa del trabajo (ella era nutricionista en la consulta de un doctor, él era suboficial de la Guardia Costera). Ella decía que mientras él podía ser el hombre más dulce y comprensivo del mundo, la mitad del tiempo no podía hablar con el: "No escucha mis sentimientos. ¡Actúa como si nuestra casa fuera la sala de justicia y él el fiscal! ¡Tengo que probar y respaldar cada cosa que digo! Que frío y arrogante se pone; ¡me siento como si estuviera esperando que me equivocara para saltar sobre mi y probar que estoy equivocada!"

Jack era una persona altamente funcional que había tratado los problemas derivados de su familia narcisista en una terapia anterior. Sin embargo seguía aferrado a su muro de plástico cuando se enfrentaba con situaciones estresantes; aquello funcionaba muy bien entre militares; pero simplemente no funcionaba en el hogar. Uno de los primeros cambios que la pareja accedió a hacer tuvo que ver con el comportamiento al llegar a casa: cuando llegarían a casa del trabajo, tendrían contacto mínimo hasta que Jack se hubiese bañado y puesto ropas de paisano. El despojarse de su uniforme militar era la señal que le diría que ya no era "Jefe", era Jack el esposo de Amy. Las peleas terminaron prácticamente y ambos aprendieron a reconocer y a manejar este comportamiento eficazmente.

Conclusión

Hasta que los sobrevivientes sean capaces de resolver sus múltiples problemas (confianza, responsabilidad y control, establecimiento de límites, etc., tendrán dificultad para establecer y mantener una relación íntima. Si llevan un cierto tiempo envueltos en una relación disfuncional tal vez estén renuentes a comprometerse completamente con la terapia por miedo a perder su relación si logran una mejoría. Cuanto menos obtengan de la relación, más pelean por salvarla (recuerde, cuanto menos tienen, más valioso se vuelve). Es importante subrayar a estos pacientes que la habilidad y rasgos de caracteres que les permitirán abandonar una relación, confiando en su capacidad para lograr una buena vida por su cuenta, son los mismos rasgos y habilidades que potenciarán sus oportunidades para hacer que funcione una relación. Aún cuando no hayan aprendido estas habilidades en su familia de origen, pueden hacerlo ahora.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Me ha encantado la explicación donde me siento totalmente retratada. Sobretodo lo de 'el muro de plástico'; Creo que con los años que tengo he construido 'un muro de metra-crilato'. El articulo me ha hecho verme y comprender porque soy como soy.

Mariam dijo...

Me parece increíble, hoy he leído, la historia de mi vida resumida un poco en cada uno de los casos expuestos en esta página.

Le conocí con quince años, me casé con él a los veinticinco, conseguí la separación a los treinta y ocho, ahora tengo cuarenta y cuatro.

No recuerdo como fue mi vida exactamente, pero desde luego no fue horrible, encontraba siempre explicación a las humillaciones en público, su dependencia económica de mi, ect., hasta que nació mi hija, entonces empezó la pesadilla, sus celos fueron devastadores, empecé a sentirme culpable de todo, incluso de ser feliz con mi bebe.
Llegué a la consulta del psicólogo por necesidad, no sabia exactamente que me pasaba pero pesaba 45 kilos, mi aspecto físico era deplorable, lloraba constantemente y empecé a tener pánico a sus reacciones.
Mi madre alarmada por la situación busco ayuda, me facilito el teléfono de un especialista en problemas de pareja.
Tarde más de tres años en reunir las fuerzas suficientes para separarme, entre otras cosas porque, tardé mucho en entender que a pesar de sus insultos, de sus infidelidades y de demostrarme cada día que no quería estar conmigo, era yo la que lo tenía que alejar, y tenía que dejar de luchar por recuperar al hombre del que me había enamorado, realmente, nunca había existido.

En estos últimos seis años no he conseguido dejar de tener miedo, o palpitaciones cuando suena el teléfono por si son él o su madre, con un nuevo juego psicológico con el que retarme.

Mi hija ha ido de forma intermitente al principio y ahora de forma regular a una terapeuta infantil, debido a los problemas que ha tenido en el aprendizaje, (en algún momento sus profesores creyeron que era disléxica, el diagnóstico más probable es un bloqueo emocional), no ha sido fácil contestar a sus preguntas, ¿ por qué mi papa no me quiere ver?, ¿por que su trabajo es más importante que yo?, incluso ¿por qué te casaste con él?....... Me volvería a casar una y mil veces para tener a mi hija, nunca todo es malo.

Me derrumbo cíclicamente al recordar el pasado, y es más que probable que no rehaga mi vida sentimental nunca, sin embargo hay muchas cosas más en la vida de las personas, como poder compartir con otras nuestras experiencias, gracias por esta página que me ha ayudado a comprender un poco más lo que me sucedió.

Mariam

Anónimo dijo...

Hola, Mariam. Te dejo esta pagina, que junto con narcisismo y psicopatia, me esta ayudando mucho:

planocreativo.wordpress.com

Qué bueno que tienes a tu hija, y que ella te tiene a ti.

Anónimo dijo...

Son celosos hasta de la mascota de una. Es increíble ver a un tipo de 50 años tener celos de un perro. Unos celos 'infantiles' muy crueles. Hasta que no he comprendido el 'que es' un psicópata, no creía en sus celos. Lastima que encontré este blog después de morir mi perro, al cabo de un instante que 'el' lo sacara de la cama con las 2 manos.

Anónimo dijo...

Hola:
Gracias por la información. Acabo de romper una relación de siete años con mi pareja. He intentado durante mucho tiempo entender sus conductas. Posiblemente sea hijo de una familia narcisista (madre con trastorno bipolar y padre ausente, ahora fallecido. Los primeros años fueron maravillosos aunque se iban dando algunos incidentes aislados (reacciones desmesurades ante hechos o comentarios de poca importancia, normalmente por celos)que me hacían sospechar. Los dos últimos años diferentes situaciones de estres por motivos económicos y laborales, por el fallecimiento de su padre y una recaída de su madre, han agudizado estos comportamientos: pobre auto-valoración, sensación de pérdida de control, irritabilidad, mantenerse a la defensiva. Todo el malestar lo ha trasladado al hogar. Ha buscado soluciones en las esferas de trabajo y de salud de su madre, pero no en la relación familiar y de pareja. Las discusiones normalmente se han centrado en frases sacadas de contexto y generalizaciones que se mantienen durante años. Él se siente víctima de la situación y me atribuye el papel de culpable, con lo cual me ha sido imposible implicarlo para buscar soluciones. Hace seis meses optó de forma unilateral por una ruptura de la convivencia ya que tenía enfrentamientos con mi hijo adolescente y sentía "que no pintaba nada". Hemos mantenido una relación "de novios" durante los seis últimos meses, durante los cuales se ha ido distanciando más y más también en el plano afectivo y sexual. Al final dice que no siente amor por mi y hemos roto. He visto muchos reflejos de la situación en los artículos del muro de plástico, en los dos extremos, en las dificultades para comunicar sentimientos y en el planteamiento que hacen sobre las relaciones y la amistad. Hemos llegado a un punto donde sé que no está en mi mano hacer nada por la relación pero siento una gran tristeza e impotencia cuando veo que podría tener oportunidades de sanar y vivir mejor (conmigo o sin mi). Es una excelente persona y desaprovecha el gran potencial que tiene. Gracias.