La siguiente investigación, realizada por psicólogos de la Universidad de Emory en Atlanta (EE.UU.) describe los perfiles como grandioso, frágil y exhibicionista. Los individuos pertenecientes al primer grupo se caracterizan por pasar por encima de cualquier persona para lograr lo que quieren, mientras que los segundos oscilan entre sentimientos de grandeza y la ansiedad, y los últimos buscan llamar la atención de los demás.
Se trata de un artículo muy conciso y con varias generalizaciones, pero creemos que puede llegar a interesarle a nuestros lectores. Como siempre, nuestros comentarios estarán escritos en rojo.
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Aída Worthington
La Tercera
17-09-2008
Durante años, sicólogos y siquiatras han descrito a las personas que tienen un trastorno narcisista de la personalidad como seres con sentimientos [¡!] de grandeza y que representan fantasías de éxito, necesidad de admiración, una absoluta falta de empatía y piensan que todos los envidian. Pero un estudio realizado por sicólogos de la U. de Emory (EE.UU.) sugiere que este criterio de diagnóstico es muy acotado, pues tras la arrogancia y excesiva autoconfianza que muestran estos individuos hay una sensación de inutilidad y de muy baja autoestima, además de otra serie de rasgos que acompañan a esta patología.
Esto se aplica si se está hablando de individuos con un trastorno narcisista producto de un trauma psicológico, y no de psicópatas esenciales, es decir, personas que carecen de empatía desde su nacimiento. El narcisista puede esconder una baja autoestima, pero el psicópata se siente verdaderamente superior.
Según Drew Westen, sicólogo a cargo de la investigación, además de ser uno de los trastronos más recientes en ser investigados, la razón para que se subdiagnostique y para que se sepa menos de él es que en general los estudios se hacen a partir de cuestionarios que responden las personas sobre su propia personalidad, por lo que tienden a minimizar su sicopatología.
Tres tipos
Además de los nueve rasgos que identifica al DSM IV (manual donde se describen los trastornos siquiátricos), el estudio que se publicará en la Revista Americana de Siquiatría de noviembre, determinó que había treinta características en total, las cuales corresponden a tres subgrupos dentro del cuadro: los narcisistas grandiosos, los narcisistas frágiles y los narcisistas exhibicionistas.
Mediante un sondeo de 1.201 siquiatras y sicólogos de EE.UU., se definió que el primer perfil corresponde corresponde a las personas que "se aprovechan de los demás y no consideran el bienestar del otro". El sicólogo de la U. Mayor, Rodrigo Morales, explica que esto tiene que ver con una estructura de personalidad limítrofe. Son seres con tal desconexión con el cuidado del otro, que hacen lo que sea por estar bien ellos". Agrega que no es el tipo más frecuente, pero cuando se le haya "se nota con claridad".
Esto se acerca más a la definición del psicópata esencial.
En tanto, los narcisistas frágiles alternan sentimientos de grandiosidad con insuficiencia, tienden a deprimirse, a ser críticos con los demás y a ser ansiosos. "Cuando me encuentro con personas que cumplen con estas características y a las que se les puede hacer un diagnóstico de narcisismo, siempre se nota que están como atrapados en un personaje, donde tienen que tener todas esas características. Pero esa careta siempre esconde otras historias de carencias, de necesidades", añade el sicólogo de la U. Mayor.
Esto se acerca más a la definición del narcisista, víctima a su vez de una familia narcisista.
El tercer tipo es el más frecuente, indica Morales, el estudio describe al grupo de los narcisistas exhibicionistas como "grandiosos, competitivos, siempre en busca de atención y sexualmente seductores o provocativos". En la práctica, añade el sicólogo de la U. Mayor, son personas que se presentan como exitosas, buenos padres y que generan una sospecha inmediata, pues no pueden ser tan buenos en todo".
Esta puede ser una característica común a los dos grupos. Pero se encuentra muy frecuentemente en los psicópatas encantadores y seductores de quienes habla Sandra Brown.
Problema de los demás
A la mayoría de quienes tienen este problema se les diagnostica, pues van al especialista por conflictos sociales o de relaciones que tienen con su pareja, familia o trabajo, pero jamás porque siente que son ellos el problema. "Tienden a ser nás hombres y nunca consultan por este motivo. Las causas son que la señora es inepta y no le da la suficiente atención o los hijos no se comportan como deberían. Siempre es una proyección y el problema es de otros".
Hombres de más de 40 años
Según el estudio, realizado entre 377 pacientes con el diagnóstico de narcisismo, el 71% era hombre y el promedio de edad era 44 años. Entre las causas por las que se ve este problema en este período está el que una persona a los 20 años nunca va a ir a una terapia, pues se siente exitoso. "El logro de ciertos objetivos a menores edades es más normal, por lo que ser narcisista pasa más inadvertido", dice Rodrigo Morales, sicólogo de la U. Mayor. Pero ya pasado los 40 años, llegan otros trabajadores de 25 ó 28 años que compiten con él y que son más activos o más ágiles que ellos", añade.
El tratamiento es complejo, explica el sicólogo, pues es muy difícil cambiar un modo de ser. Por ello, se tienden a generar conductas que reparan el conflicto que se presenta. Por ejemplo en un hombre narcisita con problemas de pareja, más que cambiarlo a él hay que generar conductas que mejoren la relación entre ambos.
Aquí los autores olvidaron mencionar que en algunos casos no existe ningún tratamiento eficaz, más que tratar a sus víctimas y enseñarles a protegerse o a alejarse.
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